SONETOS

 

Agnolo Bronzino

 

JOSÉ MARÍA TORRES MORENILLA

 

 

 

 

 

 

 

S  O  N  E  T  O  S   

( 2011-2018)

 

 

 

Una rosa en una mujer morena

 

Una rosa en tu pecho, muero al verla,

una esencia de ti tan perfumada,

una palabra muda y otra atada

un suspiro atrapado por comerla,

 

déjame ver tu rosa como perla

que orle en mi capullo acostumbrada

a ser mi rosa de amor de amor prendada

en tu carne morena y a quererla.

 

Eres fragante rosa en suave nido,

de armónicas palabras, aligerada,

rubor de noche y cálido latido.

 

En tu locura hermosa bien guardada

está mi obra que a tu belleza he unido,

por ser tú mi ser, mi mundo y mi alegría cantada.

 

 

Otro verso a la mujer que uno es poco

 

Menos mal que hubo mujer en mi vida,

que me sentí a gusto entre sus brazos

me abrió mi vena que venía hecha pedazos

y la canté con el alma enseguida.

 

Si yo no hubiera errado por perdida

cuanta ilusión fue tenerme en sus abrazos,

de mi vida solo quedaran los retazos

pues fue amor lo de ella y bienvenida.

 

La encontré, la gocé, enamorado

en esta vida al fin tuve contento

me dio la vida y dejé lo atormentado,

 

abriome el paraíso tal me lo cuento

en este verso que brota alborotado

pues solo con pensarla qué bien me siento.

 

 

Soneto corto

Algunos piden a Google sonetos cortos.

Cortito me hizo Dios de un solo trazo,

ni piernas ni cuerpo dio para mi abrigo,

termino antes que empiezo y no prosigo,

primero llego al suelo de un batacazo.

 

Tan corto me hizo Dios que es lo que digo,

¿ no pudo hacerme entero y no un pedazo-

y aún esto es grande, mejor digo retazo-,

pues corto soy si empiezo y no me sigo?

 

¡ Cómo crecen las gentes a mi lado!

aún las mire de frente soy más bajito,

no les llego al cogote ni aún empinado.

 

Y en cuanto a las doncellas: no soy chiquito

de abajo, presumo de enamorado,

pues corto soy de talla no de palmito.

 

 

El tiempo de un enamorado

 

Cuando reí, cuando pasé por fuera,

cuando mejor estuve y fue contigo,

cuando quise morir, y aún prosigo,

cuando perezca al cabo y cuando fuera.

 

Cuando estando tan solo no tuviera

ni ganas de abrazarte como amigo,

cuando me encuentre mal, como un castigo,

cuando me muera dentro y no me muera.

 

Cuando me escriba versos de la muerte,

cuando estando ya muerto y acabado

me asome con mi alma para verte,

 

Será tiempo de amor si en lo callado

de lo más mío de mí, y por tenerte,

clame por ti mi voz de enamorado.

 

 

Indeciso Amor

 

De Amor se viste quien va desnudo,

al mundo crece y yergue al segundo

corrido va, parado en otro mundo,

 conquista ágil con ademán muy rudo.

 

Es un lazo el Amor que ata y desata

el bien cambia por mal por ser cambiante

al corazón contrita y en adelante

gozará más con lo tuyo si desbarata.

 

¿ Qué será Amor escrito tan deprisa

si al ser eterno no dura ni un instante,

si al acabar empieza y como brisa

en viento huracanado cambia el talante?

 

No sufras por Amor que no es constante

y no llora por ti, el muy inconstante.

 

 

La inspiración

 

Una tumba de rosas en las estrellas,

los cristales de rocío en la mirada,

las palabras de una fuente manada,

la clara lasitud que viene de ellas.

 

El arte en ciclo, gentiles y doncellas,

las hojas de los árboles, en la bajada,

el hondo azul del valle do es besada

la pulcritud exacta en sus centellas.

 

Es fuego alrededor, creación cantada,

que lúdica y sublime inspira y salta,

cuanto de arte tiene y así es ganada,

 

 travesía de un tesoro el bien resalta,

en la historia de la vida se dio donada

y a quienes trabajaron nunca les falta.

 

 

William   Shakespeare     

 

El sueño de una noche de verano    

 

Una mujer hermosa vino hoy a verme

y me encontró al pronto bien dispuesto,

dos rosas me puso ella y yo con esto

amor creció en mí solo al ponerme.

 

Díjome sus reproches para encenderme,

y estando ya encendido y bien compuesto

comí sus rosas con avidez y presto

la besé embelesado sin contenerme.

 

Oh mujer tan hermosa de mi vida

que a mí llegaste hoy y tan contenta

 alegraste mi noche enseguida

 me dejaste más mío y fuiste atenta,

si las horas corrieron en la corrida

la dureza duró más ya por mi cuenta.

 

 

El goce que miro

 

El goce con el que miro y me divierto

viene de ti al verte enamorada

pasa sin tiempo en la mujer gozada

y entra en la mar serena de tu puerto.

 

Te quiero verde, como el poeta advierto,

con locuras de tu agua acostumbrada

a pasar por mi lado meneada

con caderas y rumbos de tu aserto.

 

Como mar, como agua, por sediento,

en la frescura del calor viene mi amada

me ata al yugo del beso que presiento,

 

bebo sin descansar y aún no gozada

en mí la siento mía, y si me miento

la mentira es verdad cuando es gustada.

 

 

Las miradas del amor

 

No mires más la mar que atolondrada

como marimba suena en cruel cangrejo,

ni el sol que da, del hombre el pellejo

de soleado ligón, enamorada.

 

No mires la virtud cuando es prestada,

ni la verdad serena, ni el gracejo

mira más la soledad y el buen consejo

en tiempos de una vida mal llevada.

 

Si por mirar me miras dulcemente

piensa que otras veces enamorado

a ti miré sin ocultar mi mente.

 

Yo te dije también atormentado

mírame mejor tú, más bellamente,

que a mí me das la vida si soy mirado.

 

 

Si tú me miras

 

¿ Qué es amor si no un gusto que salido

va en busca de amor en otra cosa

y llenado de amor como una rosa

el capullo regurgita de corrido?

 

¿ Y qué es amor si mojado no ha fluido

hacia el hondo trabazón con que se roza

y empujando sin razón como la broza

da su fuego al instante convenido?

 

Soy tu amor pues me gozo con amarte

y con sufrir tus devaneos y mentiras

y más me gozo, amor, al rodearte

 

y cuanto más me doy y tú te giras

voime del todo atado al abrazarte

para acabar muriendo si me miras.

 

 

El amor es gacela entre los montes

 

El amor es gacela y el fiero amante

suele cazarla al ojo en primavera,

con las primeras lluvias en cuanto fuera

ponerse a tiro el acechante.

 

El amor es gracioso aunque distante

te dice no, cuanto el sí tuviera,

te mira sin mirar y aunque te viera

ciego parece ser en todo instante.

 

Te quiere amor, no lo discutas,

por ti se llena de pura ebriedad

loco parece, fiera sin piedad,

 

de cuanta fuerza hay es de las brutas,

mas llora abundante cualquier nimiedad

pues nos ama a todos, hijos de putas.

 

 

El amante arrepentido

 

Solía soler y por soler yo suelo

creer por mío a quien amado quiero,

mas solo fue creer, por ello muero

sin nada en qué creer, tirado al suelo.

 

Amor me puso ante los ojos un velo

hecho de gruesa nube aunque ligero

y así no veo y lo que veo difiero

pues fue mentirme todo para consuelo.

 

Qué ciego estuve, soñador, quejoso,

tan joven y bello, tierno con mi amada,

desperdicié mi alma abundoso

 

y qué error el mío al repetir llamada,

pues nada regaló al amoroso

aquella que de mí no quiso nada.

 

 

Miguel de Cervantes

Soneto de pie quebrado

 

Gracias le doy a quien me hizo,

por hacerme delgado y hasta hermoso,

por aquellas mis piernas de goloso,

y por darme el pensamiento de su hechizo.

 

Gracias por la juventud que memorizo,

por las ganas de vivir antes dichoso,

por la alegría interior y el mundo de coloso

que me dio cabida, amigos y cuanto quiso.

 

Por todo cuanto fui en buena hora,

y sin querer, alegre disfruté,

entre mis sueños y la realidad sonora.

 

Por la buena música y la poesía que amé,

por la mujer a la que hice soñadora

y por cuantas cosas acompañan y acompañé.

 

 

El amante arrepentido

 

Si digo te necesito, no me lo creas,

es porque sin ti ahora ya no vivo,

me olvidé de vivir, amándote y escribo

sin saber ni escribir por que me leas.

 

No sabes quién eres para mí, aunque me veas

que parezco exagerar de amor obsesivo,

 eres tan importante que no concibo

más que vivir contigo, seas como seas.

 

Vuelve a mí que el aire se me espesa,

 la vista se me nubla y el alma aprieta

un dolor insoportable que me apresa.

 

Yo te pido perdón,  y no es mi treta,

me duele haberte amado con mala cabeza,

aunque no lo merezca, perdona a este poeta.

 

 

Aunque de mí vengáis

 

Aunque de mí vengáis alados cantos

a llevarme al país de los misterios

donde el sonar de vuestros criterios

en bella música cambiéis mis llantos

 

no haréis trocar en mí por los quebrantos

la plácida estancia de mis amores serios,

ni el hondo sufrir de cautiverios

los que en arte llevan los desencantos.

 

Denme la vida los sonares rotos

que en la campiña alada suenan los buenos,

la estancia en paz en los quebrados sotos,

 

denme los rayos puros y los cielos llenos

del primitivo mundo, salmos y cotos,

que llevan al hombre mundos serenos.

 

 

El amigo distinto

 

Sin ti nada es igual, todo es distinto,

al mundo haces mejor con solo ser,

mi alma has llenado solo con tu querer,

no haya más que amor, solo el instinto.

 

Llenó mis campos un sagrado recinto,

donde la hermosura es alma y es tener

un corazón sangrante de su poder,

excelso amigo, amado, todo es distinto.

 

Bienvenido sea este mundo humano

y nos traiga la dicha de encontrarte

para vivir contigo y estar de tu parte.

 

Bendito el día en que la dicha tuvo tu mano

y contigo se fue a tu mundo y aparte,

el amor que sonríe y nunca es vano.

 

 

Las doradas nubes del amor

 (música) Vox clamantis de Diego Muelas ( 1698-1743)

 

Las dádivas de amor son lisonjeras

y al amor le hacen enrojecer,

como doradas nubes de atardecer

 en colinas suaves suben ligeras.

 

En tanto amor se dan las primaveras

que en las mismas colinas se dejan ver

como rosas hermosas que al querer

salen risueñas y son las primeras.

 

Es bello Amor por amar belleza

y a todo encuentra digno de amar,

concepto es y es naturaleza

y aún sabiéndolo todo te deja hablar,

o de tu silencio saca nobleza,

pues hace bello a todo con solo estar.

 

 

El tiempo trae dolor

 

Me duele el alma si al nacer sus días

los campos verdes de árboles se mueven,

los cielos grises que los amores llueven,

la fatídica luz última y últimas vías.

 

Me duele amar las dulces melodías

que nos dejan sin mar, sin campos y nos lleven

a la soledad inmensa en que nos nieven

los blandos pasos del arte y las poesías.

 

Me duele también el ser, por consecuente,

por cuanto quiso ser y no lo pudo,

por el paso del tiempo y un presente

que nunca está del todo y por lo rudo

que de amor tiene el trémulo creyente

que pasó y pasa de todo y va desnudo.

 

 

No quiero lo que sobra

 

No quiero poner en mí lo que me sobra,

sino parar en poco y soportar mis días

llevar en nada mi mundo de poesías

que no tienen peso en mí y sean mi obra.

 

No quiero prestar al tiempo lo que cobra

con su paso inexplicable en porfías,

oír sus modos en bellas melodías

ni anclar mi mundo en mares de zozobra.

 

Quiero cantar al modo más corriente,

quiero tener la fe como en pasado

y esperar de nuevo el día esplendente.

 

Quiero poner mi vida en lo que amado

atrajo en mí la dicha de la gente

y la constancia de un mundo deseado.

 

 

Fuente de los leones

 

En la fuente tan blanca donde el agua para

y no cesa de manar y de saltar corriendo

vide lo más bello de ti a mí viniendo,

los ojos más hermosos en una cara.

 

Bullí de amor y el alma se animara

a salir de mí para contigo huyendo

 alegre, incontenible, de tu amor yendo

  en la fuente tan blanca borboteara.

 

Mírenme esos ojos tan divinos

que no son de mujer sino del cielo

y no por un tiempo corto, en los destinos

del eterno fluir y el transparente velo

que el Amor resalta y bulle por caminos

espumosos y alegres de su celo.

 

 

Una amada me guiña

 

Me haces ser otro, me llenas con tu vida,

me parece que vuelo sobre todas las cosas,

alas de oro me das, frescura de las rosas,

me haces estar alegre en seguida.

 

No te vayas de mí no hay más salida

que amarte y más amarte, mariposas

me vuelan y chocan estrepitosas,

solo con recordar a mi más querida.

 

Se fue mi barco por una mar salada

tan llena de esperanza y agitadora

y en medio de esa mar abrasadora

quemó mi barca su vela que fue alada

y surcó los frentes, avasalladora,

teniéndote por mar y conquistada.

 

 

El corto soy yo

 

Dicen que la vida es corta, y la veo larga,

inmensa la que viene y aún no ha sido,

un ejército me rodea cuando vencido

el corto soy yo y mi verdad amarga.

 

La vida no es el ayer en lo que encarga

sino el siguiente día aún no venido,

el porvenir es más de lo que ha sido,

y el futuro un río que nadie embarga.

 

Mas heme aquí completo y acabado,

al final de mis días escribiendo,

pasé la vida entera entregado

a dejar más de mí de lo que siendo

nunca fui ni seré aunque ocupado,

pues si me quiero quedar, ya estoy yendo.

 

 

Sonetos que de amor se vuelvan liras

 

Sonetos de sonar para lo eterno,

y el mundo amoroso dure más,

el poeta madure y quizás

empiece duro para acabar muy tierno.

 

Sonetos que al amor le den gobierno

y sometan las reglas del compás,

cortos de espacio, y en un tris tras,

apuren raros lindando lo moderno.

 

Sonetos que de amor se vuelvan liras

y a tu belleza atilden pulcramente,

delicados, osados, en cuatro tiras,

 

que te digan verdad y escuetamente,

pues yo te amo y tú me los inspiras,

saquen afuera lo que llevó mi mente.

 

Garcilaso, que al bien siempre aspiraste
y siempre con tal fuerza le seguiste,
que a pocos pasos que tras él corriste,
en todo enteramente le alcanzaste,

dime: ¿por qué tras ti no me llevaste
cuando de esta mortal tierra partiste?,
¿por qué, al subir a lo alto que subiste,
acá en esta bajeza me dejaste?

Bien pienso yo que, si poder tuvieras
de mudar algo lo que está ordenado,
en tal caso de mí no te olvidaras:

que o quisieras honrarme con tu lado
o a lo menos de mí te despidieras;
o, si esto no, después por mí tornaras.

JUAN BOSCÁN

 

 

La buena y la mala fe

 

Por bien, por mal, por una de esas cosas

 llegué a ti y en tu esperanza quedo,

 tengo mi alma al uso a buen remedo,

harto de vida estoy, lleno de hermosas.

 

 Tanta vida regalo a mis mozas

 que felices las hago, en la virtud sin miedo,

la paz les da mi serenidad de credo

 y ellas la devuelven llenas de glosas.

 

No hay que desesperar en desventuras

ni apurar los tiempos rotos con vaivenes

hay que esperar la vida pues nos vienen

 con el regalo de ellas las venturas

de un futuro mejor lleno de bienes

que si nacen del dolor la alegría tienen.

