RÍO DARRO

(2013- 2018)

 

 

 

AL ENCUENTRO DE GRANADA

 

 

de

 

 

José María Torres Morenilla
 

 

 

 

Granada, vista de Sierra Nevada ( T. mixta de José María Torres Morenilla)

 

 

 

Introducción

 

 

La ciudadela del monte

 

Alhambra, vergel de sombras, en el agua encantada,

con los oscuros olores de la tierra mojada

y los claros cristales de su alma intransitada,

paraíso escondido, en muchos siglos olvidada,

nacida desde lo mismo y que parece inventada,

cada día es más nueva, cada día es encontrada,

apostada frente al viento, defendida, amurallada,

con las grietas de los tiempos de la belleza parada,

que habla de las victorias y que fue la derrotada,

ora estrella, ora surco, ora arquitectura hilada,

fuente del espejo limpio, quieta luz, inmaculada,

serrana que señorea sobre la vega azulada,

con un alfanje invisible, en su mano levantada,

defensora de un tesoro vinculado a su Granada.

 

José María Torres Morenilla

 

 

Després d’aquests versos de José María Torres, poc queda a dir d’un dels més bells monuments que s’han conservat de l’època musulmana en el territori peninsular.  

  elementosinteractivos.blogspot.comalhambra-interactiva.html 15 de Marzo de 2013

***

 

 

 

RÍO DARRO

 

 

Tú, Darro, de oro conocido río,

cuán bien agora puedes señalarte

y con nueva corriente y nuevo brío

al apartado Hidaspe aventajarte.

Pues Gonzalo Mateo de Berrio

tanto procura con su ingenio honrarte,

que ya tu nombre la partera fama

por él por todo el mundo le derrama.

 

 Miguel de Cervantes

 

 

 

 

 

Prefacio

 

 

A las sombras de El Salón

 

Con este cansancio que tengo bien me vendría estar sentado bajo las sombras del Salón, oír, en el recuerdo, el goteo del río Genil, hoy un espejo verde, callado, sin guijarros ni grietas, serenamente cansado y tan lleno como yo de viejas tropelías, de los surcos que dejaron los amores, bajo el prisma del Sol granadino, primo del de Jaén y rival del malagueño, que atraviesa todos los caminos que van a dar a la mar, la más distante, la de Sevilla, que es el morir, o sea todo lo contrario de estar sentado bajo las sombras que titilan en el Salón y recibir todavía el pálido aliento húmedo de los tranvías de la Sierra, que subieron por quebradas y cañadas y por los viejos puentes de puntillas sobre el abismo de Granada, pálidos de miedo. Aquellos tranvías de la Sierra cargados de aire limpio, de olores desterrados, de aguas subterráneas y cóncavas. Todavía hay un rastro de ellos en el cruce de la Sierra, la carretera que parte del Salón, la que contemplaba la Reina Isabel en el bronce de Mariano Benlliure, sentada magníficamente como una reina, con su bellísima papada, mezcla de buena educación y de los buenos alimentos, callaré, por Dios, hermosa mujer. Bam, bam, suenan los alabarderos de las viejas pelucas y los terciopelos viejos, los escudos, los timbales, el 2 de Enero, las chirimías gatunas de las trompetas de plata, toda la cohorte de un Imperio naciente bajo los pies de su hermosa reina- enamorado de ti escribo después de muchos siglos-. Oh mi Señora sentaos en la alfombra verde de la Vega, que os contemple la cautiva nieve, que os refresque las mejillas y tiemblen los chopos con vuestro terror y las palomas revoloteen como jaculatorias ante la serena majestad de todas vuestras preguntas. ¡ Vivan la Virgen de las Angustias y la Reina Isabel Primera de Castilla!, las hermosas mujeres granadinas que se pasean por el Salón vestidas de fiesta, perfumadas y adornadas con las flores de sus sonrisas. Que sonría Granada entera, bajo las sombras del Salón, que es es el único capaz de soportar el asfixiante calor de esta ciudad de casas encendidas, lejos del bosque blanco de la Sierra, toda hecha agua, en cascadas, en torrentes, en cuevas subterráneas, en los jardines, en los cauchiles, en las veredas, en las eternas aguas de las eternas nieves, las que toman el buen aire de Canales y regalan a puñados en el rostro de la Reina- enamorado de ti escribo después de muchos siglos-. Ay, mi Señora, cuánto tiempo hace que no vienes por aquí y nos enseñas a amar a Cristo, a juerguearnos con Cristo, como debe ser, sin quiebra ni medida, alborotadamente, bajo los cimbeles de tu Caballería Real, la que tronó más que el trueno e hizo temblar las piedras de los sentidos. Yo tu amante, mi amor secreto, tú mi amor carnal, el más espiritual de todos, mi velado amor para una tarde fresquita a las sombras del Salón...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  RÍO DARRO   

 

 

 

 

 

La verdad es sencilla como el agua, parece que se va y luego regresa. ( José María, Público 25.11.2016

 

 

 

Río Darro


Cuando el río Darro baja a Plaza Nueva

su sonido de agua tiene mucho de mí,

yo bajo por un río quebrado de mis recuerdos,

la corriente de mis sueños,

con toda la vida entera que he vivido para ti.

 

 

Al encuentro de Granada

 

Oh triste lágrima

inconsolable cayendo

por la belleza encontrada

 

 Siento mi alma bajar,

a un lado estoy yo,

  y al otro lado Granada.

 

 

Granada me canta y suena

como un reguero perdido

en medio de la belleza,

claro monte de mis sueños

donde pierdo la tristeza,

desde el alto campanario

de sus ondas reverberan

las canciones que en el viento

me cantan todas sus cuestas,

tan mansamente en sus ríos,

iluminada y entera

por sus calles y sus avenidas,

por sus noches y sus estrellas,

la mirada que me mira

me llena de su guapeza,

por ser reina de mi vida,

lo mejor que hay en mi Tierra.

 

 

Resultado de imagen de La Virgen de las Angustias de Granada

Virgen de las Angustias y de todos los Dolores,

 sobre tu frente inmarchita

caen lágrimas de Granada,

las penas no socorridas y las desventajas,

los vientos llenos de frío

y el dolor sin esperanza.

 

 

( Los árboles en el río, detalle, de Torres Morenilla)

 

Las tardes del Darro

 

Triste y sonora voz que la costumbre

un camino ha sembrado de agua misteriosa,

una perdida estera, con voz calmosa,

la imagen del río, rota, en la fuente;

por ese camino van, con los ruiseñores,

los frescos andurriales de la Sierra,

senderos ocultos, fragantes, en la niebla

y los pasos alegres de las gentes;

dolor y sal, agua y pecado,

entre alamares verdes y rojas tapias

se asoma a sus balcones y los subleva

una Alhambra exaltada bellamente,

una parada en paz, guerra sin frentes;

sobre las anchas llanuras del poniente,

qué belleza y fulgor sirve Natura,

toda la tarde viste florituras

de brocados que enardecen su hermosura.

 

 

Así de natural como es el día,

en tus calles y umbrales yo voy despacio,

una mirada a ti que es mi abrazo,

lo natural de ti, que es mi poesía.

 

 

Granada

 

Granada, la que me llega, la honda que hasta me besa,

la que repleta de brillos con su nombre me embelesa,

la de montañas de nieve con blancores de azucenas,

la suave y presumida, rosal de rosas que ensueñan,

  capciosa y juvenil, tranquila y verdadera,

como una amistad perdida en medio de la belleza...

 

 

Paisajes del exilio

 

 Los paisajes a la tarde oscuramente se duermen,

por el monte, entre las ramas, el boque pierde el color

y aparecen los rincones que se agachan como perros,

el azul cielo endurece su densidad de zafiro,

tan solo el río de recuerdos persiste en seguir siendo

 susurros que son tenues en su cristalina voz,

la gris manzana es mordida por la boca de la noche,

súbitamente los rostros endurecen todos sus nombres.

 

 

Jardín del amor

 

Todo me lleva a ti, contigo vuelve mi vida,

el viento de tus jardines se cuela entre mis rimas,

júntanse el amor y el deseo en la luz de mi alegría,

  aunque me quede tan solo como torre granadina.

 

 

Resultado de imagen de Toledo por el Greco

Toledo

A Olvido

Toledo, la Catedral, al cielo las agujas apuntan,

ángeles con alas de oro se ensimisman y se preguntan,

un coro de piedras sube sobre las nubes trasuntas,

con cerco de río granadino, el Greco en su pintura

el tiempo dorado cubre sobre la cerca y barrunta

una tormenta de oro, una incólume penumbra

de grises y de arreboles, de las montañas que enluta,

Toledo, la Catedral, la España que nos transmuta.

 

 

Calle gris

 

Calle gris que me acoges y me quebrantas,

 frente a frente de mí, calle que bajas

día a día parada en mí, casa por casa.

 

 

Retrato de un granadino

 

Qué bella es tu patria la que contigo sigue

y en tu pecho respira y contigo asiste

al mundo grande que entre tu gente vive,

oh prados sin fronteras montes pulidos

donde la grata cueva se hace una fuente

oh mundo de tu lugar lleno de gente

el que contigo va limpio en tu frente,

cambio y parada son, vienen contigo,

nervio, razón y vida en tu sangre tienen

un poderoso lugar donde se puede

amar del todo, cuanto que todo quiere.

