PAISAJES DE RONDA

(1995)

 

de

Torres   Morenilla

 

 

(Tajo de Ronda, acuarela de Clara Torres Morenilla)

 

 

 

 

 

  PAISAJES DE RONDA

 

 

 

¿De qué voz deshabitada encontré la pausa?

 

La gran lámpara de los árboles ilumina las sombras de la orilla,

un aire seco danza con sus pasos de pozo olvidado,

la multitud de piedras en la cara del sol.

 

¿De qué silencio habitado escuché el sonido?

 

Oh mundo sutil de la tierra,

oh gran página de montañas azuladas,

 la vegetación hostil,

la página rústica de la historia,

de los arroyos, de su extraño frío,

de las aguas dulces, la cueva oscura, la gruta

de la que manaba la clara herida.

 

 

Un paso alrededor es un hondo paso,

entre las paredes de las montañas,

no es la oclusión, sino el paso abierto

a la eclosión íntima del espíritu creador,

es un paso complicado, grave, terrible,

en torno a la ciudad alta,

a la respiración íntima, serena,

de una vida multiplicada, nada convexa,

ni explorada con justicia.

 

 

Región del monte, habitado de estrellas,

el saco oscuro abierto al infinito,

aproximados los ojos bellos del barco frío,

el eco por mí sentido de sus alados pasos.

Silencio.

Próximo el aire fresco a las hojas secas,

el eco por mí fuertemente sentido del fuego

acompañando a mi yo ignorado.

 

 

Frío inocente llegado del espacio inmortal

que palpó en mi faz la infancia,

con las manos juguetonas de su juventud,

y las vestiduras oscuras de las carnes rutilantes.

 

 

 

Brillos de las estrellas,

                         ruidos del alma.

Deseado el amor en su principio,

canciones de las florecillas inconscientes,

llegada a la región eternal de los muertos,

nada de palabras, nada de estrellas en la oscuridad.                     

 

Agua verde, estancada

tierra seca, eclosionada,

el sol con perfil

de las manos cinceladas.

Voces del fuego,

el límpido cielo

abierto, sobre la villa

en la altura, flor

en todo tiempo aspirada.

 

Círculo en torno a las blancas

casas sobre las nubes

que el viento desgarra.

Espacio de silencio.

El cric-cac del grillo

acompasa

la música íntima

del hierro y de la línea.

Sonidos de las lanzas,

La guadaña,

del trigal y las legumbres,

brillos de sus sables,

en el agua traspasada,

muro duro en las orillas

que la oscuridad cambia.

 

Danza campesina,

en torno a la secreta

villa

en la altura, plana...

   

 

 

La tarde, después del calor,

en la hora meditativa,

las sombras del árbol bajas

y las grandes sombras en el firmamento.

Vienen las frescas ideas acompañadas

de las brisas de los campos.

En el vaso, el claro vino andaluz,

la mesa con las manos reposadas

como libros entreabiertos.

Es la hora de la plenitud,

y comienza la oscuridad.

Una densidad acongojada, inexplicable

que asciende a la altura terrible

a la par de la villa, pero estoy abajo.

                   Abajo, en lo hondo, en el Sur de España,

                   plenamente abajo.

 

El vino define en el vaso la claridad

levemente dorada del sol lejano,

la cara posterior del sol.

El paisaje fue prontamente cerrado,

la llave del mundo se echó,

y este vacío inmenso,

de un verde fuerte, crepita en la higuera

lamentos de resignación.

Abajo, en lo hondo, resigna su destino

una copa de buen vino,

vino del sur exprimido, soportado

día a día, con pequeñas quejas

del árbol anciano, en la hora última,

cargado del fruto humano, el fruto

del hombre en una tierra egoísta

y en un aire límpido, también extraño,

bosque en la orilla de las cosas

le sustantiva espíritu y le acomoda

el resumen del mundo convexo.

De hombre a hombre reparte

una tarde cargada, pura, en la hora última.

Abajo, en lo hondo.