 

 

Mi vida se fue corrida

 

Vivir, desperdiciar, traer, tirar,

a primeras horas del día ya estoy tirando,

tirando de un amor, desperdiciando,

pues antes que mi llenar fue mi vaciar.

 

Tirar mi tiempo con gentes sin mirar

cosas que no me van ni son estando,

dar más mío de lo que me fueron dando

y a quienes más les di nunca esperar.

 

Cuando la tarde, en medio, tan hermosa

a pasear invita yo me mudo

y pienso más que en mí en otra cosa.

 

Nada guardo de mí y en lo que ayudo

se va mi alma salida y quejumbrosa

por no dejar de mí cuanto de mí pudo.

 

 

La lluvia que me moja

 

Llueve un día y otro y otro, llueve,

muchas gotas de cristal, tardíamente,

caídas hasta en los ojos, penosamente,

todo el día sin parar, nadie la mueve.

 

Una nota repite larga y breve

 el tejadillo del patio, oscuramente,

 goteo de soledad, como en la mente,

dobla sobre la lluvia y la conmueve.

 

Oh día tan aséptico y triste lloviendo

sobre los campos que oculta, tan llovido

el corazón a sus recuerdos volviendo.

 

La tierra se ha borrado, el horizonte ha huido,

la lluvia que se acerca está metiendo

la lejana consciencia en el olvido.

 

 

Impromptu

 

Más me parece estar y aún lo siento,

bajo la luminosa esfera dorada y breve,

que me parezca ser  aunque se lleve

la música celestial mi sentimiento,

 

que aún con la dicha no venga el viento

que en la serena razón tan suave llueve

el bronco delirio del ser, que en aire mueve

la furia y sin razón, duro, incruento.

 

A ti te quiero, inolvidable el día,

en esta hora atroz, por ti en bandada

sube al cielo esta alegría mía

 

y en cuanto ser adoro y por ganada

tengo el alma perdida en esa melodía

que me escribiste, amor, y en ti es gozada.

 

 

El delirio de la rosa

 

Delirio de la rosa por ser rosa,

del mar crepúsculo en la razón tan leve,

delirio del amor que poderoso lleve

a la locura de gozarla por hermosa.

 

Esta vida se pasa y apenas roza

el tiempo un instante de amor, tan breve,

solo es momento amoroso si suave mueve

 a la quietud fatal que eterno posa.

 

Mas siendo pronta y por común vivida

la siento mía en este mundo amable,

por ser mi rosa eterna y mi elegida.

 

En sus pétalos amorosos y deseable

está fragante, exacta, en mí la vida

que exhala un perfume inmensurable.

 

 

Mi mundo poético

 

Es aire y por vivir es mala suerte,

es sol y por quemar fuimos los dos

es vida y en acabada fue nuestro adiós

y es fruto de la verdad  no fue la muerte.

 

Es poder ser y para mí solo es quererte,

unir nuestra amistad y atar en pos

la vida que nos dio en nuestros yos

por ser y por no ser, solo con verte.

 

Amor, que en las entrañas me quemaste

y en mi fluir te fuiste en mi espera

fuiste dorada siembra, primavera,

 

fuente de mis delicias en mi dejaste

un mundo mucho mejor de lo que era

mas antes de dar amor ya me olvidaste.

 

 

La virtud del soneto

 

Soneto se hizo breve e hizo causa,

ya sea por alegría ya sea por pena

escueta página de poesía serena

 que en catorce líneas tiene su casa.

 

En poco, en nada y ya está dicho,

el escritor no alarga ni el alma llena

de grandes temas, una sola escena

ha de quedar completa en su nicho.

 

Para el que lee y aquel que empieza

 el soneto es el mejor decir

pues ata vuelos y pone cabeza,

 

y aún siendo corto el tiempo al discurrir

no hay mayor virtud que ser la pieza

que diga breve el más bello sentir.

 

 

 La mirada interior

 

Qué triste el corazón cuando se calla

y queda dentro por fuera de la vida,

 si mira sin ver, el alma perdida,

 la mirada en ninguna parte, se enmuralla.

 

En un momento repasa lo que halla

de un pasado que vivió y así vivida

toda su razón es justicia no creída,

y sin más razones su silencio encalla.

 

La tristeza si nos quiere nos arrulla,

alas suaves nos da, golpes de llanto,

otras veces soledad, que es la más suya.

 

En silencio también y a veces en canto,

lo que te une aprieta en el alma tuya,

lágrimas da de pena y de su encanto.

 

 

La mujer de mis sueños diurnos

 

En blancas sábanas el cuerpo desnudado,

soñando en poco y en lo mucho amado,

así es morena, su cuerpo acurrucado,

que espera mío su amor despertado.

 

¡ Despierta hermosa que al verte te hago mía!

a pleno día eres bella y mi mejor poesía,

por la virtud de mostrarte me alzaría,

desnudo del todo a las claras del día.

 

Como el sueño en la mujer gozada

para el amante una mujer tan bella,

si además de querida es desnudada.

 

Así la quiero mía, como centella,

 enciéndame al instante mi bien amada

¡ y por mi vida, que mi vida es de ella!

 

 

Soneto de la repetición

 

 Me gusta estar entre las gentes,

 que el mundo se llene más y más,

me gusta que me den su amistad

y ser uno más entre mi gente.

 

Soy de todos y todos son mi mente,

mi soledad está llena de verdad

y el mundo es divino de verdad

si estoy con todos y todos son mi gente.

 

De nada vale lo oscuro y lo apartado,

lo retorcido, escaso y divergente,

más vale amar si por amar se siente

el alma de las vidas que han amado

y a mi me dejan de tanto amor colmado,

 pues ellos son mi verdad y son mi gente.

 

 

El amor goza de la ausencia

 

Me calma el escribir y en un instante

yo gozo en ti y estoy enamorado

que es el amor mi más dulce bocado,

lugar donde yo escribo en lo distante.

 

Si espero por que espero y aún constante

digo cantarte amor, me has inspirado,

si no porque el silencio me ha encontrado

con más belleza para sentirme amante.

 

Como todas las estrellas me miraran

y mi noche hirieran de belleza ahítas

así mi voluntad ni movieran ni cambiaran,

 

que en todas las estrellas tan bonitas

estás tú y en mi vivir brillaran

herido el corazón tus dichas infinitas.

 

 

El sol cuando amanece

 

Ardiente sol que en la montaña luces

tu disco alegre de radiantes brasas,

canícula estival que en la tierra abrasas

con paso inmortal que en rigor conduces;

 

brillante espejo de tu escudo aduces

lo más de ti que en el albor enlazas,

dorada siembra, irresistible, pasas

con fúlgido fuego de esplendentes luces.

 

Borra el cielo su azul en cuanto piensas

en tu bella tierra a la que enamoras,

eres su reloj sin pausa y sin horas,

 

y en los sutiles rayos, en paz, comienzas

a unir tu rostro y tus llamas intensas

con que, enamorado, a tu amada adoras.

 

 

Mi gran misterio soy yo mismo

 

Dentro o detrás de mí, en alguna parte

vive un ser de verdad que a veces siento

es mi yo interior en parte incruento

que generosamente me olvida con gran arte.

 

Ese yo sabe vivir y reparte

su vida con la mía, no es Dios ni es mi cuento,

sino lo completo de mí mi aliento

que de verdad me hace y me comparte.

 

Saber que yo no soy yo en adelante

parece mi locura desatada,

pero es gran misterio para mí importante:

 

No saber nada de mí da por ganada

una vida, que oculta a un ser gigante

el que a ratos soy, cuando no es buscada.

 

 

 El gentilhombre

 

Vital el cuerpo que lo sostiene,

alegre el mundo que por él ha venido,

será él quien dé más que ha cogido,

y hará del hombre la solución que viene.

 

Primero por querer, segundo en cuanto tiene

la vida como hermoso jardín florido

donde amor es más que palabra lo vivido

y donde él reinará pues lo contiene.

 

Gentil el hombre que en dulce siega

ama más que pregunta y según él es

con todos habita, afirma más que niega,

 

quien aún dándose un traspiés

se levanta y camina y como fuente riega

los campos que florecen a sus pies.

 

 

El paisaje

 

Soy paisaje que andando se detiene

y desde fuera de mí hago mi casa,

soy luz dorada que ama más que abrasa,

la columna virtual que me sostiene.

 

Estoy de frente y por detrás me viene

un canto espiritual de suave pausa,

el impulso vital que claro enlaza

el paisaje que perdí y el que me tiene.

 

La belleza no es fin mas me acompaña

 ha soltado sus ramas y enramajes,

y ha abierto brocados a cuanto apaña.

 

En campos de razón y sus paisajes

el otro no soy yo mas no me engaña

pues es mi amigo del alma en mis viajes.

 

 

Los abrazos

 

Cuando la tierra en mí me fue gozosa

y me sacó las fuerzas de la nada,

el vivir para mí fue una gozada

y la ancha tierra me dio mirada hermosa.

 

Oh juventud anclada poderosa

 belleza y razón uniste y por gustada

la razón de mi ser recién ganada

amor se hizo y regaló su rosa.

 

Como la tierra que el sol abraza fuertemente

y sutil y armónica encuentra enamorada

así mi amor de estreno bellamente

en cosas de amor y de amistad gozada

abrazó la verdad gustosamente

e hizo bien a mi vida cuando abrazada.

 

 

Soneto del airoso vivir

 

Estamos los que estamos y seguimos

pues somos los que somos y nos amamos,

vivimos porque amando deseamos,

y luego de estar vivos ni nos vimos.

 

Queremos ser y por querer gozamos,

 nos gustamos y damos muchos mimos,

venimos a parar donde salimos

y vamos a no ser pues acabamos.

 

En la vida el sinfín es cosa nuestra,

que está y no está, seguido en nuestra historia,

nacemos cual regalo y como muestra,

 

mas al poco de nacer vamos a gloria,

nunca se para el tiempo, cosa siniestra,

   y en un tris tras somos memoria.

 

 

El limón y el limoncillo

 

Un viejo limón dormía cachondo

colgado de un peral como un despojo,

el aceite que perdía, lechoso y flojo,

el aire contaminaba, rubio, hediondo.

 

Asomado a las ramas de la arruga, en lo hondo

meneaba la fruición, con rigor y arrojo,

sobre el pretil del huerto, arrugado, sin sonrojo,

el oro viejo soltaba mondo y lirondo.

 

Limoncillo de los sastres en la tela estirado

dibuja sobre las rayas un proyecto delicado,

costurones que se cruzan sobre hilachos que abortan

las sisas y las manguitas que las tijerotas cortan,

al hombre tal recortado, viejo limón,

se le ha pasado el tiempo de un tirón.

 

 

La vida airosa

 

Los árboles se animan y juntos suenan

un aire primordial con sol y cielo

inunda primoroso sobre el suelo

y hace ligero el modo que lo llenan.

 

La vida en ese instante desmelenan

y pone pies en alas y en paralelo

alcanzan la alegría y gran consuelo,

  todos cantan alegres y se consuenan.

 

Como los árboles en días gloriosos

así camina amor entre las gentes

viene de mundos otros y venturosos.

 

Está dentro del aire y en las mentes,

a todos nos hace vivir y ser dichosos,

pues que la vida ama a sus vivientes.

 

 

¡ Viva la vida!

 

Viva la vida que alegre se nos llena

y ardiente corre como virtud del alma,

su sed de amor, sus ansias, su gran calma,

 generosa cumple con alegría sin pena.

 

Vivan las gentes en armonía tan buena

que por vivas nos viven, su canto ensalma

nuestro cuerpo exaltado que el amor empalma

de la vida a la vida, donde al mundo ordena.

 

Vivir es plenitud, lo más importante

estar vivos del todo en alegría

contar por sueños el alma tan constante.

 

Que no por simples ni amantes de poesía

los vividores alegres en lo pensante

saben sacar partido del día a día.

 

 

Oh cielos que en las estrellas tenéis parada

 

Oh cielos que en las estrellas tenéis parada

y con estrellas fijos movéis su vuelo,

exactas en definición, conjuntas, velo

que en la noche brilla con luz contada.

 

Si acoge la grandeza enseñada

más hace vivir los sueños bajo el cielo,

la precisión es causa y su revuelo

de tanta luz es danza musitada.

 

Constelaciones, coros, los luceros

 apuntan débiles su realidad tan fuerte,

el alto vivir de mundos verdaderos.

 

Veloces, temibles, sobre la muerte

el eterno virar de mundos perecederos

y la eterna belleza que parece inerte.

 

 

A una morcilla colgada de un árbol

 

Esa finura alzada en el árbol colgada,

tan negra, oscura, gusana sometida,

esa altivez malsana y atrevida

en el huerto que adorna ilusionada.

 

Sangre y comida es más que gozada,

por un guarro gritón que dio su vida

en una fría mañana y removida

del lebrillo salió por ser asada.

 

Bien sonante canción de especias suena

en las notas y escalas del gusto fino

oh morcilla sutil, untuosa, buena,

 

tu cebolla, piñón y hasta el comino,

da la cumbre guanorra, y entrando llena

en la boca deshaces, oh flor, tu buen cochino.

 

 

Un soneto de amor de mala muerte

 

Una amada me ama y otra me espera

una tercera lejos aún me advierte

una cuarta más próxima me divierte

y la quinta esperó y hoy desespera.

 

Si la sexta me amó no lo advirtiera,

cuando octava cantó que el cielo es verte,

la novena rezó para perderte

y la décima escribió que me muriera.

 

A la séptima olvidé en las que amaron,

de la undécima huí antes por lela,

 de la doce a la trece fue mala suerte,

 

y una última de locos completaron

las catorce casillas de quiniela

de un soneto de amor de mala muerte.

 

 

Morir crucificado

 

Siempre habrá mujer venida de muy lejos,

una cadera, un muslo desvestido,

el amor oscuro y el atrevido,

y una caricia al menos en los mollejos.

 

Habrá el amor y yo tiraré los tejos

a mi rubia y a mi morena, pervertido,

me liará el amor y yo consentido

tendré con ellas buenos minutejos.

 

Soy amante y fiel, niño del pozo,

del hondo, granadino, huido y listo,

que gusto de mujer más que la gozo.

 

Por un azar del tiempo, en lo imprevisto,

heme cantado a veces mas solo rozo

lo que es morir del todo, como un cristo.

 

 

La graciosa doncella amorosa

 

Un monumento de amor entre tus piernas

una canción que canturreé inconsciente

un quererte más, un beso ardiente

que descubrió en mí cosas muy tiernas.

 

Una palabra al fin que me hace eternas

las dulzuras de un amor hecho valiente,

un ser de ti, la voz que a mí presiente

el universo hermoso que gobiernas.

 

Tan bella, tan redonda, boquita dada,

en plenitud desnuda viste el agrado,

tomada por su ser y en bien donada.

 

Grácil y blanca de su amor ganado

en sus celestes sábanas por mí fue amada

la que es gracia y virtud y yo su amado.

 

 

El divorcio

 

Mujer que tan esquiva fuiste conmigo

y me dejaste luego por cualquier cosa,

goza conmigo lo que tu amigo goza

recibiéndome de nuevo como amigo.

 

Me humillaste entonces y en lo que digo

de mi dijiste mal y en ruda prosa,

cambiaste mi poesía por la escuálida rosa,

el ámbar y la ambrosía que en tu amor sigo.

 

¿ Qué mal te hice, amada, si me dejas

y sonámbulo deambulo por el mundo,

sin más base y razón, triste, errabundo,

que más me haces caer que alzado dejas

sobre un mundo atroz donde ahora abundo,

tan lleno de ausencia y libre entre rejas?

 

 

La vida confiada del hombre

 

¿ Quiénes somos aquellos que miramos

a cada cual de un modo, a veces santo,

aquellos que oímos por dentro un canto

y a un mundo ya perdido remontamos?