 

 

El río

 

Aún me suena el río

y el abismo que se para

en sus cristalinos pies.

 

 

Premonición

 

Quizás llegue a lo más, quizás a lo menos,

una fuente me mana por el sendero,

una lumbre apagada que no es de lumbre,

un fulgor que en la noche al pronto fulge

y se me se va...

quizás me quede un día, quizás

y empiece a retomar caminos,

farolillos encendidos, luz con derroche,

y en los arcanos

baje mi viejo río, roto y despacio.

 

 

Canten las piedras

 

Soledad de piedra y agua,

el agua desde la piedra y el llanto de la soledad,

en las paradas del tiempo solo el agua brillará,

voz de cristal alado, nieve hundida en soledad,

 el duro sonido a piedra y el del llanto en su lugar.

 

 

El olvido

Dentro de mí quedó el recuerdo,

una mirada tuya quedó en olvido,

quedó perderme lo que más quiero

y no tenerte más cuando yo miro;

quedó la brisa rota en las ramas

del árbol del amor lleno de espinos,

quedó la flor de hojas blancas

de la nieve y el sol de rayos fríos;

quedó una ventana, siempre abierta,

de una luz tan antigua que he perdido,

parose el tiempo veloz ante mi puerta,

y el jardín que olvidé, pues siempre olvido.

 

 

Es una montaña muy blanca

no, que es azul, no, es morada,

 cuando la tengo de cerca brilla como una esmeralda,

 es una montaña tendida a través de las montañas,

si la miro es que me mira si no la miro se escapa,

calza un río que lleva oro y piedras muy esmaltadas,

levanta sueños y coplas y baila redondas zambras,

por la noche es como el día, por el día solo es mañana.

 

 

Un mundo distinto

 

Otro mundo detrás de la montaña,

detrás de la arboleda y del profundo río,

un mundo inaudito de gentes inauditas

que aman más que les aman

que no han traicionado nunca y saben comprender,

detrás de las montañas y de las mismas gentes

otro mundo distinto de personajes distintos

que su vida derrochan de manera evidente,

que saben entenderte pues solo entienden bien,

detrás de las arboledas y de las mismas gentes

un mundo distinto que yo llego a entrever

detrás de mí también.

 

 

Hasta desaparecer

 

Por qué río no vuelves del revés

y vuelve contigo mi gente,

la gente que se fue por las veredas,

hasta desaparecer

 por la tierra se fueron y nunca más los veré;

oh río tan dulce y preclaro bajando siempre,

 por qué tus aguas se fueron y se fue mi gente,

¿ por qué no vuelves río del revés

y vuelve contigo mi gente?

 

 

La Granada de siempre

 

Es un fruto que ha caído de mi árbol primordial,

ni recoge, ni recuerda, deliberadamente se queja

de algo que fue inmortal,

silenciosa y oscura, de claro sabor a Sierra,

en la huerta se renueva y me sabe esconder,

tiene jardines y plantas, hundidos los socavones

y por todos sus rincones yo escucho sonido a mar,

caracola de mis sueños, escrita sobre el deseo,

no es de la luna ni es corriente sino de largos paseos,

meneando a sus fuentes y a la tarde se embellece del cercano hontanar,

vetusta saca de quicio pero es un claro resquicio de flores, tumbas y brisas,

 es jardín de las delicias,

mi Granada y nadie más.

 

 

La fría Luna de Torres Morenilla

 

La lluvia

 

Jugaba Granada un día rompiendo todos los charcos,

por la Cruz, la Alcaicería, el Ventorrillo y el Darro,

la Sierra que tiritaba, se tapaba con su manto,

los ríos acojonados se mezclaban con los barros

el Sol nunca aparecía con la bandera en su arco,

las palmeras ateridas, los olivares mustiados

y el agua llovía y llovía y Granada sin desmayo

 haciéndose la despistada, rompía todos los charcos.

 

 

Amigo

 

Amigo es palabra única que te mejora,

que se pone en vez de ti, tan cerca aflora,

que lo buscas al nacer y lo encuentras al perder,

amigo es lo admirable

 estuvo cerca de ti jugando en la misma calle,

a la flor de tu piel, dentro de tu alma,

duplicado y envés, más que del mismo gen

el sonido del alma, el sonido del bien,

amigo es lo profundo por fuera hallado,

un misterio sin voz, siempre a tu lado,

un tesoro abierto nunca escondido,

que lo llevas entrañable como a los hijos,

tan lejano y tan cerca, en la flor de tu piel,

la mirada más tuya, lo mejor de tu ser.

 

 

Las voces de la Alhambra

 

He contado a todas, muchas, y entre ellas tú no estás,

oh silencio de cristal, alas del viento, miradas del pleamar,

la soledad se acompaña solo de la soledad,

¿ quién cerrará sus ventanas? ¿ quién sus ojos cerrará?

suben sobre sus cuestas, perfumadas de arrayán,

los olvidos que se han muerto heridos por el leviatán,

con tarascadas del viento y sombras de la vanidad;

he contado a todas, muchas, y entre ellas tú no estás,

la grandeza de la Alhambra es también tu soledad,

oh silencio capital que llega desde la ciudad,

los olvidos y los desprecios en tu alma de cristal,

 la soledad que es tan tuya en tu Alhambra quedará,

entre los bosques, profunda, tu voz nunca sonará,

¿ quién cerrará sus ventanas? ¿ quién sus ojos cerrará?

 

 

La música y la poesía

 

 A veces la Poesía fue como un río,

un río de pocas aguas y de aguas frías

que se retorcía como un gato lamproso

 y llevaba todas mis lágrimas derramadas,

con su hermoso collar de brillantes o algo parecido;

 

 a veces la Poesía me acogía y tenía para mí

palabras inauditas, ritmos sincopados, versos y más versos,

era un secreto que acechaba mis momentos bajos

y repentino exaltaba la producción añosa,

era un lugar oculto que heredé sin esfuerzo;

 

a veces la Poesía escribía para mí,

yo era su objeto y ella me pensaba metódica,

distribuía mis horas, me arrancaba del sueño,

yo entendía aquello como algo que estaba muy cerca de Granada

pero era mucho más profunda.

 

 

Paseo del Darro

 

Un arco inconmovible se derrumba sin ruido;

 discurre el tiempo entre las ramas parado,

la tierra gris me canta de corrido como un río,

Granada está lejos, mecida por las nubes,

el arco lo ha quebrado el tiempo de mis lágrimas,

la soledad me nombra, qué bien sabe mi nombre,

todo es ausencia, porque me faltas tú.

 

 

La farola

 

Alfarero de la sombra,

sobre la esquina montado,

la noche que lo espabila

 se desvanece al mirarlo.

 

 

 

El viento de Granada

 

Oscuro en los rincones, muro de las batallas,

sinuoso y secreto en la antigua morada,

construye arcos de punta de impolutas palabras,

serpentea en las riveras, a veces como campana

   suena en la negra sombra y por el día se calla,

atroz cuando suspira, terrorífico si calla,

es un viento impetuoso, mural negro de nostalgia.

 

 

Respirar a Granada

 

Dame Granada tus bocanadas de Sol

 son como aire puro en mis entrañas

y me hacen más hombre,

dame tu no agua, tu no cante, tu no zambras,

que vuelva la luz irresistible y deje de añorarte,

que estando cerca me queme el fuego de tu alma.

 

 

 La música granadina

 

Esa música callada que suena a todas las horas,

esa mirada tan suya volando con las alondras,

la hermosura de sus parques y su Vega extasiada,

la pintura de su nieve sobre la montaña echada,

el aire lleno de sitios inmemoriales y eternos,

la sagrada magnitud de las torres en el cielo,

la vida tan regalada surcando por las montañas,

el silencio que engrandece los bosques de su Alhambra,

la beatífica mirada con que me miró de niño,

su habla tan espaciosa de dulzura y de cariño,

mi soledad acompañada de esta ciudad hermosa,

que me requiebra con aires y me estremece con coplas,

así me quedara en Granada.

 

 

No dejes de quererme

 

Háblame, cántame, nunca dejes de quererme,

sigue una línea torcida, enderézame la vida,

nunca dejes de querer,

vente conmigo a los prados,

menea tu cuerpo tan bien,

 cántame, lo que tú quieras,

háblame a solas también,

acaríciame con el agua

desde tu pecho desnudo

dame de nuevo la vida,

cántame, háblame,

 sobre mi quebrada herida

nunca dejes de querer,

baja conmigo a los prados,

dame la vida otra vez.

 

 

Volver

Qué bien tus calles si las paso enamorado,

qué bien la noche para poder soñar,

qué bien mirarte y quedarme extasiado,

qué bien volver para volver a mirar.

 

 

Recuerdos

 

Mi corazón brota como un río,

sube por las callejas, llega hasta los rincones,

se retuerce y suspira al modo transparente,

alegre como un trino, calmoso como una fuente,

Granada, Granada,

el río de la amistad, perenne e inmutable,

de aguas tan escaso y tan lleno de su sal,

por todos los paseos, sus recovecos siempre,

mi corazón se goza teniéndola de frente,

Granada, Granada,

no puedo pedir más.