 

 

Baño de agua, frescor

del agua dulcemente nacida en las rocas,

el insecto a través del agua,

acompasa sus fuertes patas,

y avanza...

el caballo fatigosamente cata

el sonido duro de la piedra, avanza,

lentamente, la flor tronchada

en el camino, la lluvia

y la tarde enteramente se acompañan.

 

Todas las cosas tienen un momento histórico,

solamente las cosas simples

prenden el momento histórico del entorno,

los cabos de las espigas, el polvo,

el paisaje serrano en esta hora,

comparten estos momentos y la imaginación

da con el toque mágico.

Truecan el mundo de la tierra

en el mundo de lo posible.

 

Todo ha cambiado.

 

El paso encuentra su destino común,

la historia es un juego alegre,

solamente la fortaleza es un muro invisible

que toca el límite humano.

No es posible hacer su historia.

Es la villa real con fondo de monte,

bajo de ella, el monte, el abismo a sus pies,

el toque, al instante, un tajo

a sus pies, la tierra abierta

a través del monte, la catedral del paso,

la alta torre de columnas inmensas sostiene

las pequeñas casas blancas, airean sus pies,

bailan dulcemente entre las higueras,

y más abajo, un río y mi caballo

cansino, masca

la pequeña planta desprendida

descuidadamente del camino, trilla

de una lluvia clara, dulce

y completa el día bellamente

en esta hora indefinida de la tarde,

con ruidosos colores topacios,

en el blanco aire fresco,

a los pies de la villa ignota,

oculta, de sombras presentes y hálito respirable,

el último baño del insecto negro,

y el ruido del agua, música

de cristal y de tierra, gorgotea

la fantasía de la lluvia para mi caballo,

joven, cansinamente sabio...

 

 

Cal blasonada, aire petrificado,

abismo instantáneo

en las esporas del alma.

Murmullo profundo que se abaja

El alto vuelo de los pájaros, con el viento

vuela la piedra sin la lejanía,

lejanamente abajo, bajo los gritos

van los siglos pasados

y los tiempos que vuelven.

 

Un duro espacio ha levantado

la pequeña villa en los hombros andaluces.

La gigante tierra sube a las buenas gentes

y aporta un poco de cielo limpio para ellos,

un poco de cultura para el pueblo,

un poco más de poesía para una lengua anciana.

Y a su paso ruidoso, eleva ondas

mágicas que bajo el Tajo surgen

como nubes inimitables.

Sin tiempo, la vida recomienza

con la inquietud cotidiana.

El sol siembra su abrazo de amigo entrañable

en la cal blanca y en las flores de la belleza.

El paisaje villano es común,

pero su fondo es extraño.

 

Noche cerrada. Paisaje de la tierra roja,

que la noche embarra.

Paso la página de inquietud íntima,

sobre su cielo oscuro, retraído,

la inmensidad empequeñecida oscuramente a mis pies.

 

Fantasmas de la materia,

Fantasmas de tierras y los árboles,

con su aire incomodándome el rostro,

ajena respiración de otros.

 

Desde esta altura, abajo de Ronda,

el cielo grita con la voz temible,

la inmensa onda que pulsa un momento

de desintimación del mundo.

Sable de guerra única,

firmamento vapuleador de nubes,

con las piedras llovidas como llantos

caídas al instante en arroyos que buscan, veloces, nuevas caídas.

Aceros los aires contra las casas,

vapuleador también de sus pequeños montes.

 

¿Quién habita en lo alto

 de este modo heridor?.

 

 

Pan inmenso de la tarde en la estación de los trenes.

La muerte fría camina

con el paso lento de un universo que cree

en el hombre. El gran Universo creyente.

La orilla de la acequia tiene toques de ranas,

un acre olor a dulces juncos,

cerca, las rocas negras y el lagarto verde.

El mundo eleva y posa todas las cosas

en esta tierra vasta a los pies de Ronda;

juego a la revuelta del juego,

suena próxima la trompeta:

                   toca Silencio,

 

Silencio militar, extendido...