 

¿ Qué tenemos por dentro, qué llevamos

tan unido a nosotros y lo queremos tanto,

ya sea Dios, sean los hombres, o sea el encanto

que hace a la vida un milagro cuando estamos?

 

Podemos conocernos y no es amor

tan perfecto como el imperfecto estar,

alegres y confiados y con dolor.

 

La libertad es lo más ligero de llevar

y el no saber los misterios de la flor

es saber disfrutarla y es gozar.

 

 

La música

 

Tiene la música ese segundo extremo

que lleno de inspiración vivifica dentro

ese baile interior ese encuentro

de lo divino y humano, el bien supremo.

 

Amiga íntima del sentimiento

fluye interior cual alma del sentido,

acompaña a vivir y en cuanto ha sido

 otro mundo mejor deja incruento.

 

Ritmo, sangre y sudor, canto y ganada,

es humana razón puesta en camino,

alboroto y tensión, alma encontrada,

 

universo de todos pues para todos vino,

diosa resplandeciente, sublimizada

en el mundo al que ama su ser divino.

 

 

Yo soy soneto

 

Yo me llamo soneto, tú otra cosa

aunque soneto finjas o te creas,

no eres soneto solo porque arreas,

 podrías pegar canción y hasta ser prosa.

 

Catorce versos puestos como losa,

en cerumen de número que fácil leas,

 son catorce, sí, mas no harán que seas

soneto, pese a firma poderosa.

 

Soneto es cosa pobre y muy honrada

salida del trabajo, puntillosa,

con rima bien rimada y bien contada,

 

con tal soltura puesta que hasta hermosa

resulta a veces su virtud exaltada

si natural parece, nunca ostentosa.

 

 

El enamorado madrugador

 

Necesito ponerte y que me pongas,

corra por mí el agua el arroyuelo,

alce mi prima el ojo de su abuelo

y métase mi prima en las mondongas.

 

Necesito abrirte y que me abras,

abras por mí tu dicha y la disfrute.

goce de ti en lo que más te chute

y mi campo are lo que tu campo labras.

 

Te necesito amor, estoy contigo,

a tu lado encorajino y tiemblo al verte,

daría mi vida solo por tenerte,

 

quiéreme más a mí, como te digo,

los dos gozamos más y yo al beberte,

si entre tus brazos muriendo sigo.

 

 

A una descarriada

 

Una plaza cuesta arriba y con trabajo

que la subo y la subo y cuando acabo,

me corro a contracorriente y con el rabo

del revés puesto y lo de arriba abajo.

 

Así mi vida  y mi querer me atrajo

una patria de desdichas que hoy recabo

una gloria de poetas por el nabo

torcido el rumbo sin tomar atajo.

 

Te quiero como mía y como suya

comparto el modo en que querer nos une,

la gloria por deber es solo tuya.

 

Si en la caricia con el logro ayune

será mi lomo quien mantenga puya,

pues tú eres cierta y como amada impune.

 

 

La calle de Elvira

 

La plaza juega redonda en mis juegos,

tan quieta y limpia su luz me mira llana

 me da sostén de vida y así me gana

para quemar lo mío entre mis fuegos.

 

Vienen como de ayer viejos los riegos

de voces comos cristales de su campana,

suenan a su silencio por la mañana,

traen mi abrazo de juerga y mis apegos.

 

Oh placita de luz, ruidito hermoso,

que en redondo a mi vida prestas tu suelo,

mírame que al mirarme me mira el cielo,

 

en mi recodo oscuro cuánto te gozo,

toco tu mar desnudo bajo tu velo,

cuerpo redondo y mío mi gran consuelo.

 

 

El amor nace de cualquier cosa

 

Decían aquellos que vivían si vivos

 era un poner sobre la mar las olas,

que estar vivos siempre lo fue a solas

más que compartir paisajes redivivos.

 

Los pobres se consolaban sin más motivos

que vaciar sus almas llenas de cabriolas

de luces vacuas y soledad en manolas

por un amor tan falto de objetivos.

 

Mas hete aquí que el alma se despierta

y donde había dolor creció el olvido

y luego más que amor hubo reyerta,

que siendo el uno en dos y el dos un nido

crecióles alma tenida antes por muerta

y revivieron nuevos un pecho renacido.

 

 

Tan cerca estoy de ti

 

Tan cerca estoy de ti que oigo tu aliento

me respira el aire que me dejas

dentro de mí llegas a mis quejas,

  amada eres mi confín y mi alimento.

 

Oigo tu sueño y en tu sueño siento

que voy por tu paisaje y que me alejas

a tu mundo interior donde me enrejas

en una cárcel amorosa al momento.

 

El amor me llegó al pronto impresionante

tan grande fue que lo di por in creído

me hizo estar más fuera que mi amante.

 

Ahora preso de amor y a amor unido

no quiero libertad y delirante

todo cuanto creí de ella en mí he creído.

 

 

Camino del Darro

 

Me voy por un camino y de ti huyo,

hacia la gloria barroca donde Granada nace,

ante las rojas murallas del paisaje,

como andando para mí desde lo tuyo,

 

me enfadó tu manera de mirarme

de decirme mentiras y en mi apuro

opté por andar y andar, sin ir seguro

a una meta elegida, como el aire.

 

Y subí por ese mar profundo y blanco

de olas gigantescas de la nieve

y a un hilillo de río que a pasitos viene

 

llenando el aire tan gentil, tan manso,

de la misteriosa Granada que nos tiene

con sus muros, sus huertas y sus barrancos.

 

 

La novia

 

Solía escribir cuando aprendí a reír,

riéndome hasta de mí con risotadas,

pasando de las tristes a las saladas,

subiéndote las faldas hasta morir.

 

Amar es ejercicio del vivir,

de juntar letras y juntar pernadas,

de abrir horizontes y cubrir amadas

y más que llorar reír y sonreír.

 

Te quiero alegre, gozosa, a mi lado

riéndome las gracias, venturosa,

te quiero a ti y no quiero otra cosa.

 

Cuando conmigo estés y sea un pesado,

concédeme el brillo de tu brocado

y yo beba tu aliento de joven rosa.

 

 

Canto a lo natural de la naturaleza

 

Gozo tu mundo de cristal y llano

con la dureza de la roca encuentro

 el aire ligerillo donde me adentro

lo escueto del mundo y así yo gano.

 

Veo tu luz y con tu luz yo mano

un reguero de versos que por dentro

me hacen canto y enredan en mi centro,

 fecundado el amor que fue desgano.

 

Me vence naturaleza en tal manera

que de ella soy total y enteramente

por ser quien soy y no el que no quiera.

 

Elemental raíz que en la gran mente

salió al mundo y al mundo hizo que fuera

lo que es la gran verdad en toda gente.

 

 

A mi rosa de Otoño

 

La vida me da fragancia y como besa,

hecha de una vez, en toda mi alma siento

que vivo solo de mí y no me miento

pues amo la vida toda que me interesa.

 

Tan bella es como flor, jugosa fresa

abre su boca a mí y el pensamiento

qué deliciosos besos qué sufrimiento

no besarla después si amor no cesa.

,

Esmeradas sus ropas y sus vestidos

la luz que acoge y que devuelve rosa,

los pétalos que embarga precavidos,

 

fue pensarla tan bien, es tan hermosa,

sutil en sus maneras y coloridos,

que solo con mirarla mi alma goza.

 

 

La mujer

 

Qué mágica la mujer y esplendorosa

cuando aparece al pronto y nos arroba,

nos deja el alma rota y la mirada boba

asombrados de tanta belleza la que goza.

 

Qué lindos sus contornos y lo que posa

recogidito en su lecho de caoba,

roja del todo, y la mano que la soba

guardando su virtud pecaminosa.

 

Me aturullo, me empalmo, me encamino

sin saber si me subo o me bajo,

me hago un lío tremendo y supino.

 

Quiero estar, quiero ser, quiero el trabajo

de gozarla y quererla y como el vino

cuanto más bebo de ella más me viajo.

 

 

La fuente

 

Brota agua gozosa que das la vida

y dentro de ti la vida bulle mil mundos,

das a mi sed de amor sueños profundos,

y confortas mi alma en ti bebida.

 

Si celestial vagáis como salida

y fecundáis alegres soles rotundos

sonoramente calláis cantos fecundos

en tus cristales de agua que vais vestida.

 

Una fuente del gozo sacó mi agua,

luna de crisantemo, hojas de plata,

con los oscuros pasos el fuego fragua.

 

Dame tu agua de amor que si amor cata

una fuente tan dulce bajo tu enagua

para beberla el sueño la muerte mata.

 

 

El amor es lo menos seguro

 

Una sola me basta y dos me apuran,

diverge lo que converge en cosa cierta,

una puerta se abre y otra está abierta,

en apuradas sombras las sombras duran.

 

Que en amor y en la guerra se supuran

los fluidos lechosos de reyerta

y salen a luz lo que guardó cubierta

en chorros luminosos que suturan.

 

Dolido estoy de amor, en guerra huido

por los campos desiertos derrotado,

he querido mucho más que me han querido.

 

Por esto y aunque tenga gran cuidado

por doloroso tengo amar y prevenido

ya no amo del todo ni entregado.

 

 

Aleluya del amor

 

Sabes que así me sabes a mil delicias

que me entusiasmo y gozo solo con verte,

 aunque me sobre amor quiero comerte

pues no me sacio de ti y tus caricias.

 

No se acaben del todo tus injusticias

los reproches y locuras pues por quererte

esclavo soy de mi diosa, para dolerte

llevo la flor espinosa de mis albricias.

 

Aleluya de amor, flores que siento

que me hacen feliz y como henchido,

salud de mi alma y mi sentimiento.

 

Manantial de la vida y mi alimento,

así goce contigo como he querido

muriéndome del todo, de amor herido.

 

 

¡ Cuidado con las faltas de ortografía!

 

Soneto me hace Amor y me lo envía

envuelto en celofán y papel de plata,

me escribe, con faltas de ortografía,

que a un soneto la falta no lo mata.

 

Desde lejos espera que su lata

haga en mí lo que no hizo su hidalguía

y devuelva a la torpe perorata

un soneto de verdad y de poesía.

 

No me escribas pomposo y lastimero

ni me llores con sonetos lacrimosos,

ríete conmigo de peludos osos

y entra en mí tu mundo verdadero,

que escribir es morir y estar atento

a más muerte después de estar contento.

 

 

A un soneto llorón

 

Oh soneto llorón escrito en llanto

que dueles como dolor de la barriga,

atributo infeliz que sin fatiga

cansas, estupras, destripas, en mi canto.

 

oh salvaje melón con burra y manto

en las llanuras alzado de la cantiga,

trotón de la simpleza a razón castiga,

generoso lechón, rezo sin santo.

 

Para el bien, para el mal, a todo vales,

será que en todo vales como nada,

ejemplar de las liebres, fiebres sin males.

 

A ti me acojo, después de mi Granada,

para decir por alto y fuero mis reales

anatomías tan tristes, mi burrada.

 

 

El silencio de la campana

 

Llené mis campos de fuego tan dorado,

de mi inconsciencia, luz, del ansia ciencia,

hundí dibujos pintados sin docencia,

la humilde rapidez de un fugado.

 

Arrimé los hombros al verso bien rimado

y clemente quedé ya sin inclemencia,

la paciencia me armó, más la impaciencia

validó de mi fuga lo figurado.

 

También cambié en tiempos muy cambiados

y te miré furtivo tras la ventana

buscando la desnudez de tus costados.

 

Me encabritó la noche y más mañana,

más solo me quedé con versos atados

en la mudez del hombre y su campana.

 

 

Un amor quejoso y poderoso

 

¿ Por qué amor me hizo siendo suyo

y la mitad me dio y la otra niega,

por qué me siento indigno en la refriega

y he de consolarme a solas en mi tullo?

 

Exagera el amor al darme orgullo

y orgulloso me veo que en lo que riega

clamo poderoso amor y amor no llega

pues si empiezo doble en solo fluyo.

 

Avísame que Amor está en mi puerta

en horas, a deshoras, a contrapelo

amor es lo que riega y es más fuerte.

 

De todas eres ventana medio en celo

que da menos que niega a cosa cierta

y no me sabes mirar ni dejas verte.

.

 

 Prodigiosa Alhambra

 

Prodigiosa poesía que sigas siendo hermosa,

sentada reina en tu salón dorado,

que pase el mundo viejo y jorobado

y tú te muestres bella, asombrosa.

 

Prodigiosa la lluvia que exaltas celosa

y desborda cauces en tu rincón alado,

pues vuelas quieta y el tiempo lo has sembrado,

del aire que perfumas como mujer preciosa.

 

Te quiero prodigiosa, tan llena de colores,

tan exquisita y bella en mirador de oro,

abriéndome tus ojos los más dulces amores.

 

Hazme cautivo a mí en negros corredores,

con las rejas y las sombras de tu tesoro,

¡ Reina del poderío y los ruiseñores!

 

 

El sastre que te desnuda

 

Te visto y te desvisto alegremente,

locamente por ti yo visto al mundo,

me visto más de ti en lo profundo,

estaré enamorado eternamente.

 

Alegre me desvisto en el presente

y te desnudo el forro furibundo,

me ahondo en ti y acabo moribundo,

ebrio de ti me corro a lo valiente.

 

Por ti te busco y ahoyo mi interior,

como un presente ofrezco mi paisaje

hecho de briega y de alegría mejor.

 

Si luego hundo y abundo en mi linaje

hilos de amor me cose el cortador

sobre las tizas trazadas con coraje.

 

 

Lope de Vega

La mala fama del soneto

 

Quién me diría bajo el hábito de monje

iba a escribir mi verso desenfadado,

que iba a pintar el mundo mal pintado,

y me iba a liberar de liga ajonje.

 

Quien a sonetos diga el bien esponje

y se allane a escribir por desalmado,

quietas las sombras y el alma de costado,

cante feliz, y la dureza arronje.

 

Que soy feliz y a gusto escribo

es algo de notar bajo este estado,

sin democracia y en el tirano vivo

 

y me deja fumar y aunque es tildado

de viejo dictador, aún redivivo,

todo es llaneza en él, el muy versado.

 

 

El amor es alegre y poderoso

 

Siempre estoy radiante como el sol,

alegre como mañana lisonjera

llevo con fortaleza mi primera

nostalgia amante de aguerrido rol.

 

Te quiero firme como el español,

en escuadrón resuelta mi bandera

por ser mi amada y aunque no tuviera

el goce tuyo cantaría en bemol.

 

Pues te quiero y me gustas sobre todo,

siento que estoy de ti enamorado

llevo con alegría este pecado

de amarte de verdad y cuando a modo

de correspondencia entusiasmado

gozo con vista lo que no he gozado.

 

 

El amor es libre del todo

 

Amor no tiene vergüenza ni la conoce

pues solo viste de sí cuando es desnudo

y más parece que dio de lo que pudo

quien solo quiere estar roce con roce.

 

Si en frescas laderas danza pone una pose

de hacer y deshacer entuertos en nudo,

aprieta y goza en su cantar muy rudo,

pues lo lindo se vuelve duro en su goce.

 

La libertad es su mundo y es su manera

no entiende de leyes ni de contiendas,

se da por libre y en cuanto fuera

correspondido vuelve a sabiendas

que repetir es lo suyo, jamás espera

arrepentirse quien no es de enmiendas.

 

 

Los paisajes que amé

 

Quiero ponerte en mí y tú me veas

tal como soy y no soy para quererte

hacer de ti mi bien y por ponerte

quiero ponerme en ti y así me creas.

 

Quiero pasar mi mundo donde tú seas

en los segundos anchos delicia el verte,

gozar de ti y por gozar moverte

a contemplar mis ojos y tú me veas.