 

 

El aire

 

Ese aire que me da y que se queda conmigo,

esa brisa que es mi abrigo y me viste de armonía

esa sólida melodía prendida de mis recuerdos,

ese aire nunca viento sino hermosísima poesía,

ese quedarse en mí y entrarse por mis pulmones

esa furiosa mirada calmada de sus rincones,

esa ansia y sin vivir, esa mirada sin ti,

esa Granada encontrada entrando por mi ventana.

 

 

El bosque de la Alhambra

 

El aire mueve las hojas

como siempre traspillado,

 cantan las avecillas

y un riachuelo borracho

repite con unas eses

  guiños que el sol le ha sembrado,

es un bosque clamoroso

muy por las sombras ocultado

con ascuas rojas en sus muros

y la nieve a sus costados.

 

 

Los montes de Granada

 

Oh montes de mi Granada, los extremos,

fuera de mi familia y de las convicciones,

tan llenos de la cálida tierra y del silencio puro,

tan de la carne como yo, tan del soplo como yo,

 olor agrio de sus campos en los montes solitarios,

montes de mi Granada, como un seco grito,

salidos del todo, cálidos y únicos.

 

 

El Darro es la amistad

El Río Darro nunca baja solo sino lleno de gente.

 

 

Perfumado de canciones te cantará

con sus versos atrevidos,

su calor de amigo íntimo,

su pudor y su verdad.

 

 

 

(Árboles en el río, detalle, de Torres Morenilla)

Postal del río Darro

 

El río culebrea por el tablero del monte

brilla tan suavemente que susurra la amistad,

un sol rojo penetra en el peine de las torres

 y el aire fresco se llena mansamente de ciudad.

 

 

Con la verdad de los montes

 

Desnudo de tanta sierra por el monte me perdí,

llegué a donde no era, muy cerca estuve de ti,

arrumbé a todos los astros y lo que se vive fuera,

me durmieron las estrellas acordándome de ti,

pasé por tu misma casa, a la vera de tu fiesta,

te estuve mirando un rato sin callar y sin decir

y luego ya contrahecho, hecho un asquito perdido

llegué a remotas playas donde me muero de frío.

 

 

Los versos de la amistad

 

Ten el calor de mi pecho,

el arrullo de mis besos,

mi mano sobre tu hombro

el cigarrillo que gozo

mis nubes más consideradas,

ten la amistad de Granada,

 

el aire que te estremece,

el amor nada más empiece,

las jarchas y las canciones

cascadas de ruiseñores,

mi Alhambra más coronada,

ten la amistad de Granada,

 

ten mi voz hecha de jaspes,

mi agua que desbordaste

mi barro y mis jazmines

mi mundo de colorines

mi palabra desatada

ten la amistad de Granada,

 

quédate entre mis sombras

mi estanque lleno de ondas

la alegría de mis cuevas

entre mis noches serenas

alégrate hasta por nada

ten la amistad de Granada,

 

en el calor de mi pecho

en el aire de mis besos

mi cielo lleno de nubes

te conforten los querubes

en tu alma ilusionada

ten la amistad de Granada.

 

 

 Las oscuras cuestas

 

Cuántas veces he pasado de un río a otro,

el tren de largas paradas qué deprisa me alejó,

oh cuerpo que yo he entregado a mis amores,

de un río a otro, me abandonaron por otro mejor,

lo mío fue enterrado sobre las oscuras cuestas,

aquello en lo que yo creí hace tiempo se murió.

 

 

Granada viene volando

 

Una Granada tan dulce saliendo de sus riveras,

una dulce enredadera subiendo a mi corazón,

mientras la noche me espera

iluminando su fiesta y el aire mueve sus velas

 a donde lo quiero yo.

 

 

Los pájaros negros

 

Por qué súbitamente vienen los pájaros

y con su tristeza me hacen estremecer,

oh tú río sagrado, de las rituales aguas,

que naces pronto en la noche y mueres pronto al nacer,

un vívido fulgor precede a tu no ser,

los pájaros oscuros se marchan con sus vuelos,

cuidadosos y discretos, humanizados siempre,

parece que llegaron sabiendo los secretos,

un vacío más enorme se adentra al anochecer.

 

 

La ciudad ausente

 

He forjado mi mundo en la ausencia,

una Alhambra que no está,

unas calles que no recorro,

 una casa que no habito,

 

me pueblan fantasmas holgazanes,

 

Granada me cruje como un petisú de caramelo,

la ciudad me tiene en el hojaldre de sus casas,

dentro de ella yo vine al mundo

y con hierro forjado me puso un nombre.

 

 

La tierra oscura

 

A veces cuando estoy solo me da en el cuerpo

un golpe de azucenas que me estremece,

una mirada sin besos que me llena,

a punto de perecer,

 tu cuerpo desnudo que sabe a mi palabra

tu agua que sabe besar y me despelota,

 a veces quiero estar solo

porque no vuelvan mis ganas y en mí no crezca

un golpe de azucenas blancas sobre tu carne morena.

 

 

Ruido de gente

 

 La soledad para la torre de la iglesia sobre el río,

en los muchos amigos

están los bosques exuberantes,

el ruido es la música sublime de la humanidad,

 los instantes de vida compartidos.

 

 

Los suspiros de Granada

 

Un Otoño lluvioso, ya senil,

suspira y sus suspiros son navajas

que brillan en el río contra mí.

 

 

El río adolescente

 

El río era entonces tan blanco como un cigarrillo,

como un cigarrillo venido a menos se alargaba y retorcía,

llegaba a mis labios y me llenaba de su humo cálido,

se agarraba a mis pulmones y desnudaba mi pecho,

por los brillantes adoquines del paseo sonaban mis pisadas,

reposaba Octubre, el mes preferido, y yo me se sentaba hosco,

la parte más femenina del Darro vivía sobre él, arriba del todo,

la Alhambra, desnuda, enseñaba sus muslos y sus recovecos,

sus brazos de marfil, y sus besos lujuriosos,

yo estaba allí, como siempre, fuera de sitio,

el tiempo discurría como un reloj estrambótico, al revés exactamente,

con la lección bien aprendida, dueño de sus historias,

fue allí donde empecé a fumar y a beber como un loco.

 

 

Las nubes

 

¿ Hay algo más verdad tras esas nubes

que me miran más de mí desde la altura?

¿ Hay algo más de mí si en mí se apura

y me hace llegar hasta las cumbres?

 

 

La vida de fuera

 

Posar ligeramente fuera, solamente pasar,

decir aunque decir no fuera, solamente cantar,

oír la voz, la dulce melodía que habla el corazón,

atalaya de las cosas, la montaña está fría

duele, sobre las rojas colinas, solamente la voz.

Pasar por fuera, rozar tan levemente los pies de la razón,

llegar a nada, recibir tan sutilmente los entresijos de la inspiración,

no sé ni lo que digo, pero quiero que sea bello,

me aparto de la esencia pues la esencia se queda fuera,

ligera como los vientos sin peso se me derrama

y pasan todas las cosas que ocultan la verdad,

nuestra alma está cerca, tan cerca que no la vemos,

quizás en la belleza a la que tiende el poema,

las cosas que desde lejos se detienen en la espera

 pasan suavemente, porque la vida es pasar.

 

 

Las verdes veredas

 

Veredas para ver, verdes veredas

para mirar los miradores ciegos,

para estar en las estancias veraniegas,

para morir de viejas en las casas de reposo,

veredas que son como soplos del río al que copian,

y como el río algún día encontrarán el mar,

de un bosque que nadie cuida, de una ciudad viciada,

las verdes veredas del edén y de los campos hirsutos

con espinas que se clavan en el polvo del camino,

veredas que tiemblan como flores encarnadas en los hospitales,

las que se pierden de vista y solo viven el presente,

que huelen a mastranzos y callaron sus pisadas,

veredas que son jazmines del puente a la alameda,

y suspiran como el aire para morir también,

las veredas corridas a saltos por niños con soltura,

 que miran los vaciados ojos de los puentes,

veredas vendadas con yodo, pegadas como mocos,

las últimas veredas de las guerras impúdicas,

 las que brillan tiesas en los versos homéricos,

y son veredas del corazón, moradas como ciruelas,

tan solas que ya no irán a ninguna parte.

 

 

Yo mismo

 

Mis poemas del río son un homenaje a los hombres que pasaron,

a los amigos que hicieron una ciudad hermosa,

a los viejos amigos de ojillos penetrantes y sonrisas de nicotina,

en las pilastras bajas del otro río, el Genil,

 son la vestidura del hombre a quien nunca conozco del todo,

yo mismo.

 

 

El río Darro es tan breve como el trago de un buen vino,

solo la vida es más corta.

 

 

La vida es un soplo en los ojos que nos dan las montañas.

 

 

La vida es tan breve que al vernos en vez de decirnos hola, deberíamos decirnos adiós.

 

 

Soledad

 

La soledad se cruza en el aire,

quién me dice a mí que a veces no haya querido hablarme,

eh, tú, chalado, estoy aquí más sola que tú,

el aire que se la trae el aire se la lleva,

y me deja más solo todavía,

ya no corre ni una pizca de aire,

la tarde está vestida del cuello a los tobillos,

un calor inaguantable se llena de mis recuerdos,

menos mal que tengo un plato caliente en casa,

en eso estaba pensando.

 

 

Medio camino lo trazó la soledad

 

Un camino tan bello para mí siempre fue una solución,

pero lo cierto es que lo recorrí muchas veces solo,

  la belleza es una cárcel con rejas de cristal,

la solución es el hombre cuando quiere serlo.