 

 

La canción malévola con vuelos de moscas,

reverbera en las límpidas ondas del aire,

vorágine sacrílega , fatal, de la vida;

que oculta espesamente con su olor al cansino monte,

en la primera hora de la tarde sofocante,

formando el ruido hosco de sus palabras,

en la guerra de los músculos devoradores.

El gran festín imparable de la muerte

ruidea palabras, dichas entre dientes.

 

 

Volveré, Anita,

huelen las manzanas ácidas que me diste,

como regalo de los pobres,

la palabra de los pobres, siempre cercana y unida,

tan llena de tus ojos bellos, duraderos,

la vida quedó detenida en el aire,

perpetuó nuestro abismo.

 

Nos darán sombra los pinares,

y el quejido de los cipreses.

 

fin

 

Versión original

 

PAYSAGES DE RONDA

(1995)



Quelle voix inhabitées moi trouvé la pause?



La grande lampe illumine les arbres d´ombres du rivage,
sec pas de danse de l'air avec leur bien oublié
la multitude de pierres sur le visage du soleil.



Ce que je habitais silence, j'entendu le son profond?

 

Oh monde subtil de la terre,
Page gris, montagnes  bleuâtre,
la végétation hostile,
Page rustique de l'histoire
des premiers jets, étrange froid,
eaux filles, grotte sombre, la grotte
ruisselant de blessure douce.

 

Une étape dans une étape profonde
entre les parois des montagnes,
est pas une occlusion, mais le passage ouvert
l'Éclosion intime de l'esprit créatif,
Il est, sévère, pas terrible compliqué,
autour de la ville haute,
la respiration intime, serein,
une vie multipliée, rien convexe,
ni exploré assez.

 

Région de montagne habitée par des étoiles,
la veste sombre ouverte à l'infini,
Approximative beaux yeux bateau froid,
Je sens l'écho de sa ailée pas. Silence.
Suivant l'air frais aux feuilles sèches,
écho fortement ressenti par moi feu
accompagnant mon ignoré.

 

Froid innocent viennent l'espace immortel
qui a touché mon visage enfance,
avec les mains ludiques de sa jeunesse,
et les robes sombres de viandes scintillantes.



Luminosité des étoiles,
âme bruits.
Désir d'amour en principe,
chansons de fleurettes inconscients,
arrivée dans le royaume éternel des morts,
pas de mots, pas d'étoiles dans l'obscurité.
 


Green Water, permanent
la terre ferme, hachuré,
le soleil avec le profil
les mains ciselées.
Voix de feu,
le ciel clair
ouvert sur la villa
en hauteur, fleur
Tous les temps aspirés.
 


Cercle autour du blanc
maisons au-dessus des nuages
le vent de larmes.
De silence.
Le grillon jack-cac
marque le rythme
la musique intime
Fer et ligne.
Sons lances,
Scythe,
le blé et les légumineuses,
Glitters leurs sabres,
dans l'eau transférée,
mur dur sur les banques
changements d'obscurité.
 


Peasant Dance,
autour du secret,
villa
en hauteur, plat ...

 

 

Dans l'après-midi, après la chaleur,
à l'heure de méditation,
ombres d'arbres bas
et les grandes ombres dans le ciel.
Des idées fraîches sont accompagnés
brises des champs.
Dans le verre, le vin andalou clair,
la table avec ses mains calmes
que les livres de demi-ouverte.
Il est le temps de l'accomplissement,
et l'obscurité commence.
Un cœur brisé, la densité
inexpliquée

à hauteur de la hauteur terribles
la paire de la villa, mais je suis en bas.
En bas, dans les profondeurs, dans le sud de l'Espagne,
complètement ci-dessous.
 


Verre à vin défini dans la clarté
Loin légèrement soleil d'or,
la face arrière du soleil.
Le paysage a été rapidement fermé,
monde Key a commencé,
et ce vide immense,
un vert fort, crépite sur le figuier
gémissements de démission.
En bas, dans les profondeurs, a démissionné de son sort
un verre de bon vin,
vin sud pressé soutenu
jour, avec des plaintes mineures
le vieil arbre, dans la dernière heure,
fruits chargés humaine, le fruit
l'homme dans un pays égoïste
et un air limpide, trop étrange,
forêt sur le bord des choses
son esprit de fond et accueille
le résumé du monde convexe.
 