 

Con luces y sombras el bien amado

vive en nosotros nuestro lado eterno,

pasa de amor a lo que amor ha juntado.

 

En los amantes posa su fuego interno

y anima y dura calor de enamorado

crisol tan bello y rostro tan fraterno.

 

 

El fiero amor

 

Ama naturaleza en modo abierto,

con la verdad que vive nunca engaña

de manera total jamás empaña

el amor verdadero que en ti fue cierto.

 

Es fiera y es veraz, clamor y puerto,

cambiante en la rutina, beso que daña,

mas vuelve a ti con toda su entraña

y la entrega total al descubierto.

 

Tan fiera como amor son los deseos,

deseo tenerte y hacerte mía del todo

como un volcán herido en mis meneos.

 

Me busco en ti y en ti hallo acomodo,

si me acostumbro a besos y devaneos

 no solo es por placer, te quiero a modo.

 

 

Carlo Maratta

El amor es un monte Olímpico para los dioses

 

Tu cuerpo es monte cálido al que me arrimo

subo por sus riberas de curtidores,

abro la flor de loto de sus candores

beso en cada miasma con todo el mimo,

 

te quiero por ser constante y así me animo

a más quererte más, mi bien de amores,

tu nombre me ha sacado los colores,

vivo pendiente de ti y me redimo.

 

 Verdad del mundo que ante mí ha pasado,

 pues pasó amando la mayor de las veces,

llenó de amor el mundo y lo ha colmado,

 

rebasa amor, mientras, si no falleces,

pues todo es gozar de enamorado

 tiempo que no me amaste: estupideces.

 

 

El árbol del amor

 

Subí a un árbol hasta tocar el cielo

y mágico ascendía alegre y duro,

ganaba por ganar y no me apuro

por ser tu árbol, amor, subido en celo.

 

Tan poderoso ardiente rompí el velo

y en la mirada tuya de amor tan puro

encendí en mis ramas tan seguro

otro fuego misterioso de tu hielo.

 

Amada eres frugal y en campo tienes

mis caricias cogidas de tu mano,

quitas mi alma, cuando vas y vienes,

 

entre árboles y tierra,  por lo sano,

besas mi árbol erguido y lo sostienes

ascendido en tu amor y soberano.

 

 

El ajo arriero

 

A veces el escribir es un deleite

cuando te escribo a ti enamorado,

cuando revivo mi verso desatado

y moja el pan tu delicioso aceite.

 

Si gustoso me pringas con tu afeite

que más bella te hace y mejorado

redobla amor en mí quintuplicado

el gusto de gustarte mi ajiaceite.

 

Soy más basto que el ajo de arriero,

más duro el pedernal de mi pecado

y más dureza cuanto más te quiero.

 

Eres tan bella, tan linda, que me muero,

no lo digo por decir mira qué ahorcado

está el palo de mi horca, después de fiero.

 

 

A la virtud poética

 

Serenamente tú y en tu lindeza

serena la premura con que miras,

serena la virtud con que me animas,

 el mundo lo serena tu pureza,

 

por esa claridad haces espesa

la nube como blanca en que me miras,

mueves mi alma a ti y así me animas

a unir mi arrobo a tu delicadeza.

 

El mundo se serena y en aire olvido

llena de claridad el verso amado

y calla por cantar cuanto hayas sido.

 

El espacio lo ensancha y con agrado

celeste el cambio en la virtud ha unido

el mundo de grandeza a tu ser cantado.

 

 

Mejor la nada que lo poco

 

Fuera lo poco y véngase la nada

mejor es nada que apañar lo poco,

 búsquela aquel que no quiera tampoco

tener a poco en lo que ansíe ganada.

 

Ni por placer ni por dolor cansada

quiere su alma chica el descoloco,

pues cambia a grande lo que es trastoco

y en poco y mucho lo que fue gozada.

 

Mejor es nada que lo mucho enristre,

también cambiar a poco el desconsuelo

que no gozar mucho solo en el cielo.

 

Así venga la muerte y me administre

 una vida azarosa aunque registre

éste huyó de poco y acabó en el suelo.

 

 

La Exposición de Pintura

 

De paredes encontradas y atrevidas

cuelgan horrores cual chorizos fritos,

frituras de tormentos y de malditos,

soñados por gatos de mil vidas.

 

El tiempo lo fracturan y sus heridas

pintan cuadros, parados, cochifritos,

de fritangas torcidas y refritas

que el pintor dibujó en mil paridas.

 

Mejor que la pintura el vino en vaso,

las patatas, el jamón y la cerveza,

echar un trago y luego del vistazo

 

huir de autor que no tiene cabeza,

no sea quiera vender su arte escaso,

 y en la calle, ya libre, ver la belleza.

 

 

Me tomo la libertad de hacer un soneto

 

La libertad es modo y es manera

no sé si tan profunda cual se viste,

pues libertad es aquello que desviste

a los que libertad miran por fuera.

 

Por dentro ata y el paso lo aligera,

me quema dentro y su frescor insiste

dándome más libertad con ello asiste

a tenerme más por libre de lo que era.

 

Con libertad yo creo mis cosas

que sencillas y naturales hacen mi mundo,

me doy por libre aunque ande sobre losas,

otra es la libertad en lo profundo,

cauce de mi vida, poesía y prosas,

el ser y el no ser de mi trasmundo.

 

 

De lo vivido a lo cantado

 

Detrás del cogote y en la nuca

se acuna un escritor de mis modismos,

no exagero si digo que en los mismos

vive un ser que en mi mente se acurruca.

 

De allí me salen, detrás de la peluca,

ideas malsanas a modo de verismos,

fatuos me son también son los abismos

los canutos del ser de mi casuca.

 

Aún siendo corta la testa que ahí escribe

largo os habla del infinito, osado,

y cambia la verdad de su pasado.

 

Que en esto de escribir lo que se vive

 hace grande lo corto que revive

y da por hecho lo que no fue dado.

 

 

El pintor

 

Yo te pinto sin pincel ni los colores

tal como siento yo te pinto alzado

por ser muralla a la que estoy atado,

alto de mundo y falto en mis amores.

 

Yo te borro llenándote de flores,

 amontono palabras que he juntado,

dejando que pase el aire si ha quedado

alguna cosa por huir de los horrores.

 

El amor es oscuro e inconsecuente,

dice solo aquello que quiere el mundo

y calla con indolencia el indecente.

 

Se cuelga en muros y pasa por profundo

cuando solo es un delicuescente,

nadería del vivir, humo errabundo.

 

 

Venus y Afrodita

 

Claro que sí hermosa mía estoy al corriente,

todo lo tengo atado y en consecuencia

todo es más fácil así pues esta ciencia

a todo lo simplifica escuetamente.

 

Por ti no dudo estar mi día viviente,

con muchas horas pasadas con paciencia,

no dudes pues de mí, doy advertencia,

la poca fe es mal de intransigente.

 

Cree en mí y quítate la ropa,

desnuda estás para mí mucho más bella,

desnúdame tu cuerpo y en mi copa

 

bébete la dicha mía que por ella

corre el elixir de amor como en la tropa,

pues solo por amarte eres mi estrella.

 

 

Brindis a manos llenas

 

Por una mujer alzo mi copa y brindo al mundo:

este amor es para ti a gran distancia

la soledad que me deja tu prestancia,

rubicundo de amor, lleno y profundo.

 

Por una mujer me descubro moribundo,

 de ella doy más de mí que de su estancia,

 la soledad me huele a su fragancia

y alzo mi copa que abunda en lo que abundo.

 

Abundo en ella y en ella disoluto

cambio mi dicha en mi azar cambiado,

y doy por hecho lo que fue soñado.

 

Este amor que es tan grande e impoluto

en ella advierto que me fue prestado

y acabará sus días el triste puto.

 

 

Las tres gracias

 

 Las tres gracias encuentro y me alboroto

llegan al pecho y en el pecho cantan

como lo bello que a lo feo espantan

desnudas de verdad para la foto.

 

En un claro del bosque donde el loto

aflora blanco entre cañas que levantan

las doncellas desnudas soliviantan

mi desnudez vestida que me froto.

 

Oh gracias tan gentiles, mullidas, lindas

cogidas de los dedos en luz pintados,

oh culos tan gorduelos regalados

de hoyos primorosos, cual celindas,

blancas y carnosas, sobre prados

celestes y verdes para mí encontrados.

 

 

La morena de ojos grises

 

Una morena etérea como niebla,

en los momentos duros de mi vida

diome razones suyas la atrevida

y cumplió mis deberes de repuebla.

 

Una joven altiva que aún me puebla

la mente y los deseos por perdida

la encontré y me dije de seguida

¡ qué bien me sabe el cuerpo que la amuebla!

 

Me tiene por gozada y como cierta,

suyo soy ya suya mi herida

del corazón en mi pecho abierta,

 

llagó mis llagas, cubrióme deseguida

el mal de amor de su amor la puerta

entrando en mí sin darme la salida.

 

 

Rotunda desnudez

 

Desnuda desnudez  hoya fecunda

a donde aflora la dicha al rescate,

paraíso de los dioses y del orate,

graciosa, elemental, vida rotunda.

 

Donde lo corto sobra y el cuerpo abunda

salido para dar si el otro acate

la donosa virtud que lo arrebate

a gozarla y a vivirla en la coyunda.

 

Sin nada que oponer a simple vista

estás mejor desnuda que vestida

y es cierto aquello que daría mi vida

por tenerte en esta hora así de lista,

para llenarme y consolar mi herida

con tu espléndida desnudez de hedonista.

 

 

El amor ruge como fiera

 

La fiera de mi amor está que trina

y pugna por llegar a tus caderas,

hundirse en ti con ansias fieras

y amarte hasta morir que le empecina.

 

Me sube con sus entrañas y tan supina

es la forma que le crece porque tuvieras

el gusto mío salido y así me vieras

que llena su complacencia que le empina.

 

Los barrotes de amor son duras rejas

donde la fiera ruge y se menea

con ansias locas si en su furor te alejas.

 

Ni mira el amor tranquilo pues le cabrea

que no lo aceptes del todo si tú lo dejas

ebrio de quererte sin que a ti te vea.

 

 

Los nuevos tiempos nos hacen más altos y más fuertes

 

Se ha puesto el tiempo un reloj que es moda

y lo enseña complacido y orgulloso

que en esto de cambiar es presuroso

y en esto de mostrar es un rapsoda.

 

Los tiempos cambian y siempre van de boda,

presumidos, elegantes y en lo pomposo

son de lo más florido y ostentoso,

mas con silencio acaban en nada toda.

 

Nos hacen y nos deshacen y nos alargan,

los moldes de vida cambian de rumbos,

sin que nos den cuentas nos abotargan

 

Y en cuanto fuimos y en los gayumbos

no solo nos morimos en lo que embargan

sino que vienen otros con nuevos zumbos.

 

 

Corazón a calzón quitado

 

No me quieras que no me lo merezco,

pégame con dureza en lo más duro,

he sido infiel a un amor tan puro,

el tuyo, renúnciame que así padezco.

 

Niégame el pan y la sal a cuanto ofrezco,

mi pérfido amor a tu amor seguro

en lo que niegues de eso yo me curo,

si me quieres bien no ames lo que aborrezco.

 

También soy mentiroso, a veces miento,

te estoy mintiendo ahora lo que te digo,

quiéreme mucho más que estoy hambriento

 

de amor que tan poquito buscas conmigo,

pues sobra amarte y por sobrado sigo

clamando por tu amor con gran portento.

 

 

El hombre que somos

 

Un hombre lleva con su traje a cuestas,

andando por la acera, sus asuntos,

una mirada al frente, y los puntos

suspensivos junto a las comas puestas.

 

Ya lo sabe todo y sin respuestas

diariamente saca en los conjuntos

los detalles de su ser y del vivir juntos,

en sus cosas, en su casa, manifiestas.

 

Qué bien el hombre encuentra su acomodo

y vive por vivir sin presupuesto,

que no se abandona nunca de ningún modo.

 

Aquel que anda a nuestro lado en esto

de vivir, sin ruido, codo con codo,

 la vida misma, andando, con lo puesto.

 

 

El bien triunfará eternamente

 

Seguro que en la virtud las buenas gentes

tienen como acomodo su bien hacer,

que antes de haber nacido y por tener

vienen al mundo dichosos y diligentes.

 

Lo bueno de lo malo en los decentes

se distingue fácilmente por creer

así del mal huyen para acrecer

lo bueno que atesoran por creyentes.

 

Ya os digan u os nieguen o separen

no hagáis caso del mal sensatamente

obrad como los buenos que encontráis,

 

que la vida pasa y aunque os cesaren

quedará siempre el bien de vuestra mente

en obras que os bendigan y nos dejáis.

 

 

Serranía de Ronda

A mi padre

Oh cueva que de la roca salís tan bella,

tan honda y quieta de agua refrescante

oh dulzura virginal, brasa calmante

que brilláis en lo oscuro cual centella.

 

Oh manantial, manjar, roca y doncella

que me dais los frutos exuberante

y salís a vivir en río constante

con fuego sosegado de la estrella.

 

Querer del vino y de dulzura atado,

por soleo, virginal, mundo perdido,

entre picos y alturas encumbrado

 

tras los luceros del alba comenzado

 el discurrir del día y por seguido

alegre vive el cielo que os ha llegado.

 

 

El amor es cabritillo blanco entre oscuras rocas

 

Qué fuerte me hace amor y qué valiente,

me devuelve lo natural hecho de rocas,

me alimenta de fuego con mil bocas,

llamaradas me da, rosas de oriente.

 

En mi brazo su arco tensa caliente

y las flechas de amor hiérenme locas,

el mal revuelve en cuanto evocas

el sagrado rincón de un pecho ardiente.

 

Me hace amor, mis músculos trabaja,

piernas de acero da, de acero el alma,

por las veredas me ensancha, mi herida saja

 

las fronteras me abre su mundo en calma,

mi vida fluye al filo de la navaja,

 así me toca amor y mi amor empalma.

 

 

Madrid

 

Preciosa, cuando vengas a Madrid será mi día,

los rayos de mil soles verán tu encuentro,

esplendoroso el mundo desde adentro

lo llenarán tus besos y tu alegría.

 

Conocerán mi prosa y mi poesía,

lo que es amar del todo desde el centro

la puerta del sol será epicentro

de tu mundo de verdad y de armonía.

 

Madrileña fetén, gloria del mundo

que paseas tu belleza con donaire

mírame graciosa como tu aire,

siente por mí desde lo más profundo

el placer que desprendes al socaire

y lléname más de amor que en tu gracia abundo.

 

 

Francisco de Quevedo

La redicha de la memoria

 

Mirar atrás por si la dicha vuelve

y vuelve con dicha dicha esa fuerza

volver a percibir cuanto se esfuerza

el músculo vital que nos envuelve.

 

Mirar sin tiempo en cuanto desenvuelve

mientras el tiempo pasa y el ayer refuerza

un pasado que fue y otro que almuerza

en presente fugaz  que nos devuelve.

 

No se puede olvidar cuando constante

el tiempo huye tan cauto cual profundo

por la vereda límite de un instante,

 

si quieres olvidar olvida el mundo

y cuanto mundo es en tu pensante

y trata de abstraerte solo un segundo.

 

 

Los hijares de las  hijas

 

Hijitas mías queridas cuando os digo

me muero por besaros y por teneros

no me creáis del todo solo con veros

más que morir revivo y lo consigo.

 

Lo consigo al miraros cuando os sigo

 y a teneros por mías cuanto es quereros

gustar de lo gustoso y padeceros,

después de lo gozado me maldigo.

 

En los platos los higos como frutos

saben dulces, redondos, resalados,

graciosamente verdes y colorados.