 

 

 

 Foto de Manuel Rodríguez García

 

Qué bien sentarme en Granada,

  y que Granada se pasee de sol a sol,

  y a mí me llegue el aire, cargado con toda mi alma.

 

 

Canta Cohen en el viejo callejón del Albaicín,

el polvo del camino se enrosca como un gatillo,

su voz tiene las hojas de las viejas parras

y su canción una muchacha bonita,

no hay prisa para coger el tren que me separa de Granada,

Granada se cuela por el ojo de mi lavabo

 y se la traga deprisa haciendo remolinos.

 

 

Echo de menos la dureza de un banco,

que se siente conmigo

 y que descanse...

 

 

Cuesta arriba y cuesta abajo

 

Por este paseo pasé años y años camino del Colegio,

cuestas y más cuestas, entre jardines y huertas,

la Alhambra era una diosa desnuda en las alturas,

 a veces, yo oía discurrir el agua del Darro,

 y este sonido parecía decirme, bajo el pretil del puente,

¡ Granada!, ¡ Granada!, con una voz muy granadina.

 

 

 Generalife

 

Alameda florida, parque sin dueño

flores que al paraíso salen huyendo

y un viento frío

que de la Alhambra vino a mi delirio.

 

 

La fuente

 

Un poema es tu vaso de cristal,

una lluvia de tu agua enamorada,

sonrisas de la luna acristalada,

una de tus miradas más calladas.

 

 

 

Las colinas de la Alhambra

 

Alhambra, súbete en mí,

tus pechos rojos me inspiran,

desde la umbría de las rimas

y las fuentes carmesíes;

corre en tus surtidores,

 en tu jardín recostado

denme flores tus costados,

tu vientre lleno de amores;

háblame con tu cadencia,

tus bosques y arcos silentes,

con tu aliento me enardeces

y enmudeces mi elocuencia;

creo en ti y en tus tesoros,

en las cuevas que los guardan,

los blancos aljibes que encierras

y tus bosques de esmeraldas;

sueño mío desde tus torres,

cuando Granada se duerme

no quiero que me despierten

unido siempre a tu nombre;

Alhambra de mil edades,

derramada con fragancia,

juego de divinas danzas,

clara luz de oscuridades;

 tan alta, grande y lejana

en sus cipreses sublimes

sus arrayanes sutiles,

tan cerca de mi Granada.

 

 

Los secretos de las fuentes

 

Me gusta pasar contigo por surcos y por avenidas,

recorrer todo tu cuerpo y hasta lo profundo estar,

hacer de mi cuerpo el tuyo, tan de seguido a ti;

me gustas, no es un secreto, hasta yo mismo lo sé,

las palabras se me enredan como arcos transparentes,

y en medio todas las fuentes, que nada saben decir.

 

 

La imagen puede contener: cielo, nubes y exterior

  Prodigiosa Alhambra

En la Alhambra, 23 de Octubre de 2015

Prodigiosa poesía que sigas siendo hermosa,

sentada reina en tu salón dorado,

que pase el mundo viejo y jorobado

y tú te muestres bella, asombrosa.

 

Prodigiosa la lluvia que exaltas celosa

y desborda cauces en tu rincón alado,

pues vuelas quieta y el tiempo lo has sembrado

 del aire que perfumas como mujer preciosa.

 

Te quiero prodigiosa, tan llena de colores,

tan exquisita y bella en mirador de oro,

abriéndome tus ojos los más dulces amores.

 

Hazme cautivo a mí en negros corredores,

con las rejas y las sombras de tu tesoro,

¡ reina del poderío y los ruiseñores!

 

 

Ay río, que lo llenan los amores

y lo vacía el olvido.

 

 

La soledad solo parece bella

  si pasea por Granada.

 

 

En el silencio de Granada

las sombras caminan descalzas

y con suerte hasta desnudas.

 

 

Todas las sombras

miran hacia arriba,

debajo de las faldas

 

 

Un camino me sé

 que tiene mis dos caminos

el aire que no se ve

y el otro que nunca olvido.

 

 

Las huellas del tiempo

 

La tierra que yo piso cuando la ando solo,

 camina con mi sombra con su carga de tiempo.

 

 

Torres desmoronadas

 

A veces las fortalezas tienen cierta inclinación

y levemente en la brisa parecen como temblar,

a veces los torreones como que también vacilan 

y se estremecen las rocas

y hasta el mismo sol dubita

 quebrado de soledad.

 

 

El tiempo de un enamorado

 

 Cuando reí, cuando pasé por fuera,

cuando mejor estuve y fue contigo,

cuando quise morir, y aún prosigo,

cuando perezca al cabo y cuando fuera.

 

Cuando estando tan solo no tuviera

ni ganas de abrazarte como amigo,

cuando me encuentre mal, como un castigo,

cuando me esté por dentro y no me muera.

 

Cuando me escriba versos de la muerte,

cuando estando ya muerto y acabado

me asome con mi alma para verte,

 

será tiempo de amor si en lo callado

de lo más mío de mí, y por tenerte,

clame por ti mi voz de enamorado.

 

 

Una noche en la Alhambra

 

Cálida nieve de dulce encanto,

donde las lágrimas no fueron llanto

sino las aguas de mi querer,

el fuego frío de tu mirada,

bajo la Luna que lo sembró,

besos y nubes nubes y escarchas,

tu hermoso cuerpo lo desnudó;

por paraísos y por estanques,

gratas fragancias del corazón,

se abrieron puertas, llenaron calles

las soledades de nuestro amor;

fuimos pareja mal avenida,

tú a tus cosas, yo por mi vida

 y en dulce encuentro de tus caricias

la hermosa Alhambra nos concilió.

 

 

El sol cuando amanece

 

Ardiente sol que en la montaña luces

tu disco alegre de radiantes brasas,

canícula estival que en la tierra abrasas

con paso inmortal que en rigor conduces;

 

brillante espejo de tu escudo aduces

lo más de ti que en el albor enlazas,

dorada siembra, irresistible pasas

con fúlgido fuego de esplendentes luces.

 

Borra el cielo su azul en cuanto piensas

en tu bella tierra a la que enamoras,

eres su reloj sin pausa y sin horas,

 

y en los sutiles rayos, en paz, comienzas

a unir tu rostro y tus llamas intensas

con que, enamorado, a tu amada adoras.

 

 

La Carrera del Darro

 

Oh río de la humanidad corriendo en contra del río,

las aceras y los puentes entre murales antiguos,

los árboles agigantados se echan sobre el abismo,

un surco de estrellas cruza los montes casi partidos,

por el río de Granada sube Granada a sus mitos,

la Alhambra puesta en presente se asoma a su precipicio,

el aire lleva fragancias de medievos muy antiguos,

 oh río de la humanidad corriendo en contra del río.

 

 

Las dos mujeres

 

Una orilla es el río, otra es el agua,

una orilla me escucha con andares cristalinos,

 la otra guarda el silencio redondo de las campanas,

una se viene conmigo y se pasea por Granada,

 la otra no me conoce y me cierra sus ventanas,

 una me sueña y ensueña,

  la otra de bar en bar se bebe la madrugada,

una creyó siempre en mí, la otra nunca me ama.

 

 

( Árboles en el río, detalle, de Torres Morenilla)

 

 

El viejo Camino del Darro

 

Camino del que bajan el Darro junto al hombre,

oscuro de simientes, de río parado en montes,

detrás del hombre solo está el monte de los hombres,

la soledad es la inmensa Alhambra que los mira despectiva,

el hombre se agarrota como cuervo entre jardines,

el silencio de las piedras repite el tongoneo de los viejos carros,

los labios cristalinos recitan versos muy fríos.

 

 

 Granada, Joaquín Sorolla ( Óleo 1910)

 

Las alegres tardes del Darro

 

La Alhambra sobre los montes cabalga inmensa,

y fulge cual soberana como una reina,

mientras la tarde se empalma sobre la plaza,

 bebida con alegría llena de guasa,

el cielo se mancha en rojo y abre sus venas

 y pone vívida sangre sobre las almenas.

 

 

 

¡¡ ESPAÑA!!


Ebrio de tu grandeza

me llenaré de tu nombre,

pues el nacer hijo tuyo

me vale también ser hombre.


Los blasones y los pendones

en el dulce balanceo

de tu sencilla bandera

tremolan en mis canciones:

¡ España!, ¡ España!, ¡ España!

(1966)

 

 

 

El rincón del río

 

La vieja estampa se repite a diario, cobijada en la iglesia

que le presta su incienso y letanías doradas

como limones viejos para el lecho del río.

 

 

El limón del patio

 

Estaba solo el árbol en el jardín, flor en su pecho,

en las heladas mañanas, como huesos en la noche

cantaba solo el árbol bajo el orbe

redondo, extenso, desnudo en su destierro;

llegaba el viento con sus nudos de raíces

y le dejaba un baile sutil, idealizado,

pintaba hojas que desnudaba grises

como lágrimas saladas del corazón herido;

en las paradas horas de un tiempo invariable

 recordaba frágil cuando débil nacía

sobre el cobijo de la tierra obscura

y ya cansado de crecer moría

por estar tan solo y débil en un jardín perdido.