L'homme à l'homme livre
un après-midi chargé, pur, dans la dernière heure.
En bas, dans les profondeurs.


Bain d'eau fraîche
Eau né doucement sur les rochers,
l'insecte à travers l'eau,
marque les rythmes jambes fortes,
et avances ...
le cheval dégustation laborieusement
le son dur de la pierre, les progrès,
Lentement, la fleur coupé court
sur la route, la pluie
et accompagnant tout l'après-midi.
 


Toutes les choses ont un moment historique,
seules choses simples
allumer le moment historique de l'environnement,
les extrémités des axes, de la poussière,
le paysage de montagne à cette époque,
Partager ces moments et de l'imagination
Il donne la touche magique.
Bartered le monde de la terre
dans le monde que possible.
 

Tout a changé.
L'étape est leur destin commun,
l'histoire est un jeu léger,
que le fort est un mur invisible
Jouer la limite humaine.
Vous ne pouvez pas faire de l'histoire.
Il est un support au fond de la villa royale,
dessous, la montagne, l'abîme à ses pieds,
le toucher, instantanément, une entaille
à ses pieds, terrain
grâce à la cathédrale de col de montagne,
haute tour détient d'immenses colonnes
petites maisons blanches, aèrent vos pieds,
danser doucement parmi les figuiers,
et au-dessous, une rivière et mon cheval.

Petite plante pelées
route sloppily, battage
Une douce pluie claire
et terminer la journée magnifiquement
cet après-midi indéfinie,
avec des couleurs fort topaze,
sur l'air blanc frais,
au pied du village inconnu,
ombres cachées présent et respirant haleine,
l'insecte noir dernier bain,
et le bruit de l'eau, de la musique
et le verre au sol, gargouillis,
Fantastique pluie pour mon cheval,
jeune, sage ... lassitude

 

Cal blasonné, air glacé,
abîme instantanée
dans les spores de l'âme.
murmure profond qui s'abaisse
Les oiseaux qui volent haut, le vent
pierre vole sans la distance,
lointainement vers le bas sous les cris
aller siècles passés
et les temps de retour.

Un espace disque a augmenté
le petit village sur les épaules Andalouses.
La terre géante atteint les bonnes personnes
et fournit un certain ciel clair pour eux,
un peu élevé pour le peuple,
un peu de poésie pour une langue ancienne.
Et son chemin bruyant, soulève des vagues
la magie qui se posent dans le cadre du Tajo
nuages ​​inimitables.


Pas le temps, la vie commence à nouveau
avec les préoccupations de tous les jours.
Le soleil éparpille son étreinte ami proche
en chaux et fleurs de beauté blanche.
Le paysage méchant est commun,
mais son fond est étrange.

Nuit fermé. Paysage de terre rouge,
muddies la nuit.
Les lames oléiculteurs arbres à feuilles.
Etape intime préoccupation page
sur le ciel sombre, retiré,
l'immensité rapetissé sombre à mes pieds.
 


Fantômes de la matière,
Les fantômes de la terre et des arbres,
incomodándome air avec son visage,
d'autres respiration d'autre part.
 


De cette hauteur, vers le bas de Ronda,
le ciel pleure avec la voix redoutable,
l'énorme vague qui a frappé une fois
de desintimación dans le monde.
Sable seulement la guerre,
ciel Mauler avec des nuages,
avec des pierres plu envie de pleurer
tombe instantanément dans les cours d'eau à la recherche, rapide, d'autres chutes.
Aceros l'air contre des maisons,
Mauler aussi leurs petites montagnes.
Qui demeure en haut
ainsi Tueuse?.

 

 

Pain immense de soir à la gare des trains.
Mort froide Walks
avec la lenteur d'un univers qui croit
chez l'homme. Le grand croyant Univers.
La rive du canal a dabs de grenouilles,
une odeur piquante et de roseaux sucrés,
près des rochers noirs lézard vert.
Le monde se lève et règle toutes les choses
dans ce vaste territoire au pied de Ronda;
jeu autour du jeu,
révolte, rond, grand, long, fin, yeux bleus,
J'importuns,
trompette sonne très proche:
silence,

silence militaire, étendu ...