 

 Mas en la higuera de verdad, con lutos,

 cuelgan altos, negados, como ahorcados,

sin más manos que el sol, ásperos, brutos.

 

 

Las malas noches

 

Me suelo indisponer algunas veces

y paso la noche atado a una mentira

creo que soy bueno y el mundo ni me mira

 paso la noche mala entre mis preces.

 

De todo cuanto es verdad en lo que ofreces

solo tu victoria alada en ti suspira,

enamorada de ti arde en su pira

y el aire lleva el humo con que reces.

 

Somos nosotros y nuestros brazos armados

aquello que nos honra y da la vida,

nunca palabras de otros aún soñados

versos extraños que nos den cabida.

El hombre por su esfuerzo se levanta

y cuanto de hombre es solo él canta.

 

 

Una amada me ama, la otra no

 

Mi amada deslumbra como el sol que guiña,

no ha de hacerlo por querer sino por modo,

es poderosa como fuente de todo,

el sol estuvo en ella desde niña.

 

Jugó por eriales en la campiña,

atrajo gentes, alegre sobremodo,

no tanto por buscar, ni de acomodo,

sino al modo natural con que encariña.

 

Yo tengo esta amada, la otra está cerca,

una me da amores, la otra reyerta,

una viene enseguida, la otra es más terca.

 

De las dos quiero cubrirme en la cubierta

de mi barca inmortal que a amor me acerca,

una me guiña y sonríe, la otra no es cierta.

 

 

El melón

 

En carroza de esmeraldas en el huerto

un melón de la tierra meditaba,

su barriga de oro se llenaba

y él tan dulce quedó como tan cierto.

 

Perfumado como un pan recién abierto,

manjar de lo aquietado condensaba

un tiempo delicioso y se entregaba

jugoso, elemental, contra el desierto.

 

Tomáronlo por tonto y es mente sola,

sin piernas, sin nariz y sin miradas

elipsis primordial, gran universo.

 

Sorpresa que da la huerta y trae cola,

primo de los pepinos y confitadas,

si olvida a su familia y hace un buen verso.

 

 

Los gozos y las sombras

 

Saber que amar es largo recorrido

que el alma hace a ti de ti amado,

entrar en un torrente deseado

gozar de parte a parte en lo querido.

 

Yo te amo, por eso he venido

para traerte en mis manos como agrado

a cuanto yo de ti en ti he gustado

y estoy por ti en ti aún consentido.

 

Si tú por tu querer gozoso,

en arte y parte en el querer has sido

a quien más quise y con amor gustoso,

 

no rebanes en mi alma porque herido

dejaré de quererte, más quejoso

y volveré a no amar y a estar huido.

 

 

Carmen de los Mártires (Óleo de José Mª Torres Morenilla)

A mi pintura

 

Qué alegre mi pintura al otro lado

de la vida exultante que me tiembla,

echa de luz, colores que ella ensembla

y más parecen yo que lo evocado.

 

Me junta y une a un jardín cantado

el aleluya infantil que en luz retiembla

y si no es arte aquello que resembla

 al menos es natural en lo acabado.

 

Otro día, otro instante reflejado

fue el tiempo perdido que hoy me entra

 la mirada más alegre del pasado.

 

En ella estuve yo y hoy se me adentra

en un ayer alegre y coloreado,

todo lleno de flores que a mí me encuentra.

 

 

Solo la muerte es error

 

Qué bien perdí mi tiempo con amigos,

y con mis faltas qué hartura me llené,

qué bien errar, vivir, cuando yo amé

y qué mal si echo en falta a los enemigos.

 

Tomamos como mal y por castigos

lo que naturaleza ensalza y en lo que cree

y no no damos cuenta que nuestra fe

 es amar y solo amar sin más abrigos.

 

El pasado no fue nuestro error,

aunque tal cosa nos parezca

y en el presente nos dé dolor.

 

Pues fue vivir en lo que crezca

y si ésta aún crece con amor,

bien vale la vida aunque perezca.

 

 

Resultado de imagen de leccion de anatomía rembrandt

Anatomía de un enamorado

 

Dentro de mí a montones con mis huesos

las venas retorcidas se hacen jirones,

tragan saliva, el alma en nubarrones,

sacude el mundo un temblor de tentetiesos.

 

Todo es ritmo y canción, besos y besos

en alambique amor y en los tostones

picores de sabuesos y gorriones

las carnes sacudidas por excesos.

 

Mi esqueleto de grande calavera

a la vera de ti, estando juntos,

como alfombrado mar, como la era

donde el amor nos quiere y como yuntos

rumiadores de yerbas en salmuera,

amorosos del todo, quietos, difuntos.

 

 

A un poeta

 

Así mi voz y mi poema hiriera

y nos hiciera y deshiciera juntos,

así el amor constante en los conjuntos

nos uniera una vez y desuniera.

 

Tan suave como el aire en plenitud leyera

aquella voz seguida sin los puntos,

la suave raíz trabada en los asuntos,

tu poesía universal que descubriera.

 

Quieta la voz, reflejo de tu espejo

en la espesura de otro tiempo hallado

es un rayo de luz atravesado,

 

de tu poesía la luz en pueblo viejo

que se suelta y deleita y ha sembrado

un mundo de poetas, un estado.

 

 

Poema del vacile

 

Qué triste va por ti toda tormenta,

qué triste el aire y la virtud han dejado

un reguero de tu verso atormentado,

ese bajar y bajar por ti la afrenta.

 

Por ti, cuanto sereno el campo avienta

 quietud de mar de su paisaje alado,

todo queda atrás y el cielo airado

deja paso a la dicha que le asienta.

 

Oh mirada fugaz que tuvo el mundo,

tan joven y locuaz llena de vida,

ay campo del lugar, lo más fecundo,

 

por quien me mira atrás y va perdida

la luz de ocaso que en mi poema hundo

¡ y chorros de luz tan nueva de mi herida!

 

 

La soledad empalaga

 

Solo te tengo a ti si no lo sabes,

mis pasos por el mundo son como vuelos,

sin materia ni sombras, sin perfil de cielos,

un día en una noche, donde empieza acabes.

 

Te tengo en la constancia del sabor que sabes

en la renuncia a mí, y por llevar los velos

de ser cuanto no soy, del amor y celos

te hago mía del todo sin que amor recabes.

 

Te tengo a ti como lo mejor del mundo

aquello que en el mundo siempre estuvo conmigo,

aún sin saberlo, te busco en lo profundo,

 

te quiero por que sí, como voy al amigo,

ni en la ganancia ni en el amor me fundo,

solamente en llegar y besarme contigo.

 

 

El mar y mi amada

 

Si para mí el mar abrió su arco

y en contra de ese mar hundí mis velas,

en la cernida arena conté quimeras

y en esa mar tan ancha perdí a lo ancho;

 

el mar me empuja hoy hacia mi canto

y en cantos de verdad rompe mis nieblas,

fugaz y locuaz solar me da riveras

donde sus olas amargas saben a llanto;

 

estoy de mar sediento y prevenido,

el ajedrez de orca en mar me tiene

en juego suplicante a ti unido,

 

ay seda inconsistente de olas verdes

que visten como tú y me han ceñido

a riveras de amor, perdido siempre.

 

 

El reto

 

Te prometo amor seguirte parte a parte

si al escribirte ahora en mal momento

cambia mi estado tu nuevo pensamiento

y haces de mí otro hombre con tu arte.

 

Otro hombre es el mismo que al amarte,

 vivirá lo cerca lejos, parado el viento,

caliente en la friolera de su remordimiento

 desolado y veraz, feliz al darte.

 

Escribir me es vivir y me da vida

me borra al ser leído mi otra historia,

me hace y me rehace por vivida

una vida distinta a mi memoria,

no soy el otro ni me da la gloria,

 pero sueña un futuro sin medida.

 

 

Subiendo a la Alhambra

Un lugar en el mundo, una ficción, un arte,

un llegar tarde a lo que no he llegado

un amar del todo cuanto no he amado,

un ser tan solo en ti y de tu parte,

 

un quererte y al mismo tiempo odiarte,

acostumbrarme a ti desacostumbrado,

un querer darte más y me lo has quitado,

un soñar en la Alhambra para amarte.

 

Me queman los días y me achicharran

briznas negras de mí como chicharras,

me abren sus dos patas de abracadabras,

 

por cada día que pasa me la agarran,

hacen de mí lo que quieren los cornicabras,

soy yo y me la traen floja los macarras.

 

 

Las dimensiones del ser

 

Un mundo sobre un mundo y sobre este otro mundo,

uno fuimos, otro un seremos y un tercero

que es el que somos y debió ir primero

hacen del paisaje un vivir profundo.

 

Por el arte de vivir lo bello y fecundo

hacemos lo que pudo ser verdadero

pero es arte solo, todo perecedero

y desaparece en menos de un segundo.

 

Así en los sueños el decir es otro

de aquello que nos decimos al soñar,

cambiamos todo para así acabar

montando la vida sobre un loco potro

que trote y trote la noche sin parar

por no ser nunca como nuestro esotro.

 

 

El mirador de tu ausencia

 

Pasé para mirar y no te vi,

la acera y las piedras inamovibles eran,

el abismo de los cerros y aunque las nubes fueran

como aquellas que corrían, tal como vine fui.

 

Tu eres la luminosa, grato embrujo carmesí,

la roja que sus barrancos me gritaban y me hirieran,

tu ausencia es luna mudada aunque bella la vistieran

 si no estás conmigo ni me tiemblas con tu sí.

 

Ay dolor que tan grande pintan los poetas

que tan cierto hoy me pareces en mi mal,

ay luna devoradora de farándulas secretas

que sabes y que conduces el cante de lo fatal

enciéndeme con el fuego de mis alegrías más quietas

la mirada de mi amada que me mire en mi final.

 

 

Las virtudes del campo

 

La grandeza del camino al que llenan

mil bichejos y mil ramajes juntos,

campechano y leal en los conjuntos,

la manera natural que nos serenan.

 

El ruidillo del agua donde penan

los mil silencios del universo adjuntos,

también los colores de la tierra en puntos

que brillan sobre el arroyo y desordenan.

 

El viento amigo en su virtud que ensalza

el baile sutil del polvo del camino

la danza virginal, limpia y descalza.

 

Los olores de la sierra que el destino

eternos fluye de la virtud que calza

 y la vida que se vive en noble sino.

 

 

Me salvó una flor llena de espinas

una fragancia airosa y delicada,

me salvó del mudo dolor de nada,

como mujer hermosa por las esquinas.

 

Me desnudó vestido de las inquinas,

los fragmentos del ser en que acabada

mi alma lloró su soledad, olvidada,

y alegre me regaló sus alas finas.

 

Volé para soñar, para volar soñé

un mundo me inventé donde no había nada,

para ser profundo a lo etéreo pasé.

 

Pasé a mi flor desnuda e idolatrada,

y en sus pétalos por siempre quedé

salvado por la belleza encontrada.

 

 

El buen propósito del escritor

 

Soy objeto de mí, ahora lo entiendo,

me escribo, acabo, al discurrir el día,

perfilo mi yo con mi poesía

soy objeto de mi ser, según voy viendo.

 

El tiempo diluyendo nuestra imagen

borra en su venir la idea en conjunto,

separa nuestro ser de cuanto es junto,

el mundo ha de salir de lo que rajen.

 

Hacernos, deshacernos, cambiar la vida

darle un rumbo mejor que dé cabida

a nosotros en lo mejor por bien vivida.

 

Trocar lo amargo en dulce y bien sabido

decirnos bellas cosas en lo vivido:

escribir de nosotros cuanto hemos sido.

 

 

La mirada ante el espejo

 

¿ Qué son las cadenas si no son pasos

que en la vida nos damos sin medida,

sin rumbo, el oropel, penosa vida

de un gusto atado a otro gusto escasos?

 

¿ Y qué son hechos si no son los casos

en que porfiamos sin mente, no sabida

la buena lección del orden resumida,

 y vamos de risa en risa cual payasos?

 

La vida que a un golpe se nos va, ya no es,

nos quedamos solos ante el espejo

y pasa nuestro mal en su reflejo.

 

Ya no hay tiempo para un nuevo traspiés,

de pronto entendemos el consejo,

pero el mundo ya es duro y del revés.

 

 

El inexorable tránsito de los poetas

 

 Qué pronto el verso al pasar el día

en papel arrugado vuelve a olvido,

que el verso pasa y cuando es ha sido,

como arena menuda en la poesía,

 

que nada queda al mundo ni sería

si no es por el momento que ha leído

pues todo cuanto es apenas ha ido

y nunca viene ayer ni volvería.

 

Rola la luna y el universo rola

todo cuanto se mueve tiende a parado

después de transitar por una ola,

 

y nada queda luego ni aún lo amado

que inexorable el mundo va a su bola

rodando sin parar ni haber estado.

 

 

Hágase la paz para el poeta honrado

 

Hágase la paz de un día y de un segundo

serenamente el cielo la reciba,

hágase el buen poeta que la escriba

e hiérase de amor a todo el mundo.

 

Una paz en el cielo que profundo

mágico pinte en rojo a quien viva

el bello atardecer que desde arriba

despide al sol en plenitud fecundo.

 

Véngase la paz al tiempo ya pasado

y en la memoria de la dicha un día

desanublase lo triste que en él había.

 

Sobre la paz en versos coronado

el buen poeta abunde en su poesía,

para la gloria de su vivir honrado.

 

 

El amor a sí mismo

 

Si yo fuera mi amigo y yo me amara

si pasara conmigo horas vividas,

si me dijera cosas bien sabidas

si yo fuera otro ser en quien me aupara.

 

Si mi tiempo a mi mismo me contara

y en cuanto al mal soluto y a mi vida

con mi alma azotada y perseguida

diera la vida en ella y yo luchara...

 

Y esto, no lo parece, es realidad,

no somos amigos ni nos queremos,

ni nos tomamos en serio de verdad.

 

Defendemos lo nimio y nos perdemos

por nos buscarnos nunca en seriedad

ni amarnos con el bien que merecemos.

 

 

Oh tú mi sol en campo en mí llevado,

aliento y alma en mi poesía escrito,

oh tú mi bien, excelso tan bendito,

dentro todo de mí, mi bien amado.

 

Tan grande como bello e inaudito,

portento en uno, en su virtud ha juntado

el oro que regala en su aro descrito

y el halo de armonía que lo ha lanzado.

 

Un sol que repetido hace la historia

y trae y lleva en los campos atrevido

el trono de los dioses con su gloria,

 

que cae a Tierra y llena enardecido

el calor que da vida en su victoria

sobre las sombras, sobre la luz uncido.

 

 

El arte de vivir

 

El arte de vivir es simple arte

de aquellos que lo saben nada más nacen

y de otros que de su mal  hacen

lección proverbial de la vida a su parte.

 

Mas es también contrario y reparte

de desigual manera aún lo rechacen

quienes del cielo su virtud la hacen

distinta a la vida vivida en aparte.

 

No soy artista pues no sé vivir

y si lo soy no lo he sabido nunca

pues que en lo fácil se me da morir.

 

La vida es grave y complicada, trunca

los deseos de mejora y del porvenir

y trocase pronto en cueva espelunca.

 

 

La vida pasa

 

Pasaba ayer y el hoy está pasando

en el diario vivir todos pasamos

parece que al pasar como quedamos

más quietos y solos en la vida estando.

 

Decir que hemos pasado y aún quedando

más días los quietos que los que andamos

sobre las mismas cosas nos llevamos

en un ditirambo el mal contrariando.

 

Pero al llegar postreros y aseados

al último de nuestros días con trabajo

es dignidad y honra el ir lavados

en las límpidas aguas del destajo

si con sudor de frente y agotados

escribimos lo último sobre el tajo.

 

 

El aria

 

Un sueño para mí el evocarte,

sacar de mí tu árbol embravecido

estar en mí tu mundo enfebrecido

llegar a ti aún solo con rozarte.