 

 

Rincón del río Darro

 

El olor de viejas sombras

que entre las sombras encuentro,

la luna de los umbrales

flotando sobre los huertos,

la ilusión y el desengaño

 de uno solo de mis sueños.

 

 

 Fuente de los leones

 

En la fuente tan blanca donde el agua para

y no cesa de manar y de saltar corriendo

vide lo más bello de ti a mí viniendo,

los ojos más hermosos en una cara.

 

Bullí de amor y el alma se animara

a salir de mí y como a ti huyendo,

la alegría incontenible de mi amor trayendo,

en la fuente tan blanca borboteara.

 

Mírenme esos ojos tan divinos

que no son de mujer sino del cielo

y no por un tiempo corto, en los destinos

del eterno fluir y el transparente velo

que el amor asalta y bulle por caminos

espumosos y alegres de su celo.

 

 

Recuerdos de los músicos de Granada

 

En horas blancas, por laderas que suben,

vuelan amorosos en el jardín sus rostros,

la débil lluvia como cálida escarcha

dibuja en el paisaje sus recuerdos rotos;

la belleza que es nube más antigua del cielo,

en halo de poesía viste de oro las cumbres,

acerca los arbolillos cargados de esbeltez

y deshace sus nombres haciéndoles de nubes;

entre las verjas rotas de los cercanos cármenes,

los rostros embellecidos resuenan como música,

las lágrimas calladas no paran de caer

y traban jeroglíficos sobre veladas musas;

lloran sobre el gozo del circunspecto ciprés,

sobre los montes morenos al resguardo de la luz,

están entre nosotros con sus perdidas presencias

y bambolean los cielos desteñidos de azur.

 

 

(Árboles en el río, tablilla de Torres Morenilla)

 

Los árboles

Los árboles de Granada la invaden sin misericordia.

 

Árboles, árboles, miles de árboles,

que la palabra aún no ha oscurecido,

en la clara luz, esencial, del sol,

sus verdes hojas de mil colores hechas,

sus vuelos estremecidos, sobre el flujo de los ríos,

en praderas azules el cielo de sus copas henchidas,

posadas sin peso al paso de las brisas,

¡ oh sueño inmortal de los árboles en el universo!

que perfuman el aire y al agua dan sus vestiduras

suntuosas, orillas de la tierra confundida en su vuelo;

árboles, árboles aún posados en las riberas

en el límite alto de la mirada, como centellas

del fuego frío de la creación, recreándose en los árboles,

la sinfonía de los colores verdes, la esencia de la música

suena como una inmensa pradera llena de verdor,

árboles, árboles que suben los cielos de su pureza

en la tierra hundida, apurando la economía del mundo,

las flores y los frutos, sus perfumes y sus sombras,

nervios de la vida, que respiran con sus pechos llenos

de árboles, árboles, miles de árboles, más que de estrellas,

más hermosos y rotundos en el paisaje,

a su costado, yo sueño el más justo de mis sueños,

como hijo suyo caído de sus copas, árboles, árboles...

 

 

El jardín abandonado

 

Jardinero, si tu jardín dejaste solo,

en medio de los mundos, distante y olvidado,

aún crecieron las rosas del otoño

tan preciosas y sutiles como has dejado;

siguió el limón llenando de tersura la mañana,

y sumisa la celinda se desnudó los labios;

tal cual dejaste y más crecido espera,

en el rincón la paz que solamente es su canto,

que vuelvas a las flores y a los frutos, que aún te sueñan,

y encuentres tu jardín, para cuidarlo.

 

 

Generalife (Torres Morenilla)

Paré por verte Deseada

 

Parose el tiempo por mirar sus días

y parado se quedó ya para siempre,

el que mira el ayer tan de repente

el ayer se lo traga para siempre;

 

paré por verte, Deseada,

y mi vida se paró para quererte,

el que mira el ayer tan de repente

el ayer se lo traga para siempre;

 

y luego de adornado y precavido,

llegué a más y olvidé mi presente,

el que mira el ayer tan de repente

el ayer se lo traga para siempre;

 

tragado estoy, soluto y digerido,

solo soy yo en lo que queda al verte,

el que mira el ayer tan de repente

el ayer se lo traga para siempre.

 

 

Poema de la desesperación

 

Canto por encantado,

 muero por haber nacido,

 suspiro de estar pirado,

 y vivo porque no vivo;

 entre la sombra he gozado

el pie de la luz y el sonido

soy rufián en noche amado

 y el amante enfebrecido;

 doy la paz que han dejado,

 bajo la nieve he corrido

 tengo el viento por tejado

 y piedras de oro he vestido.

 

 


 

El misterio de Granada ( Composición en negativo de J. Mª Torres Morenilla)

 

La tristeza no canta

 

La tristeza no escribe ni me canta al oído

con sus tristes canciones que hablan siempre de amor,

la tristeza es un nombre que quedó en el olvido,

 se olvidó de mi nombre pero a mí no olvidó,

fue el suave aleteo que provoca un amor,

cogidita del talle y la suave fragancia

de su boca encendida, levemente tragada

por mi mundo interior,

la tristeza no canta ni yo quiero cantarla,

me cantó la alegría

que ahora mismo resuena con lejano fulgor.

 

 

La mística soledad de la iglesia

 

En la soledad de la plaza,

por la torre de la iglesia

subía como una plegaria,

adornada de ribetes,

dorada en sus consejos,

como fina aspiración,

ligera cadena de oro

caliente del corazón,

entre las nubes quedaba

su aguja hiriendo a los vientos

con más poesía y fulgor,

ay, arroyo suave y trémulo

que en las guirnaldas del cielo

subes los viejos consejos,

en oros y en alamares

con ventanas, siempre abierto

en la soledad del día

plaza nueva del adiós.

 

 

Clara fuente

A mi hermana Clara Eugenia

Clara es la luz que alumbra mis sentidos,

clara es la voz que escucho del río Darro,

claro el deseo que aúno a lo vivido,

claro este mundo, que es lo que yo amo.

 

Por ti yo sigo senderos luminosos,

momentos claros a mi vivir atados,

lo que yo soy y quiero seguir siendo,

cuando te miro lo tengo todo claro.

 

Es claridad, la oculta como el viento,

 que a mí me llega de un aire enamorado,

el sentimiento en paz de lo que siento,

veraz jardín, tan pulcro y tan amado.

 

 

 

Granada mágica ( Composición en negativo de J. Mª Torres Morenilla)

 

Jardinero de la rosa

 

Cogeré tus momentos más felices

y en mí haré vivirlos para siempre,

regaré con mi agua a tu huerto,

te daré con mis ojos lo imposible;

cantaré tus canciones más escritas

con un gusto indecible por lo nuestro,

me haré amor, me haré tu siervo,

quien decline para ti lo increíble;

tendrás mi pecho y mi corazón sangrante,

la clara luz que alumbra tu camino,

tendrás mi voz, mi cuerpo dolorido,

tendrás mi fe, mi mundo incambiable;

también tendrás tus horas más pacíficas,

aquellos tus momentos, los más solos,

el paisaje callado, una palabra en paz,

yo creo que al final vas a tenerlo todo.

Por ti, por ser quien eres y aunque te digan nada

ese mundo infeliz nunca a tu lado,

porque todas las injusticias se juntaron

se hará justicia una vez y serás cantada.

 

 

Ausencia

 

Ausencia de mujer, ausencia,

el jardín está lleno de tu ausencia,

el aire como estancado, de oscuro musgo la piedra,

la luz completamente olvidada,

todo parece mojado de tu ausencia;

las flores ya no son flores,

ni el cielo que siempre fue azul es azul sobre mi tierra,

una fuerza blanca grita por dentro de mí tu ausencia,

son como antiguas fotos perdidas en cómodas viejas,

retazos de un pleamar de tu fragante presencia,

besos que me dio la mar con dulzuras de tinieblas,

palabras, versos, la rima de tu profundo poema,

toda la vida me pasa por encima de tu ausencia,

colgada en los portales, perdida entre las huertas,

el jardín está vaciado por tu ausencia,

ausencia de ti, mujer, ausencia.

 

 

A Miguel Gallardo

  ( 29-9-50  11-11-05)

 

Miguel, cuando la luna se acerca y se llena de la alberca,

con su luz medio dormida y con su sombra despierta,

blanca azucena es tu voz de almíbares y de leyendas,

cantarás, cantarás por siempre, dormido en la belleza

del rayo de luz transita que todavía nos dejas.

 

 

 

Poema de la rosa toledana

 

Mi rosa es un poema desbaratado,

todo lleno de amor y rotas hojas,

rosa de mi dolor, en flor sacado,

perfumado jardín de mis congojas;

 

 la rosa eres tú que andas y picas

con tu pasito en flor de enamorada,

la rosa es el manjar con que salpicas

 a tu alma atada a mi alma loca.