La chanson maléfique volant de mouches,
ondes limpides résonnant dans l'air,
, Fatal, maelström sacrilèges de la vie;
cachant abondamment avec son odeur de la montagne lasse,
dans la première heure de l'après-midi étouffante,
formant le son rauque de ses paroles,
dans la guerre des Dévoreurs muscles.
La mort imparable grande fête
mots ruidea dit entre les dents serrées.


Je reviendrai, Anita,
Je te vois à travers vos beaux yeux,
le fruit de notre bouche est vide,
de ces pommes acides tu me quittais, étendu ...
Ce sera la rivière et son petit verger bas,
ma belle cortijera, dos à sourire,
traversera les montagnes de la végétation épaisse,
où les eaux claires et fraîches se posent,
comme un cadeau aux pauvres,
le mot des pauvres, toujours proche et unie,
si plein de beaux yeux durables.
 


Nous grimpons le Tajo à une fosse.
Le temps n'a pas passé à Ronda,
La vie a été arrêté dans son air,
Il perpétue son abîme.
 


Lorsque la campagne andalouse pause est donnée,
et personne n'y a personne au pied de Ronda,
il y aura le lourd silence que nous nous joignons à l'époque.
Nous allons ombre l'essence de pin,
et la plainte des cyprès.

 

fin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     PAISAJES DE RONDA

 (1995)

 

 

 

 

 

Serranía de Ronda

A mi padre José Torres López

Oh cueva que de la roca salís tan bella,

tan honda y quieta de agua refrescante

oh dulzura virginal, brasa calmante

que brilláis en lo oscuro cual centella.

 

Oh manantial, manjar, roca y doncella

que me dais los frutos exuberante

y salís a vivir en río constante

con fuego sosegado de la estrella.

 

Querer del vino y de dulzura atado,

por soleo, virginal, mundo perdido,

entre picos y alturas encumbrado

 

tras los luceros del alba comenzado

 el discurrir del día y por seguido

alegre vive el cielo que os ha llegado.

 

 

 

 

         Aires RONDEÑOS          

  

RONDA

 

Atalaya del monte,

rincón del aire,

catedral de los suspiros,

mundo del arte.

 

 

Murmullos que abajo otean,

en el vuelo de los pájaros,

los gritos de los cristales

y el dolor de los contrarios.

 

***

 

Bebiendo de alberca limpia

tengo un majal

sembrado de sueños verdes

y de un peral,

y muchas sombras,

para endulzar mis halagos,

peros de Ronda

a voluntad.

***

Monte moreno, dame tu mano,

que en el Tajo hondo,

 voy que me caigo;

¡ dame la otra!

que también se me cae

mi mala sombra.

***

 

  Un manantial

 con agua de la sierra

alimenta mi alberca

sin parar.

 

***

Tobalito, Isidro, Paco y Manolo

todos juntos, rondeños, juegan al toro,

en la plaza de piedra se hacen un sitio,

que su estilo de hombres es muy antiguo:

a los pases cambiados le dan su pausa

y con los naturales no tienen guasa.

Por ser rondeños,

toman las cosas en calma y son muy serios.

***

 

 

 

Serranía de Ronda

Oh cueva que de la roca salís tan bella,

tan honda y quieta de agua refrescante

oh dulzura virginal, brasa calmante

que brilláis como oscura por centella.

 

Oh manantial, manjar, roca y doncella

que regaláis los frutos exuberante

y salís a vivir en río constante

el fuego sosegado de la estrella.

 

Querer del vino y de dulzura atado,

por soleo, virginal, mundo perdido,

entre picos y alturas encumbrado

 

que al discurrir del día y por seguido

tras los luceros del alba comenzado

alegre montáis el cielo en ti subido.

 

 

 

                 

 

 

 

Entrada a:

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