 

Te quiero como mío de parte a parte

que tú me lleves en aire embellecido

gozar con tu finura y en mi olvido

fundirme en la hermosura de tu arte.

 

Ara del cielo la hermosa tesitura

que en alas de verdad sueña el deseo

por los umbrales de la dicha y de la altura.

 

Tan verdadera y real en cuanto creo

dentro del alma de amor y la cultura

por bella e inmortal, a Dios le veo.

 

 

El amor es un loco atrevido

 

Porque te quiero y en parte es mi arte

porque te quise y sin saber queriendo

estás conmigo y en ello estoy muriendo

porque no estés tampoco de mi parte.

 

Porque soy yo quien por ti al amarte

la vida dejo y dejola sabiendo

que ni me amas ni amarás pues viendo

lo nulo de la ilusión en ti acabarte.

 

Amor eres ingrato y consentido

gustas de no gustar y estar conmigo

aún siendo tú de todos mi preferido,

 

ahoyarás con mi frente en tu olvido

mi vida perecerá como el amigo

que deja a su razón de amor herido.

 

 

Los negros espacios habitados

 

Como balcón sentado al gran abismo,

que sus ventanas abriera al infinito

tan negro el corazón deshace el rito

del alma en las ventanas de uno mismo.

 

Y cruzan por oscuro espacio de heroísmo

radiantes astros con la humildad del mito,

guerreros esplendentes, cielo bendito,

vestidos de la gloria sin fatalismo.

 

Oh edades que me cubren y llenan mi memoria

de dioses y de banderas más allá del mundo,

mensaje angelical que vestido de historia

sobre el abismo me ata y en lo profundo

vivir me hace ser de manera notoria

habitante de la vida y de escribir fecundo.

 

 

El mar que me inventé

 

No sé hasta qué punto el mar me hace otro hombre,

el mar, mi primo, extraño, la pureza,

que da en mi espalda sin delicadeza,

verde y mojado y quiere su renombre.

 

" Me haré tu mar poetilla y en tu nombre

alfombrará la tierra de verdes mi pereza,

me desnudaré topando con torpeza

te embestiré hasta el culo sin que asombre."

 

Soy mar de mí, triste es mi sino

de aquí para ya voy, mas no ando un pero,

yo solamente pugno por brincar al destino.

 

 En mar yo vivo y como mar me muero,

profundo y salado soy, dios y cretino,

y no saldré de mí pues así me quiero.

 

 

Como el agua viene mi amor

 

El agua parece irse y bien regresa

y siendo otra el mismo río parece

como mi mal, como mi bien, se mece

en viaje de ida y vuelta por la fresa.

 

Baja el agua su canción y la sopesa

su pulcra melodía empequeñece

mas llega amor y el corazón perece

que el mal de amor agranda y lo mal pesa.

 

Ay aguas, que venís por los recodos

tan limpias y bien nacidas de las fuentes,

canciones todas de sutiles modos

 

Cantadme al llegar y entre mis gentes

hacedme suspirar y amar a todos

como aguas de pureza y limpias mentes.

 

 

Matar el gusanillo del tiempo

 

Voy a llegar tarde de todos modos

por más que quiera correr y el tiempo vuele

se adelanta el dolor donde más duele

la vida inexorable nos lleva a todos.

 

Se secarán las fuentes, olerán los lodos

el viento árido y fuerte como más suele

lamerá las raíces del pelele,

todo es pasivo e inútil sin acomodos.

 

El tiempo ni se estira ni se acaba

sencillamente pasa y nos arrolla

nos deja heridos en donde más gustaba.

 

Pasaba, pasó y gustó y nuestra olla

se queda absorta, parada si recaba

que nada puede hacer, nadie la apoya.

 

 

Mis sonetos

 

Estos sonetos ahora pequeñitos,

apenas si los leen ni los encuentran

será más grandes según los tiempos entran

en otros tiempos mejores y sabiditos.

 

Al menos  no tendrán versos refritos

de los copiantes que ellos mismos adentran

los modismos y recados que concentran

 los modernos autores saliditos.

 

Son muy míos con todos sus defectos

pues me salieron de mollera juntos

aunque no sean en modo tan perfectos.

 

Que en eso de escribir con los difuntos

se examinan autores pluscuamperfectos

con chuletas de raíces y de conjuntos.

 

 

La paz de una cuartilla

 

Como aquellos rincones del río sonando,

tan débil lucía la arruga de la tierra,

como aquella luz y como la vida perra,

en contraste se unían con tan solo estando.

 

 Aquellos tiempos discurrían como prestando

y los cielos eran limpios sobre la altiva sierra,

fue ganando los días, como cuartilla entierra

los versos que unieron sin querer ganando.

 

Así es virtud en lo joven se arrima,

a la lumbre del mundo el calor de su vida,

luz con luz, sol con sol, sobre la cima

 

la armonía de este mundo es escrita y vivida,

fue oler la fragancia discurrir como rima

en rincones ocultos donde estuvo perdida.

 

 

Me contó un arbolillo que me has amado,

cuánto más sufre el amante si le aman,

que aquellos que no le aman y le inflaman

su pobre corazón de amor lastrado.

 

Yo te amé un día y al siguiente he amado,

tan seguido te amé que unidos braman

mis días y noches que por tu amor claman

y absorto me dejan a tu amor entregado.

 

¿ Si tú me amaste un día por qué me dejas

y ahora ya no me amas y desprecias?

¿ si tan grato te fui por qué te alejas

 

y con rayos y truenos así me arrecias

en tu tiempo enojado en que me vejas,

mi amor entregado que nunca aprecias?

 

 

Diez segundos

 

Diez segundos me quedan para el cambio,

para llegar a ti me sobran todos,

vengo de lo que fui voy con los modos,

entrando en mí, vaya si cambio.

 

Diez segundos que entro en el recambio,

con todas las estrellas en los recodos

del universo alegre donde me río de todos,

sin nada que ofrecer, sin intercambio.

 

La vida me acogió y me defraudó,

me sirvió pronto, mas nunca se me olvida

mintió me todo y su verdad no dio,

 

en su lugar me planto y tengo nueva vida,

no fue cambio, ni canción que mi mentor aplaudió,

sencillamente rompo en mi partida.

 

 

Una vida escrita

 

Espero que al vivir en dulce siembra

toda mi duda y el vacilar espante

que lo que en mí se llene en bien me cante

la dulce sombra alada que remembra.

 

Tanto de mí como de ti resiembra

 el buen amor conjuros de un instante,

es eterno el azar que en adelante

 brillará más que sol sobre mi hembra.

 

Es la verdad postura que al postrarse

el mundo eleva y a la virtud ensalza,

cancioncillas de amor que amor descalza

 

y en dulce siega atado al mostrarse

de mí como de ti alegres alza

en dulce sueño para leer y estarse.

 

 

El buen matrimonio

 

Del hombre la mujer parte su coro

y en ara a la verdad la da tenida

 con suerte rara el hombre en la vida

encuentra una mujer como de oro.

 

Por su bien le trabaja y con decoro

su casa alegre y limpia da acogida

a una paz bulliciosa bien mecida

en la lumbre de amor de su tesoro.

 

Siempre es fiesta en el hombre enamorado

si una mujer hermosa así lo quiere,

para sentirse el más afortunado.

 

Quien así tiene y el bien prefiere,

no hay día umbroso, ni haber malhadado

en hombre que a una mujer buena se uniere.

 

 

Confíteor

 

Yo soy de aquellos que ayer dijeron:

el sol gira en torno a la tierra y aún lo digo,

también que amor es lo importante y me prosigo

nunca gané más que cuando otros perdieron,

 

del siglo más pasado y quienes perecieron

la semilla en mí dejaron y no consigo

salirme de ella pues que a mi semilla sigo,

impertérrito y terreno, que así me hicieron.

 

Mas otros hay que solo a muertos ganan

y contra muerte hunden espadas vencedoras,

tajadas dan a enemigos en muertas horas,

y no ser de esos ni de lo que se ufanan

me parece más de hombres que de señoras,

pues también soy de los que fobia afanan.

 

 

Tan cerca como yo mismo

 

Voy a hablarte con razón y con mi peso,

desnuda pongo en ti toda palabra,

por fin mi corazón tu cielo abra

y alcance en la verdad vivir por eso.

 

Si no di mi trabajo ni embeleso,

ni tuve en cuenta el vivir del que labra

el buen espíritu, que la armonía reabra

mi nuevo hacer por ti solo con seso.

 

Tan cerca estabas que no estabas del todo,

tan próximo a mí que en mí te conjuntabas,

mas por ello de mí como escapabas

y nunca te advertí ni estando en modo

que era esencia tuya y en mí dejabas;

que al fin trabaje en ti codo con codo.

 

 

La casa de la libertad

 

Una casa en el río, contra el paisaje,

un nidito de amor hecho de brisas,

una colina alzada y por cornisas

toda la luz del cielo en maridaje.

 

Su camino trazado en tatuaje,

por el vientre ensalzado de sus risas,

la desnudez por vestido y en camisas

su cuerpo enganchado a mi arribaje.

 

Es mi casa de amor cerca del río,

donde me ocupa un tiempo enamorado

y donde agoto mi poderoso brío

 

La que me entrega amorosa su pasado,

abre su puerta y en donde tuve lío

en paz me deja, corrido y desahogado.

 

 

El amor de mi alma

 

 Yo solo puedo amar a quien más ama,

en la grandeza el tiempo sin medida,

lo grande es lo que me da la vida,

quien dice la verdad su bien proclama.

 

Yo solo puedo estar como la llama

que en el fuego se consume desvestida,

danzar de amor, de amor estar vencida

dentro de la delicia que la inflama.

 

Tengo por norte mi bien puesto en lo alto,

por mi ventura la vida al día y corriente

la mágica virtud de su gran salto.

 

La eternidad me guía en lo sapiente,

me encuentra a mí y lléname en lo falto:

yo solo amo a quien me amó de frente.

 

 

Estando en mí

 

Estando en mí y sobre mí cubierto

junto los años que la vida guardó a mi abrigo,

los paisajes rotos se han venido conmigo

y el mismo sol para ellos he abierto.

 

Tanta fue la dicha y su bien tan cierto

que del tiempo pasado como aire consigo

reunirlos a todos como en paisaje amigo,

aunque dentro de mí también han muerto.

 

Estando en mí la vida llegó rápidamente,

furor de hojas rotas, caídas en la cabeza,

tiempo feroz que separaba últimamente

 

y me llevaba de la vida a la muerte y aún me besa

fatal, sutil, con su frialdad sobre mi frente

y el ruido de hojas caídas que no cesa.

 

 

Vuelve amor, aunque sea domingo

 

Engullido por amor y sus fatigas,

cansado espero la vuelta de la vida,

a la fortuna ya la di por perdida,

desato por amor estas cantigas.

 

El amor nos unió por las barrigas

mas pronto, por yo no sé qué parida

nos desunió y nos dejó en la partida,

quedados separados y como higas.

 

Si para atrás volvieran los amores

y revivieran lo mucho que han querido,

vendría a nacer lo que se había perdido,

 

que en esto de volver a los candores

un amor tan joven y consentido

renace con más fuego y más fulgores.

 

 

El soneto de oro

 

Por la serena paz de la costumbre

yo tengo un río en el paisaje atado,

canta sonoro y como despistado

me sale al pronto, fogonazo en la lumbre.

 

Ágil de cuerpo, rodeado por la cumbre,

suave la besa y mima reposado

o la quebranta con aguas levantado,

como es virtud de buena servidumbre.

 

Es mi río plateado, labrado en oro,

pieza de una vez en camposanto tiene

reliquia de un pasado que en gloria viene.

 

Está sentado en mí y yo le adoro,

tanto el silencio como el vacío me llene

de mi Granada abierta, a la que siempre añoro.

 

 

Campos del Jarama

 

Recodo obscuro sembrado de humedades,

sonoros caños bajaban ensoñando

campos de olivos, entrambos, que cantando

sumaban luz sembrada en las edades;

 

camino mío callado en claridades,

perfume a tierra en la que fui labrando

mi ser, mi alma, mi tiempo, acompañando

 la paz sonora, el mundo sin maldades.

 

Campos de luz trabados en la añoranza,

moradas tierras y montes suavizados,

vides de oro y vientos de templanza,

 

que aún esperan momentos allegados

 y en la colina, amor, y en su bonanza

recuerdan hoy a dos enamorados.

 

 

Soneto valeroso

 

Ponle más corazón, sin miedo, ponte,

la vida es de valientes y de osados,

de aquellos que los miedos son ganados,

y los que afrontan como único horizonte

 

 Si en la manera el goce te confronte

( breve es el placer de enamorados),

levántate tu alma a tus costados

y a tu dolor tu valentía remonte.

 

Quien por menos o por más serenamente

atiende las enseñanzas de la vida,

torna por paz lo que le fue atenida

 

y en segundos se le va placidamente

con el vigor de la virtud conseguida,

pues de nada valdrá temor finalmente.

 

 

El poema amoroso

 

Poema es el amor y es este fuego

que me consume en ti y en ti me aloja,

un río profundo donde mi alma arroja

y en contra de razón me deja luego.

 

Llamarada esencial, rosa que entrego

y en su virtud hermosa se deshoja,

si estará bien amar cuanto recoja

lo mucho que perdió su dulce riego.

 

Así es el amar y así mis versos

que escapan en su partida como en grupo,

codiciosos por completar el cupo,

 

mas que llegando amor los cuerpos tersos

encojen pronto cuando no se supo

decir con bien de lo que están inmersos.

 

 

El espejo

 

En un mundo de cristal, hecho a medida,

transparente y luminoso al mismo tiempo,

va pasando lo que mueve en esta vida

o quedose parado en contratiempo.

 

Nos leemos y preguntamos por el tiempo

en el mapa virtual gris de su herida

y locuaz nos repite, en pasatiempo,

la tragedia mordaz como vivida.

 

Oh lunática ilusión de cristal hecha,

planicie exacta o curva, de este mundo,

primavera fatal, rota, deshecha,

 

que a la virtud anula en lo profundo

y solo muestra el rostro del que pecha

sin inmutarle el dolor de su trasmundo.

 

 

Flor que brota sobre oscuros lodos

 

Oh dicta la razón claras sus cosas,

tan claras dicta que forman un riachuelo

como aguas bajan cara a cara del cielo

y en la quietud del mundo muestran sus brozas.

 

Por esta la razón no salen rosas

que son locura hermosa puesta en celo,

salen las matemáticas y ponen velo

a la estricta verdad sin ser hermosas.

 

Yo quiero la belleza en esta vida,

la que mejora el tiempo y a los modos

y a ti te hace ser la más querida.

 

Por bella, por mujer, por ser de todos

la ínclita razón de amor unida

y flor que brota sobre oscuros lodos.

 

 

Lo pasado no es ser

 

La misma suavidad que tiene hoy

forzosa es dureza inquebrantable

mirar el ayer pasado infranqueable

en la virtud en que viviendo estoy.

 

La misma senda y el alma me la doy,

quebrada estampa de un mundo insuperable,

será presente mas nada es inmutable

si está cargado de lo que en ser no soy.

 

Por mis dichas y amores irresolutos

por tanto azar cambiante entre las gentes

el universo dio partidos impolutos.

 

Mas radical y por seguir a los entes

de un lado a otro fui de fiesta a lutos,

para acabar en cosas intrascendentes.

 

 

No agaches la cabeza ante el tirano

ni calles jamás ante sus agentes,

sé tú mismo, uno más entre valientes,

y levanta la bandera de hombre sano.

 

No temas, que el temor hace al villano

y le dicta sus hechos indecentes,

al bien le llama mal y el mal da a gentes

para triunfar sobre el bien y hacerlo vano.