 

 

En la Alhambra, 23 de Octubre de 2015

 Jardinero de la Alhambra

 

Déjale crecer los bosques, y el sol en ellos se evada,

las corrientes de las aguas en trémulas cataratas,

que el aire como se allane y tiemble con sonido a agua,

los jardines alfombrados de oscura tierra asolada,

que el avellano se enrede y se exalte la enramada,

crezcan frondosos los mirtos y se recojan castañas,

para el ruiseñor zarzales y para las alondras retamas,

por los claros, los almendros, por los oscuros, granadas,

azules y costosos vidrios sobre murallas de grana,

los cipreses sin adorno, las hiedras pocas en tapias,

el boj fuera del palacio que el arrayán dentro guarda,

sin gentes con los leones y que se vea Granada,

no tales chorros de fuentes ni los llenes de guitarras,

cada flor es un poema y el silencio es su proclama,

en la grandeza del hombre se magnifica la Alhambra,

no enseñes todo, por Dios, que con misterios más gana,

muestra la Vega que ensueña y toda la Sierra Nevada,

rosales los que tú quieras, geranios y flores de agua,

no atropelles muchas flores que en la medida se encanta,

busca el perfume a violeta y del clavel la engalanas,

que canten los ruiseñores y en verano las chicharras,

riega abundante los surcos y sécala en sus plazas,

que no es de reyes ni tropas, sino de Dios es su alma.

 

 

 

Camino de Ronda

 

Por el camino de Ronda

subíamos a sus higueras,

lechugas en primavera,

y por la luna un doncel,

correr, correr,

que baja mi capitán

vestido con su guerrera

en el pecho una bandera

y en la bandera un retén,

correr, correr,

qué verde era mi Vega,

hecha de chopos y de breñas,

la luna por calavera

y por escote la miel,

correr, correr,

los guiris no se levantan,

aúpan sus calabazas,

la virgen, cuánta ordenanza,

esto parece un belén,

correr, correr,

mientras la sierra se empalma

alta y fría en su mortaja

crujen charcos a nuestros pies,

correr, correr.

 

 

Matar a un ruiseñor

 

Se cayó el pajarillo,

la tierra rezuma una oscura tristeza

de un día sin Sol aunque lo esté,

y de las horas que se secan en la oficina.

 

Se cayó el cantor,

el silencio puso veredas en la mirada,

y una oración en la boca traidora

que a la inocencia pudo llamar pecado.

 

 

Donde quiere o donde puede

 

Por el camino regresan los que el camino perdió,

vienen con sus alhajares, con sus vestidos de fiesta,

parapetados y en unión, sonríen y nos meten miedo,

¿ no decían que lloraban bajo la mágica luna?

¿ no decían que temblaban como cañas de bambú?

vienen a miles, ellas con faldas muy largas,

ellos con fajas y navajas, las viejas con negras enaguas

y los chiquillos conservan su mágica angelidad,

lo que el caminó vació el mismo camino llena

y no es una fiesta, pues no se les oye cantar,

es el aire que los lleva de aquí para allá,

donde quiere o donde puede.

 

 

AL ENCUENTRO DE GRANADA

 

 

 

Más que un río es una fuente,

agua y nada,

 para morirse de frente

en los brazos de su amada.

 

*

 

Caliente como la tierra

que bajo el sol se consume,

muere el rumor de la nieve,

y se pierde entre las nubes.

 

*

 

Ellos se fueron y nos dejaron barro,

aquella tarde obscura cuando el sol murió

el viento acompañaba la tristeza del río

y las sombras buscaron el refugio de la noche.

 

Ellos se fueron y nos dejaron áfonos,

con nuestros viejos recuerdos encadenados,

mirándonos las manos estúpidas y vacías

si alguna vez pidieron nuestra ayuda antes de irse.

 

Ellos se fueron y nos dejaron el llanto,

prisioneros en la gruesa cuerda de la calle,

más solos que el espejo de nuestros amores,

como nubes palpitantes escritas en las paredes.

 

*

 

Guitarra que en la noche suenas

negra de tu luna loca,

encendida por las zambras

y adormecida en las sombras,

el río que abajo te escucha

 se sube sobre las lomas,

  copia de ti tus dibujos,

y garrapatea tus olas,

aunque seas la trasnochada,

 por tanto vino y por coplas,

canta guitarra en la noche,

 cuando nos quedemos a solas

y cuéntame mis secretos

que tú sabes de memoria.

 

*

 

Donde la luz se desnuda y las sombras se encandilan,

 el aire dicta su verso de pluma en la cuartilla,

la lluvia que está muy loca los campos llueve de prisa,

las alondras quieren huir y la nieve está aterida,

los días dejaron de ser en horas negras malditas,

 un ruiseñor, también loco, se pavonea en su levita.

 

*

 

No los lloréis el aire guarda sus risotadas,

las alondras caminan ligeras sobre sus palabras

y hasta el virginal sol conserva su calor corporal,

nada de la vida se pierde cuando se pierde la vida,

 el amor de sus abrazos abraza la eternidad.

 

*

 

Oh manjar que danza el aire,

silábico tránsito de musas,

que en las pilastras se sale

como mujeres desnudas.

 

*

 

Llega el viento

con sus nudos de raíces

y les deja un baile sutil, estremecido,

mueve las hojas atrás tan grises

salidas como unas lágrimas

de un corazón herido;

en las paradas horas

sobre el cobijo de la tierra obscura

 cansado de crecer se muere

por el jardín herido.

 

*

 

 

Resultado de imagen de cristo de los gitanos  de José Risueño del sacromonte

El Señor de los Favores

Lamentaciones de Jeremías Thomas Tallis (1505-1585)

 

Imagen del Cristo de José Risueño,

llamado de los Gitanos, en la Abadía del Sacromonte

Procesión en el monte, el Cristo pasa

entre nubes oscuras de las plegarias,

entre blancas hogueras de su querer,

como nube entre nubes se deja ver,

y se hunden en el río sus amapolas

de los cirios y humos en procesión,

candelabros de plata sobre los pechos

que refulgen de bronces el corazón;

acongoja en el aire un gran silencio

y el cielo se enluta con los lamentos,

una música calla, como cristiana,

soledad de los cristos de alma llana,

el Veleta se enciende de oscuridades,

por el camino andan todos mis males,

ay Dios que mi vida pasa como de lado

y no llega a la cuesta de tu costado,

en el alma la noche es una canción

que se bebe su vino con devoción.

 

*

 

Granada, interior de la Catedral, dibujo de José María Torres Morenilla

 

 

"Nunca he querido dioses crucificados"

L. Cernuda

 

Laudatorio

Laudamus te y Gloria  A. Vivaldi (1678-1741)

Елена Кумановская

 

Dios crucificado, un hombre solo,

en el campo infinito de lo pequeño echado,

en la raíz de hierro a la madera clavado.

Clave en mis ojos el ancho mesianismo de su palabra:

" amaos los unos a los otros"


locura es para el irredento hombre,

pues por hombre morirá, por hombre muere

en una cruz inhábil, madre de las cruces

y su palabra cuelga:

" como yo os he amado"

 

 

 

 

 

 

REFLEXIONES, RECUERDOS Y PROSAS 

 

 

 

 

 

 

LA ABADÍA DEL SACROMONTE DE GRANADA

 

 

 

Mi colegio, La Abadía del Sacromonte, que parece un conjunto del pintado medievo, junto al muro espléndido del renacimiento español, pero hay más cosas y aún más viejas, catacumbas romanas de los primeros cristianos españoles. " Insigne Colegio de Teólogos y Juristas del Sacro Monte", la parte más nueva, el edificio del fondo es como un Escorial con sus muchas ventanas rectas, sus escaleras de mármol y su grandiosidad en el monte, ha quedado ahora como un cascarón debido al fuego y a la indolencia luego de la Junta de Andalucía y de la ciudad de Granada por no repararla, ya. Con lo bien que estuve en ese Colegio, sus tradiciones ancestrales sobre San Cecilio, patrón de Granada y primer obispo, las catacumbas sobre el lado derecho y primitivo de la Abadía, con sus cipreses reverentes y enanos, sobre cuyas piedras se dice que habló el Apóstol Santiago a los primeros cristianos, Iliberis como la Granada ancestral, sus comidas inolvidables (creadora de la tortilla al Sacro Monte en el día de San Cecilio), sus patios, su altura, sus horas de estudio antes de cada clase, su rigor en la Literatura y las Ciencias como una seria iniciación, cultivada,, en fin, la vida nos amarga y en Andalucía más, pues nos hace pobres entre sus enormes riquezas.

*

Por el camino del Darro pasé día a día, años, camino del Sacromonte, en el autobús alemán, color café con leche, que me desayunaba frío al lado del Cine Aliatar, para subir al Colegio y luego, al fin, bajar a Granada.

 

 

LA OTRA ALHAMBRA

 

 

De niño subía a la Alhambra todos los días de verano, me colaba en el palacio de Carlos V para oír los ensayos de las grandes orquestas del Festival Internacional de Música y Danza de Granada que suelen darse sobre el magnífico Julio granadino, gozaba enormemente pues todos tocaban de maravilla y repetían y repetían tan mágicas notas a las órdenes de los mejores directores del mundo.

 

Subir a la Alhambra, como subir a Mozart, a Beethoven, a los músicos rusos, al ballet de Ludmilla Tcherina, a las grandes obras musicales entre los árboles inmensos y el agua clara de las fuentes ( ¡ oh, caños y bajorrelieves de la Fuente de Carlos V y sus bancos de piedra en las sombras! Qué augusto es el clasicismo español, de grandes monumentos de piedra, de márnoles y de fuentes, de las cuadradas ventanas y los patios hermosos, lástima en la Alhambra, diría Lorca, pero incluso ahí, hay rincones que un niño sabe agradecer, bajo las dulces sombras en verano y el ruido musical de los caños generosos del Darro)  las torrenteras, la placidez del alma. Luego, a la tarde, montando mi bicicleta roja por mi Barrio de Fígares repetía los grandes acordes, incluso improvisaba los míos.

*

(A. Schoönberg retrato de Torres Morenilla)

Pero echo de menos una cosa, no solo en Granada, sino en el mundo musical: más proyección de la música dodecafónica del gran Arnold Schönberg ( Viena, 13 de septiembre de 1874- Los Ángeles, 13 de Julio 1951). Ojalá mi Poesía descubriera la dimensión genial del dodecafonismo, el cambio artístico de dimensiones inauditas.

*

Por cierto, hablando de música, pertenecí muchos años como tenor a los Coros y Orquesta Tak ( Tak en ruso quiere decir " Así"). de José Luis Zamanillo. Viajamos por toda Europa, haciéndolo muy bien, conciertos de música tradicional rusa y de los grandes clásicos, única manera que he tenido de dar satisfacción a mi locura por la música.¡ Lo que me hubiera gustado cantar a Mozart, que lo hice en Salzburgo, en la Catedral de Granada !. Al parecer coincidí en la coral con la soprano granadina Carmen Bocanegra, no la recuerdo bien, apenas si conocía a los tenores y barítonos de mi alrededor, sobre todo a mi compañero de mili, el tenor Ángel Garrido que fue el que me llevó a la Coral Tak..

 

La grandiosidad de la Alhambra y la música, en la Naturaleza, porque una de las cosas más importantes de Granada es su Naturaleza, inmensa, grandiosa.

*

Fui niño que anduve por Granada desde apenas los tres años, antes no, nunca fui un niño prodigio, subía a la Alhambra, a veces todos los días, me sentaba en sus bancos, especialmente frente a la fuente de Carlos V, la ciudad toda de Granada era mi casa y mi recreo, mi orgullo, mi amor  y hasta mi mentira ( ¡ Oh, los grandes rascacielos de Granada!). 

*

Una escapada a Guadix, - Jesús gira como un reloj desde la torre- en aquellos mis once años, me supuso toda una hermosa huerta, mi amigo Torcuato,

y los muchos higos devorados, con los peores efectos en el coche luego.

*

El amor es un espejo que además siente y añora.

*

Un lugar especial para el Instituto San Isidro de Madrid, estuve allí unos años mágicos y literarios. Allí teníamos el Aula de Teatro de don Antonio Ayora a la que me apunté pronto y participé  con mi ánimo, todavía está mi nombre en la plantilla de los teatreros. Pronto empecé a darle a mis compañeros mis escritillos, que gustaron mucho, ellos, chavales inquietos, me asignaron un programa radiofónico en Radio Juventud de Madrid, donde escribía un artículo semanal. Instituto literario, en cuyas aulas han estudiado Víctor Hugo, Cervantes, Lope, Calderón, Quevedo, Tirso, Aleixandre y tantos otros. ¿ Qué escritor no ha estudiado en el San Isidro?. El San Isidro es la cátedra ambulante de los escritores. El otro día yendo por la calle Atocha por casualidad entré en la Iglesia de San Sebastián de Madrid, allí enterraron a Lope de Vega, allí se casaron escritores geniales de todos los tiempos, se bautizó Cervantes, en fin, si me vengo a Madrid acabaré escritor, seguro, pero lo difícil es vender luego siquiera un libro, según el editor de mis Poemas de la Alhambra, no vendo ni uno, ni siquiera los que me compré yo por Internet.

*

Habrá quien piense que yo, como vivo siempre en Madrid, desprecio lo granadino o a los granadinos ( un ilustre granadino me lo insinuó, elogiando mi distanciamiento de los granadinos, de cuyo carácter yo huiría, sin conocerme del todo y sin saber lo que me cabrea cualquier comentario peyorativo y generalista a los granadinos), todo lo contrario, no hay nada más granadino que asentarnos en la tierra, aunque sea otra. Granada son los granadinos y lo granadino soy yo también, yo no he cambiado Madrid por Granada sino que soy sedentario, quizás por ser muy granadino, y cuando llego a un sitio, a un barrio, no me muevo. Además, y esto es muy importante, jamás he dejado de ir a Granada.

*

En aquel patio de los Escolapios todos jugábamos, bajo el radiante sol granadino,

 y yo encontraba peces rojos ocultos en el cauchil de riego.

*

En el cine de verano Albeniz del Barrio de Fígares, la oscuridad del cielo me cobijaba.

*

La riqueza solo sabe amontonar cosas más pobres.

*

¿ Se puede odiar lo que se ha escrito y se ha publicado? Aunque parezca mentira, sí, sobre todo porque lo hecho hecho está y ya no se puede borrar y porque nos encasilla en un tipo de literatura que no del todo lo es, aunque nazca de los sentimientos. La Literatura es otra cosa, algo mucho más misterioso y necesario; es buscar un lenguaje oculto, que no tenga los lugares comunes de la costumbre, jamás puede serlo un lenguaje de reality sino el de la inflexible ley del intelecto y la más necesaria e incambiable ley del arte. Escribir en cierto modo nos empequeñece, sobre todo el publicar; una cosa que todo el mundo desea pero que no lo es todo, ni mucho menos. Yo no diría esto para el novelista, el ricachón de los escritores, para el que escribir y publicar es en su caso vivir y vivir muy bien. Los poetas perdemos el tiempo y no damos la talla de escritores las más de las veces; cuando cometemos el error de publicar nos ponemos en paños menores delante de todo el mundo, aunque desde la pereza en los primeros años aprendamos el arte de contar mentiras, las mentiras superfluas que nos gustan como son los celos o los amores prohibidos. Si a mí me preguntan por lo mío se llevarán una sorpresa, resumiré con la letra de una canción de Mari Trini, la chica que en mi juventud tenía mucho enganche y me ponía en cierto modo: " No, amigo, no, ése no soy yo". Ah y la Alhambra, yes very well.

*

Cuando uno se empeña en ser lo que no se es acaba uno no siendo ni lo que se es.

*

Todos tenemos una ligera idea de los tiempos antiguos, sus batallas y calamidades, sus sufrimientos y sus lujos, pero de qué reían cuando se reunían en los teatros y foros ¿ qué cosas les hacían soltar las carcajadas? pues la risa es una medida del alma, como el llanto lo es del no-alma y es una cosa que no está muy clara del todo en la historia, ¿ de qué se reían los antiguos hasta mearse de risa? La risa es un misterio, algo que siempre estuvo en nosotros y que estará después de nosotros, la eternidad.

*

Desde la Abadía del Sacromonte tenía a mi izquierda la Sierra, a la derecha Granada y enfrente el Avellano y la Alhambra,

por eso salí tan poeta.

*

Me dijo un lector que mi Poesía de la Alhambra era un llanto, que lloraba por Granada. Pero para mí la poesía siempre fue todo lo contrario: un juego, un cambio, mil cambios, una idea, mil ideas, todo lo más la insigne música que nos llena y nos hace ser felices encontrando la belleza interior, la del alma: pero Granada es tan bella, y está tan fuera que nos saca de nuestras casillas y nos hace escribir, pues quién se cansó nunca de mirarla y quién se cansaría de hablarle al oído, siendo tan hermosa y cabal y tan redonda, oh mágica Granada que tuve la fortuna de que fueras mi entrañable tierra, mi más amada esencia. Subo a tu Alhambra, subo a tu cielo todos los días y me haces mejor, me haces poeta, y nunca me harás llorar porque siempre vuelvo, vuelvo hasta en los vagones de tercera del tren antiguo, los pies hinchados, como Bach buscaba al gran organista, Dietrich Buxtehude, el de la coral " Ach Herr, mich armen Sünder" y caminaba a pie 350 kilómetros junto a un amigo para ir a escucharle.

*

Por nuestra necesidad de alimentarnos me temo que estaremos mucho tiempo matando a los animales y que, por ejemplo, unos seres tan tiernos y tan serios como son los jabalíes sufrirán la ociosa persecución y bellaquería de los cuchillos humanos. Criminales.

*

Tenía como la cualidad mayor de mi carácter ser diplomático, así me lo dijo don Ismael Pérez mi profesor de Literatura,

ahora entiendo que el mayor de mis defectos es ser demasiado diplomático.

*

El tiempo más que inexorable es burlón, desnuda nuestras palabras, las deja sin sentido, amar ¿ qué es amar cuando se tienen tantos años?

*

Solo ha habido dos locuras en mi vida ( cuando digo locura lo digo con todas las de la ley, locura, locura) la música (que me gustó nada más nacer) y Granada ( que la disfruté con toda mi alma y aún más).

*

La estética. Todo en la Naturaleza es estético, ha hecho animales y plantas para ser admiradas por lo bellas y completas que son, lo que pasa es que los hombres nos las comemos y a la Naturaleza esto tampoco le parece tan mal.

*

Tapaos los ojos ante la Alhambra,

abridlos y comprobaréis que la Memoria, como Zapatero, siempre se olvida otras cosas.

*

Los Maristas me premiaron a los once años un relato sobre su fundador Marcelino Champagnat, ¡¡ al fin un premio literario!!

siempre está conmigo el bajorrelieve de metal.

*

Una música rodea a la Alhambra y a Granada,

la música que lleva las almas a tocar el cielo.