 

Así la historia reescriben los malditos

quienes hicieron de los pueblos afrenta,

aquellos que en todas partes fueron proscritos.

 

No dudes que la razón, en cuanto enfrenta

el mal de ellos a fines bien benditos,

de ellos tomará de nuevo cuenta.

 

 

Sonetillo de corrido

 

A veces vuelo y a veces voy de abrigo,

me pierdo más cuando sufro en menos,

si abigarradamente no consigo

besar la belleza en sus grandes senos;

porque el amor es más de lo que digo,

ya sea por obra en la virtud, por buenos,

cambian los versos y en lo que aún prosigo

llegan a lo impensable y nuevo fin ajenos.

Me queda un mundo para soltar mi rima,

que en esto de escribir y su destreza,

más corre el viejo que lo que el joven anima

y que en llegando a meta y sin pereza

con más soltura el viejo se aproxima

a decir lo que dicta sutileza.

 

 

El ser escritor

 

Yo me puse a escribir con dos cojones

y siendo niño escaso en la medida

abrí la fuente donde es metida

la sacrosanta virtud de los varones.

 

Fallé en el tiro que apuntó a pichones

volando fueron por ganar la vida

volví a la caza y no la di perdida

levantando un mural de corazones.

 

Escribí sin tiempo y con el tiempo atado

a la mísera realidad de aquella España,

cambiando a mi ser que di prestado.

 

Así las horas los años cuanto engaña,

acabó por liberarme y esposado

ahora escribo también a quien me daña.

 

 

La reina Luna

 

No así la reina que al decir de todos

vana en vanagloria, henchida y blanca,

la que es sutil y a nuestro mar arranca

su manto blanco, con brillos lodos,

 

ni fuera a sí ni en los desiertos modos

totalmente escardados en patiblanca

palmera al aire triste, en minoría franca,

se columpie en el cielo y sus recodos,

 

que yo quiero verte enamorada,

no de luna sutil, vana y henchida,

si no de mujer totalmente entregada,

 

así mi amor te busque en esta vida

y te halle feliz por mi Granada,

cogida de mi mano y a mi alma unida.

 

 

Por un mar de razones solo te quiero

 

Por tu bien, por el aire enrarecido,

por la costumbre y el modo de seguirte,

por tu candor, con palabras, por no herirte

me abro a ti con mi pecho dolorido.

 

Son tus cosas y aquellas que no han sido,

son el modo tuyo de hacer y de vivirte,

por eso quiero y no sé cómo decirte

lo que me une a ti más de lo unido.

 

Así te pongo, a tiempo, unas letras

sacadas a la virtud de no entenderme,

las extiendo por mi mar y por sus tretas

 

y en acabado el ser y por ponerme

debajo de la razón de los poetas

te escribo sin mirarte por no verme.

 

 

Sonetos de la nieve turbia

 

Cuando el silencio llegue en voz nacido

y la naturaleza calle su muerte,

estaré yo atado, muda mi suerte,

en infinita paz que en ti he vivido.

 

Cuando el sol como aurora encendido

pase sus manos tibias y te despierte,

de tu lecho de nieve me liberte,

estaré yo, como siempre, en agua herido.

 

Agua de la nieve, rosa del día,

por tu frente y talares he llegado

a beber de tu dicha y armonía.

 

En tu amor, por tus versos, regalado,

la paz me dejas en el último día

al albor de tu sombra, enamorado.

 

 

Tiemblo al verte y al desearte,

como la luz temblorosa encandilada,

turbio mi rostro roja la mirada,

pudoroso por ser y por amarte.

 

Agua que corre y quiebra con el arte

por oscuros senderos de Granada,

camino sin retorno, ciudad amurallada

en los contornos del ser y recrearte.

 

Oh murallas de la nieve templos malditos

que os enfrentáis a mí y derrotáis,

vertientes de los miedos rotos los gritos.

 

Por cuanto en muros blancos ocultáis

el oscuro mundo de los pechos infinitos

y me postráis, rendido y puro y abandonáis.

 

 

El museo de la vida

 

No quita mi poesía un solo grano,

ni la virtud me adorna con su túnica,

no canta mi estrella como única,

ni cambia el mundo en su vivir más sano.

 

Así los tiempos grandes de su mano

se hacen paz en esta guerra púnica,

vacían lo yelmos en soledad tribúnica,

y en gran espacio se abren a lo vano.

 

El mundo no ha cambiado desde que es mundo,

su guerra es hambre y su virtud ganancia,

tiene rostro de ser lo más profundo,

 

mas a poco que se rasque en su prestancia

sale la fiera de rostro iracundo

hiriendo el aire de negra intolerancia.

 

 

Soneto a un amorcillo que lisonjea en mis orejas

 

Necesito que me cubras con tus besos,

con tus palabras quiero desvestirme,

necesito tus dardos para herirme

dulcemente en tu amor y en tus excesos.

 

La abundancia de amor cubre los sesos,

en bien hace y por ello quiero asirme

a la virtud sin ataduras para uncirme

al sexo sin pudor que libra presos.

 

Es virtud la dádiva lisonjera

que enternece y apura sus miradas

al decirnos requiebros, que nos quiera.

 

No son más las palabras desbordadas

si nos aman el cuerpo como hiciera

el mismo cuerpo y sus caricias dadas.

 

 

Soneto del vivir

 

Valió la pena vivir mágicamente,

sin conocer y sin saber del todo,

pasar por esta vida al simple modo

por tan solo vivir, únicamente.

 

He sido el joven de ilusionada mente,

y recibí las caricias que en todo

me dieron mar, viento, sol, sobre modo,

para gozar mi vida simplemente.

 

Como un milagro la vida se me vino

y con la misma sencilla elegancia

ha de irse cumpliéndose mi sino.

 

Si abrí mis ojos ante la fragancia

que la vida regaló en mi camino,

así me vaya con gallardía y prestancia.

 

 

Soneto al agua

 

Dulce y sonora amiga que acompañas

que bajas pura y morirás profunda,

que cantas clara como verdad que abunda

hermosa levedad de las montañas.

 

Aromática y tan fresca en cuanto bañas,

la tierra abres en tu verdad fecunda,

ya vengas en son de paz o furibunda,

atices fuerte o juguetees con cañas.

 

Mi boca te ha besado, en ti he bebido,

tu corazón de astro a mí me diste,

llenaste para mi sed y por seguido

 

el alma para cantar con que naciste,

para acabar te canto desde mi olvido

tu espejo en luz para mi alumbre triste.

 

 

La victoria de Samotracia

 

El aire tiene forma, la más leve,

tiene la voz, aliento de poesía,

tiene el lento sonido a melancolía

y frías alas suaves cuando llueve,

 

tiene la brisa, esencia de lo breve,

lo más agraz y a modo de osadía,

la duda esculpe, más grave, cuando espía

tus bellos ojos tan fríos como nieve.

 

Tienes el aire, también eres canción,

en tus andares y en tus meneos con gracia

eres la fuente y mi inspiración.

 

Por la divina escala sube con audacia

la vida en siglos unida al colofón

de cuanto bello es, victoria en Samotracia.

 

 

Recuérdame

 

Cuando se ennegrecen las aguas del lago

y un escalofrío salta sobre las ondas

llenando el ambiente de ciénagas hondas

y nos reconoce enteramente el aciago.

 

Cuando los pájaros suenan como halago

y en sus notas por las ramas de las frondas

se unen las estrellas que brillan blondas

en los cielos bruñidos de recién embrago...

 

Hay una lejanía del agua al caer,

el húmedo olor de la tierra y la esencia

de un tiempo nuevo que parece volver.

 

Entonces mis palabras, sin mi presencia,

callarán hasta desaparecer

como lejanos ecos de tu conciencia...

 

 

Soneto que se quedó sin agua

 

Dame la claridad del agua y su sino de cristal,

su llanto que sin pena pasa y su alma de metal,

los alambres de los versos que enreda al final,

que acaba como empieza en lo esencial.

 

Que no huele, que no piensa y que sabe a verdad,

dame el agua somnolienta que no deja de soñar,

la que me canta y me calla cuando es el mar,

la tormentosa y alegre a voluntad.

 

Que se levanta sin ruido y llueve sin parar,

que todo lo ocupa y entra para llenar,

mansa como cordera o violenta hasta saltar,

 

la que se va entre riscos y tiene alegre brillar,

la que se hace más bella con tu mirar,

aquella que nunca calla y que me hace cantar.

 

 

La calle cubista

 

Unos trozos de papel en la calle

una calle de papel por la acera

una farola urdida como tuera,

una tuera saliendo en bocacalle.

 

El silencio rozado de su entalle,

una anciana que la cierra portera,

un sol que fue y ya no es lo que era,

y la noche que la borra el detalle.

,

La calle golpeada de coches y gentes

quedó pronto varada a su aire,

vaciada para nada en sus fuentes,

 

qué urdimbre de restos apiló el desaire

en la calle dejados por durmientes

y la oscuridad que la cruza al socaire.

 

 

Un soneto que no dice nada

 

Soy tan bello y luego tan distinto,

que soy de mí el mundo inmensurable,

soy la palabra, el ruido inabarcable,

pues soy de todos, calor de un fuego extinto.

 

A veces modo o el aire en que indistinto

el ser y no ser se hace detectable,

soy el poema la flor inexplicable,

el hambre soy, regalo del instinto.

 

Si vengo a mi manera o no me vengo,

parado estoy por siglos me consumo,

yo soy el ser del hombre al que me sumo

en un sueño de amor y lo contengo,

por ser no soy y por no ser sostengo

que soy el bien, extremo al que me sumo.

 

 

Resultado de imagen de Luis de Góngora

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Luis de Góngora.

 

 

El trigo furtivo y las amapolas sembradas

 

Baja, enredado, un riachuelo escondido,

en campo de amapolas se ha sembrado,

domina el monte y, sobre el monte asido

otro campo de trigo se ha juntado.

 

Llueven las nubes tristes que han llevado

un cielo de azulón descolorido,

con la misma tristeza que han venido

se van del cielo y dejan despejado.

 

El alma vuela, alondra, en su destino,

ante un sol solemne, oculto e impoluto,

que lanza llamas de fuego, con atino,

 

No canta el pájaro que vuela disoluto,

ni el que cantó voló con desatino

si solo canta luego el muy astuto.

 

 

Alegrémonos

 

Hay una palabra escondida en el hombre,

segunda verdad, oculta, remotamente oscura.

No acaba al cerrar los ojos ni se apura

de la escueta razón que nos asombre.

 

Nuestra alma será lo último que el número nombre;

la verdadera alma está a más altura,

tras nuestros pasos, sobre la cultura,

en un mundo mejor concebido sin el hombre.

 

Mientras movamos el orgullo infundado

el fin es irremediable. Olvidemos más,

no solo a los que están en el jardín,

 

sino a los que oculta la muerte al otro lado,

los que huyeron a los confines del jamás,

y alegrémonos de la vida que no acaba en fin.

 

 

Es triste realidad

 

Es triste realidad apenas eco,

una mentira atroz en desbandada,

un ruido que apenas nos grita nada,

el mundo que se llena y sigue hueco.

 

La verdad es más dúctil y en lo seco

mojada está de agua saturada,

pacífica y excelente, y aún parada,

nunca se pudre ni sabrá a reseco.

 

¿ Qué es entonces verdad si no es la mente

que nos guía segura hacia la vida,

y al mundo hace vivir entre la gente?

 

¿ Que no para de ser, aún perseguida,

ni se oculta ni se muestra en lo evidente,

si no es virtud que hallada es conseguida?

 

 

Agua

 

Ruidosa, elemental, callada, fina,

sangre del universo transportada,

ojos en que se mira la mirada,

ámbito del mundo oblicuo, cristalina.

 

Del manantial de amor, de la colina

reguero que descendiendo es coronada,

multiplicada en pos, simplificada,

ruido que gota a gota en mar termina.

 

Agua que tú me diste, lengua amorosa,

que nuestro pecho hirió e hizo casa

para la sed la plenitud calmosa.

 

Agua de los costados, pura y escasa

en que virtud al tiempo es luz hermosa,

última, de los perfiles, que Dios nos pasa.

 

 

Himno al sol

 

Eres mi sol, mi luna en primavera,

mi arco en plaza, mi altura conmovida

eres mi leche dorada que da vida,

mi alma atada en libertad primera.

 

Eres lo dulce, en cumbre, en mi era,

mi hermosa acalambrada, entendida,

mi sed de amor, brillante, atrevida,

incólume, inmortal, quien me libera.

 

A ti, que pasas mi carne suavemente

y que te adentras en mi corazón

mi poema enciendo como arena caliente.

 

Tú, que nos unes a todos bajo tu unción,

que eres hijo de Dios, bello, luciente,

lleva en tu corola mi devoción.

 

 

Otro soneto al sol que uno es poco

 

Redonda plenitud callada de mi vida,

que de alegría me llenas con tu presencia,

volador de mi cielo, caliente esencia

que acaricias mi alma en ti vestida.

 

Aliento de mis preces, poesía sentida

en luz, en arte, en redonda ciencia,

halo de mi mundo, tu circunferencia

me rige plena, día a día querida.

 

En ti y en tus arrullos eternales

mecido estoy de la virtud del sueño,

eres mi sol devorador de males.

 

Por ti y en tus alas me mantienes dueño,

inalcanzable, augusto, entre inmortales,

el dios de las virtudes, mi sol risueño.

 

 

La juventud de los ríos

 

El átomo es eterno y la virtud su amiga,

por los corceles y bridas de tu plata

el suave brillo, en fresca catarata,

mi ansia calma y tu verdad me obliga.

 

En ti, y en tu sendero, sin fatiga

bajo el buen gusto de elemental cantata,

sobre las preces de oro se retrata

el universo entero, el que tu espejo abriga.

 

Oh campo recordado desde el amor vivido,

de juventud regada y en alas transitado,

oh limpio tu rumor de luces recorrido.

 

Por tu sentir, el aire renovado,

el tiempo humilde pasa y no es sentido,

mas vive el alma, eterna, sin pecado.

 

 

Juventud

 

Oh juventud llama amorosa

que en fúlgidas fuentes te consumes,

que acercas la virtud, alma gloriosa,

 lugar para el amor, grandes confines.

 

Perfecta la unidad que te sostiene

y la armonía que en tus labios besa,

tan grande la virtud, donosa, presta,

que a tu gracia convoca con sus fines.

 

Es vestidura del alma hermoso el cuerpo

en que arrogantes belleza y armonía,

grandes hace a soledad y a compañía,

 

alegre luce la vista y la compensan,

por cuanto amar es fácil y con agrado,

sosiega al mundo y al mundo ha gustado.

 

 

A la rosa escarlata

 

Eres rosa del sol de la tierra su asombro,

laberinto en el modo, tu divina presencia

hace mucho cambió de la rosa su esencia,

en jardín del amor eres siempre su adorno,

 

Oh mi rosa encarnada de ruina cadencia,

galanura del tiempo, apoyada en mi hombro,

la mirada cautiva, del rincón y su ausencia

encendida la noche, perfumado el contorno.

 

En tanta luz, en tanta ara derramada,

ciudad llena de música y melodía sublime,

artífice de paz, alegoría soñada,

 

por el desfiladero, en los confines gime

como rosa boreal de belleza exaltada

que la esclava apariencia en su virtud redime.

 

 

Soneto en tiempo presente

 

Yo borro cuando escribo y escrito borro

las malas cosas escritas por la gente,

la desazón del alma, el tiempo inclemente,

el pasado del que huí y del que corro.

 

El alma se aligera y brota en socorro,

más pura y limpia en el amor decente,

escrita al paso de la vida incipiente,

sin más meta que ser ni más engorro.