*

Este Darro, no podría ser de otro modo, es al final de todo mi canto a la amistad, la amistad es el más grato de los paisajes de Granada.

*

Creo que nunca he vuelto a tener aquellas reflexiones, aquella inteligencia para amar la vida, aquel espíritu universal como cuando era niño y subía a la Alhambra a diario a gozar la vida en el emporio de la grandiosidad y la intimidad de sus sombras. Disfruté Granada como un cosaco, a lo bestia, que es como hay que gozar en la vida, también en lo religioso como diría aquella santa española del Renacimiento, la Reina Isabel, para su amado Corpus Christi que solemnizó en Granada. Pero cuando estoy lejos y siempre, Granada para mí es el río Darro, un rincón especial precisamente, bajo la iglesia, más cerca de Granada, donde confluyen el río, el monte, la esquiva Alhambra con el paseo de piedra, también los árboles de finas hojas y de suaves temblores. Mi rincón que me hace llorar cuando estoy lejos, el rincón de mi patria, de mi esencia granadina.

*

Desde Madrid, Granada es muy hermosa, sabrosa y gustosa, como una hurí en la mente de un poeta. Pero, cuando regreso, la Granada real es, gracias a Dios, mucho más bella.

*

Me levanto bien pronto de madrugada para escribir, no me importa lo pronto que sea, me levanto despejado y con ganas de escribir y así lo hago con profesionalidad y rigor ( más quisiera hacer lo mismo para leer, cada día soy el peor lector, me acuerdo que mi hijo siendo muy pequeño a veces no veía el partido de la televisión y cuando yo se lo reprochaba me contestaba " papá, yo no veo fútbol, yo hago fútbol, yo juego", y me callaba juiciosamente, yo me digo también que solo hago escritura). Cuanto más se aproxima el amanecer siento cierta desilusión, porque desaparece la pureza de la madrugada y se acerca el escandaloso sol con su coro de rayos calientes perdiendo la madrugada esa oscura virginidad, esa hora placentera de la noche cuando escribir es una pureza más, sin contradicciones ni interrupciones.

*

Ser de Granada. Tenía por costumbre pararme y que Granada me entrara, las calles y edificios venían hacia mí, también su gente, mi cuerpo era un jolgorio del bullicio granadino, sentía la hondura de sus barrancos y la sonora agua, su viento languidecía en mí con su frescura y las enormes sombras de sus árboles caía a plomo sobre mi cabeza, vivía Granada, no vivía en Granada como un pasajero, ser Granada, no ser de Granada como un turista interior, respirar Granada por los cuatro costados, porque ser granadino es que Granada te reconozca desde el primer día y entre en ti para que tú, como a Dios, no la conozcas nunca pero vivas en ella.

*

Créanme, nada hay más confortante que subir las cuestas de la Alhambra:

bajan clamorosas aguas y los bancos se sientan en la umbría de los árboles.

*

La Plaza Bibrrambla, aunque no tenga gente, siempre está llena

de flores, vencejos y los golpes de sonoras campanas.

*

Toledo. Por unos días no nací en Toledo, estuve los nueve meses de gestación en el vientre de mi madre en Toledo que se vino a Granada para que naciera granadino. Se lo agradezco, pero Toledo para mí tiene algo especial. Recuerdo a mis queridos toledanos Señora Isidora y su marido Señor Antonio, guardia civil retirado, que vivieron los trágicos días de el Alcázar en la guerra española y tan buenos fueron conmigo en los quebrantados días de mi juventud en Madrid. Toledo es de esas ciudades de todos, que llevamos en los genes de la cultura y la vida, con sus calles tortuosas y su finura exquisita. Ciudad tan turística como la otra mía, Granada, y no sé cuál tiene más esencia artística y humana, cuál de ellas sorprende más, si la intimista y misteriosa de la cábala y los autómatas o la del Imperio árabe con sus recónditos huecos y mujeres maravillosas. Una y otra me apasionan y las tengo como madres. Por eso en mi Río Darro cuelo una poesía a Toledo, por ser algo mío, mi ciudad encumbrada.

*

Sebastopol. No me gustaría dar la impresión en este mi Darro de ser el que no soy, no soy triste ni lloro por Granada, soy tan granadino que me gusta Madrid, no soy solitario ni lloro ningún amor. mis amores literarios no son amores es literatura, siempre lo consideré así, a veces sí escribo de mis cosas, muy pocas veces, solo cuando me refiero a mis sentimientos pero no a las personas. Granada no es mi frustración ni mi misantropía como dijeron mal. Granada es mi premio que me doy de vez en cuando, mi traje auténtico que me pongo los días míos que nunca fueron los de fiesta. Tampoco es que sea importante lo que yo parezca a las gentes, sí puedo asegurar que nunca me conocieron del todo, en cierto modo fui la lección mal aprendida de los malos estudiantes, en Granada, en Madrid y en Sebastopol ( ¿ hay algo más granadino que Sebastopol?).

*

En el río Darro que escribo siempre se leen dos tragedias: la del río, condenado a irse de Granada y la mía, siempre regresando a mi Granada.

*

Cuando el verano de Granada os dé su magnífico calor,

preguntad por Los Italianos de la Gran Vía, unas muchachas delgadas y pálidas os venderán los mejores helados, el de fresa que lo es o el de limón que se acaba muy pronto en vuestra boca.

*

Las palabras de los versos están en una cárcel que nadie puede cambiar.

*

La poesía como el río transcurre suave en la superficie, me gusta esa poesía que no nace del llanto ni nace de los hondos sentimientos, esos que arrastran fieros a la tragedia, no me gusta el altisonante tono de los desgarros, ni hurgar las llagas, ni sacar en lo tremebundo el hacer poético, me gusta escribir tan llano como el prosista, el que al narrar no cambia el modo ni se siente mejor, distinto o airado sino que muy bien quiere contar como si la verdad contara, con elegancia y sencillez, por eso grandes escritores de la novela son pésimos poetas pues piensan que la poesía es un viaje al más allá, una escalada a los bajos fondos del alma, una tragedia en fin. Digamos que la poesía no es distinta sino breve, no es altisonante sino bien sonante, ligeramente atada y no del todo libre, tampoco es que sea una mentira como lo dijo Sócrates y el mismo Aristóteles, sino más propiamente un estilo literario, por ello las formas clásicas suelen ser exitosas pues a la poesía le van muy bien las reglas, tanto las fonéticas como las ortográficas. En cuanto a los poetas, en mi caso me dio por escribir poesías, aprovechando entre tiempos del trabajo incluso, al viento de la inspiración que es ese tiempo que de pronto nos lleva a escribir de algo como una necesidad de ese algo, pero una buena prosa, como aquella de Cela de sus primeros años, o la de Azorín suele dar unos frutos sabrosos y en nada tiene que envidiar a la poesía como deleite del alma.

*

Monasterio de San Jerónimo de Granada, fundado por los Reyes Católicos

 

Cuando contemplo el monasterio de San Jerónimo estoy en mi Granada de verdad, frente al Perpetuo Socorro de los redentoristas y muy cerca de San Juan de Dios y del economato militar entonces. Sobre todo cuando estoy dentro de esta magnífica iglesia donde no caben más perfecciones juntas del Renacimiento español, gloria de la piedra y de la pintura , exégesis de la Cultura con mayúsculas, ya solo me falta un Ave Verum de Mozart para juntar el espíritu a la raíz humana, lo más cerca de Dios posible. Granada me llevó de su mano por la riqueza absoluta, la inteligencia, el trabajo y el arte y no solo a mí, a todos los granadinos. Mi alma está aquí en plenitud, me identifico con ese misterio que trasciende del mundo castellano y que tan bien se lleva con el árabe de manera que son primos o algo así. También los árabes dedicaron su Alhambra a Dios, y se nota, se esforzaron por llegar a lo más alto.

*

Los Maristas hicieron una coral, cantamos acompañados de músicos profesionales, por una vez y sin que sirva de precedente, en la Iglesia entonces cerrada al culto de San Jerónimo, también a capella en Radio Granada y en el antiguo Teatro Cervantes  frente a la plaza de Mariana Pineda.( Por cierto soy tan mayor que he conocido incluso el Teatro Gran Capitán, ya cine, que estaba detrás la antigua Casa de Correos, la de los leones, en el lugar que ahora ocupa la escultura de Colón y la Reina Isabel de Mariano Benlliure, en Reyes Católicos.

*

 

El último poema

 

Mirarte fue la perfección, hundirse en la poesía,

nada más tenías qué hacer que estar al lado,

tú eras, en ese instante, el ser más perfecto;

la mirada flotaba por un tiempo infinito

con toda la belleza de un poema inexplicado,

nada quería el amor más que tu presencia,

el poema eras tú, absoluto y espléndido.

 

 

©José María Torres Morenilla

LOS POEMAS DEL SER

 

 

LOS POEMAS DE LA ALHAMBRA

 

                                                                                             

Otras obras:

 

SONETOS

 

RÍAS BAJAS

 

DIBUJOS DE GRANADA

 

DIBUJOS A LÁPIZ

 

PAISAJES Y RETRATOS

 

PROSAS PARA MI HERMANO

 

 

 

email: morenilla45@gmail.com

 

© José María Torres Morenilla, prohibida la reproducción total, ni la parcial sin cita del autor.

Todas los dibujos son de José María Torres Morenilla

 

< >