 

El mundo se serena así dispuesto,

la mar inmensurable a nuestro lado,

pues ser veloz ya no es llegar más presto,

 

las lágrimas que habíamos derramado

se unen como estrellas que el cielo ha puesto

bellísimas en nuestro ser amado.

 

 

Un soneto que no es ni mío

 

No acabe en mí el agua que el río fluye,

ni la brisa me deje el ojo borrado,

no cante en mí el ruiseñor cantado,

ni pare en mí el mundo que en mí bulle.

 

No quede el cielo en mí tal lo han pintado,

ni sea la fiesta en que el vivir diluye

la alegre gala que por mí construye:

No acabe nada en mí, si no ha empezado.

 

Nada sea para mí, ni por mí sea solo,

siendo que nada soy, y de ahí salí,

no se me diga que todo fue por mí

ni quede en mí para sentirme solo.

 

Sea yo el que perezca y al fin me agote

y siga el mundo lleno de bote en bote.

 

 

Contra el oficio de escritor

 

Dudo que en la pulcra verdad quepa mentira

ni que en ociosa quietud el viento advierta,

que en calladas palabras se abra una puerta

que allegue a la paz o que anticipe ira.

 

Lo dudo todo, nada sé de la vida,

solo escribo con sudores de mi pluma,

que fluyen como río bañado en bruma,

cantando por cantar, tinta perdida.

 

El mundo es otra cosa, más parlanchín,

como sacado a la alegría y al conjunto,

en las barras de los bares, charlador junto

a la amistad del momento y al trajín.

El mundo anda y su sonido está a mi lado,

ni incomoda mi alma, ni la ha callado.

 

Estrambote

Vivir es la verdad, aunque no dure,

pensar es vivir y no lo parece,

escribir es usar la vida sin que apure

el fluido del ser, mas verdad perece.

 

 

El amor herido siempre es abundante

 

Quise morir de amor y estoy herido,

como un ciervo por dardo ponzoñoso

caigo de amor y el amor es reposo

boquiabierto, tembloroso, enloquecido.

 

Quise herirme de amor y consentido

colmarme quise de la virtud, su esposo,

casarme con amor es ser dichoso

al tiempo que gozar lo más querido.

 

No quiero un nombre ni una virtud de enseña,

ni un camino de elegidos es lo que espero,

quiero querer como el que ama y sueña,

 

y gustar de mi amor con gozo fiero,

que nunca acabe de gastarse pues empeña

en darse sin medida a quien yo quiero.

 

 

Te amo sin consonantes ni catorce costados

 

No es con sonetos como amé de veras

ni es mi verdad amarte con sonetos,

 sabes que mis versos los llevo de amuletos

y todo lo que quiero es que me quieras.

 

Te amo con tal fuerza y porque fueras

mi vivir, que escribir no fueron retos

ni decirme o llevarte secretos

más allá de la tumba y me leyeras.

 

Te amo sin consonantes ni catorce costados,

ni con la vida a cuestas, ni verdad suprema,

te amo por que te quiero de mi alma sacados

esos locos de amor que no fue un poema

sino sangre y mi vida y mis sueños juntados,

para ti, hermosa mía, en mi clara y mi yema.

 

 

Soneto a la muerte

 

La muerte para mí no tiene hartura

ni es mi tormento verla solapada,

como amiga del hombre es la nada,

como amiga de dioses la más pura.

 

Por la costumbre de irme en la natura

temiéndola en mi ser como malvada

me aparté de afrontarla en mi morada

y ya es hora la encuentre en mi aventura.

 

¡ Muérete muerte de una vez por todas,

que si a los hombres en llanto los conmueves

a la verdad no encuentres en tus podas!

 

Reviva el lecho en que al amor no mueves,

ni por ti, ni en cuanto en el mundo rodas,

ni mi verdad ni mi poesía te lleves.

 

 

La vida

 

La vida entera es solo una oportunidad,

la vida sin miedo y sin destemplanza,

enteramente vivida, con toda el alma,

la única meta es su continuidad:

 

día a día, en todo y en todos es ¡ dad!

imperativo el amor que os abrasa

como fuego que el corazón ensancha

y dulce duerme en la eternidad.

 

Un momento, un instante, es infinito,

cabe todo en un microsegundo,

y luego brota en gigantesco hijo.

 

El Universo está en cualquier mundo

si ha vivido con amor y bien contrito

por aquel que entendió lo más profundo.

 

 

Perfecta en todo

 

Cuando yo te quiero bien te quiero entera,

perfecta en tu armonía y exigencias,

sin recabar del mal ni mis licencias,

sino perfecta en todo a mi manera.

 

Te quiero aunque roces lo de fuera,

mas sin caer en tópicos ni impaciencias,

con mi método veraz, sin más violencias,

pacífica y locuaz por verdadera.

 

Te quiero para mí en esta hora

en que yo acabo con la locura mía

de hacer y dejar de hacer en mi poesía.

 

Mi amada de verdad, por cumplidora,

 donde yo me hago yo, en este día

te quiero mi razón y triunfadora.

 

 

No sé si son catorce o más los versos

 

Soneto es el modo en el que hablo,

augusto, exacto, en su bondad medido,

antiguo arcángel con canas enaltecido,

veraz razón escrita la que entablo;

 

por mi verdad, al discurrir ,el vocablo

con gravedad me pinto esclarecido,

digo locuaz y acabaré pulido,

 objeto de mis versos en un retablo.

 

Como copos de la nieve que cayendo

ponen lomas de armiño inmaculado

así discurre el poema que saliendo

como libre en libertad he cantado.

Mas ahora al uso en plenitud escribiendo

sonetos digo para acabar sentado.

 

 

Sonetillo camuflado

 

Yo levanto un ejército de grafías,

de soldados palabras pongo el pulso,

dispongo de una mar y un sol convulso,

escribo con mis rectas y mis manías;

 

a oleadas por mi pecho en mis poesías

el cielo de mi amor a Troche impulso,

celado por los hados en pos compulso

cuando releo a Moche entre mis vías.

 

Paralelo a este amor y por derecho

en cuanto vi  puse una nota al lado,

pues solo escrito me pareció bien hecho;

 

si dejé hacer estando reposado

por inclemente volví a lo rehecho,

pues solo escribir fue y es mi estado.

 

 

Al joven poeta irónico

 

Serenamente tú y por de frente,

la tierra es cascarón que suena a hueca,

delante de lo tuyo todo es ausente,

detrás no cambies lo que la vida trueca;

 

no cumplas por limpieza tu paisaje,

ni al alma tuerzas su perfil dorado,

solo es cristal tu claro desmontaje,

tan solo tú transitas por el prado.

 

Serenamente tú, tu alma alerta,

por ti serán los valles más profundos,

convierte en polvo a la divina puerta.

 

Si el amor es belleza entre dos mundos,

sólido es tu estigma y es cosa cierta,

ama la paz en tus cantos fecundos.

 

 

Los paisajes y mi amada

 

Me gustan los paisajes, esa manera

de ser jóvenes aún y todavía

ese rutilante ser, esa armonía

que en calma irisan desde afuera.

 

A sus colores combinados y a la esfera

que partida en el mundo hacen la vía,

corredor bajo los cielos con poesía,

naturales, embriagados, en espera.

 

Me gusta verlos y estar acompañado

de la hermosa mujer a la que quiero,

y a la que doy mi cariño, enamorado.

 

Paisaje y campos por cuya luz me muero,

frutos dan a mi pecho exaltado

y todo el amor del mundo verdadero.

 

 

La foto

 

Estoy entre los míos sin alboroto,

uno más, entre ellos, en silencio,

foto de paz, del alma, por adentro

lugar que hallo y me dibuja el rostro;

 

rareza es escribir estando solo

para buscar al amigo de lo nuestro

llamar sin predicar y con lo puesto

alcanzar la dulzura de los mostos.

 

Como en el bar, por rincones del deleite,

hebra a hebra de ti hilo desata

la blanca sombra, parada por de frente

 

y en los rincones, en mesas separadas,

con alma en pico y en la virtud decentes

estamos todos, en unión, solo con alma.

 

 

Soneto para mí y en contra mía

 

Por mí y contra mí, solo de parte,

en parte estoy conmigo y separado,

por fin de mí ya estoy acostumbrado

a ser de mí y contra mí por arte.

 

Estoy de mí cansado y en un aparte

contra mí vuelvo mi aire desairado,

pero es por mí que estando en este estado

vuelva hacia mí y a mí cambie el encarte.

 

Por una parte me amo en gran manera,

cuanto mío es de mí lo doy ganado,

pero por otra a mí me tengo fuera

 

y no es lo mío estar donde fui echado,

ni es lo mío sobrar y aunque lo fuera

lo cierto es que me siento duplicado.

 

 

El pasado pasa en barcos sobre las ondas del mar

 

Barrunto que es el mar y pongo aviso

en calma sobre olas y como velas

pasan los sueños en alas y con pamelas

surcando el mar sobre la calma en liso.

 

Navegan con los aires y sobre el viso

obscuros, en puridad como unas telas,

broqueles de oropeles y entretelas,

profundos como valles del enciso.

 

Palabras y verdades se me ajuntan,

vuelven de tiempos y de lugar pasados,

y llegados al presente desperpuntan.

 

Ora me hieren blandos y amansados,

ora preavisan y luego se preguntan,

para huir después sobre su mar callados.

 

 

El ángel guerrero

 

Oh sombras del país que no conozco,

aliento húmedo de barros sin barrera,

cálidas alas de nube y primavera,

rincones solos en que paseo mis ojos.

 

Oh luna encendida brillándome el rostro,

extracto de un jardín, aséptica en esfera,

limpieza que me dura lugar que espera,

para vivir la vida y gozar mi gozo.

 

Carámbanos y nieves sortean la cuartilla,

paisajes de cristal y de fríos pausados,

picacho en los montes, riachuelo en la orilla,

 

donde me encuentro a gusto entre versos trabados,

ignorando a mi ser, la soledad me ensilla

un brioso corcel, sobre mi hacer, montados.

 

 

Las vírgenes del coro

 

Una paz, una brisa, una hoja tiembla,

espíritu del mar desasosegado,

la luz que baja del monte al costado,

toda la vida es roca que retiembla.

 

En un escape de oro en sí resembla

su perfil de armonía por él llevado

y al cielo da sobre su azul pasado

el gris color que lo inmortal asembla.

 

Oh coros de vírgenes ensalzadas,

de aquellas que entonan mágicos salmos

y a la virtud señera son juntadas,

 

esplendor de los montes en los calmos,

primavera veraz en las amadas

aguas fecundas y en los vientres almos.

 

 

El niño que fuimos

 

Oh rostro esencial tan lleno de rocío,

tan sin saber de nada lo sabe todo,

ay niño primordial jugando con lo mío,

ay virtud esmerada, primicia, mi tesoro.

 

Bajo la pálida luna, fúlgida, incorruptible,

pasea su luz tan limpia y llena de jazmines,

primicia substancial, parada, límite

de un mundo estrenado tan lleno de confines.

 

Oh niño elemental en el jardín jugando,

abierta la ventana que te enseña el mundo,

recreando el lugar, para llegar amando

a cuanto habita el espacio, para habitarlo único.

 

 

El mar y la amada

 

Si para mí el mar abrió su arco

y en contra de ese mar hundí mis velas,

en la cernida arena conté quimeras

y en esa mar tan ancha perdí a lo ancho;

 

el mar empuja con amor el canto

y en cantos de verdad rompe las nieblas,

fugaz y locuaz solar me da riveras

donde la ola amarga me sabe a llanto;

 

estoy de mar sediento y prevenido,

el ajedrez de orca en mar me tiene

en juego suplicante a ti unido,

 

ay seda inconsistente de olas verdes

que visten como tú y me han ceñido

a riveras de amor perdido siempre.

 

 

Algo mío se refleja en tu mirada,

 

Algo mío se refleja en tu mirada,

que me hace ser más tuyo y más tu presa,

algo que por venir de ti más me interesa

y que refleja en mí la más amada.

 

Te miro embelesado, el alma atada,

a hurtadillas, con miedo, con sorpresa,

huyéndome de ti, en ti regresa

al punto el sueño de verte enamorada.

 

Ay ranuras sin tiempo, flores marchitas,

augustas torres en que me encuentro atado,

ay sombras de mi vivir, horas malditas,

 

si cuanto quiero estar nunca he estado

y cuanto quiero ser el ser me quitas

y solo cuando te miro soy liberado.

 

 

Río profundo

 

Río profundo que del vivir serenamente bajas,

torrentera cristalina y plácidamente acompañas

la luz, la sombra, la dorada siembra en tus lechos,

avance rumoroso en la plana quietud de tus pechos.

 

Por tus orillas se edifica el mundo en tu espejo,

el mundo pones del revés por tu mirada el reflejo,

cielos y nubes mojas en el agua pura de tu vientre,

tu paso de alas se abre al mundo para que en ti entre.

 

Olmos y colmados, cantos de los chopos sublimados,

la espesa estepa en los pasos limpios de tus llanos,

en el aire dejan el frescor de tu abrazo iluminado.

 

Tan suavemente río continuo de amor sacado,

tan silencioso de los pechos creadores borbotado,

mírame con ojos de pureza y de continuo tenme a tu lado.

 

 

A la Poesía

 

Tengo la voz urgente que te llama,

esa palabra abierta que a tu encuentro

me sale viva, profunda y por adentro

es mi fuego también que te reclama.

 

Tengo la dicha de amar a quien me ama,

el incendio de mi alma desde adentro,

consumo días y nace en mi centro

querer amarte más que más me inflama.

 

Eres mi bella, la única, la encendida,

eres mi luz, raudal de mi alegría,

por ti yo vivo el mundo con mi vida.

 

En dulce encuentro hermosa eres Poesía,

el modo de mirar y aparecerme unida,

venida de lo mío, día a día en mí, día a día.

 

 

El soneto de las sombras

 

Soneto en sombra en la mirada al viento,

rotura de un viejo amor, mural herido,

luna, y no es de noche, sueño aterido,

razón oscura en la que yo me siento.

 

Ciprés que ahuyenta mi sentimiento,

entre nubes y estrellas, a noche unido,

caen sobre él las horas y ennegrecido

mira el cielo inmortal su pensamiento.

 

Por las cuatro esquinas de la escalera

suben los viejos sueños y las pasiones,

y baja el mundo de ayer y el que no era.

 

Jardín de la noche de mis canciones

que indaga, entre sombras, porque no muera

la inocente verdad de aquellos sones.

 

 

 

Las cantigas doradas

 

Yo entro en el gran río de pureza,

en cristalinas aguas, sin hartura,

me llena el hondo sentido de hermosura,

en la flor de mi piel pongo belleza.

 

Es un río porque suena con limpieza,

porque canta en su llano la llanura,

porque pasa suave, con hondura,

porque lo fija todo su fijeza.

 

Sobre leo y me ahondo en sus aguas,

tan frías las siento como luego amigas,

distantes y cercanas, deferidas;

 

parecen llamas de apagadas fraguas

que la vida enfriara en sus cantigas,

si fueron fuego hoy son aguas fluidas.

 

 

La vida

 

La vida que me enseña amar, tan bella,

que tan profunda exhala lo mejor,

la vida se ha cruzado cual centella

y me ha dejado en el alféizar una flor.

 

Yo bebo el elixir de su locura,

de su dorado néctar la belleza,

me embriaga amor con su delicadeza,

prendado quedo della y su hermosura.

 

Quiero cantar al sol de mis amores,

a la patria ardiente de mis pasiones,

quiero encender en mí unas canciones

alegres, luminosas, de colores.

 

Estoy enamorado, ¡ ilusionado!

me gusta esta vida y su premura,

para acabar del todo, bien amado,

en su fuente luminosa de agua tan pura.

 

 

Es el soneto, no yo, lo que bien dice

y hace estar en un mundo mejor,

con sus palabras dicta un canto mayor,

exacto y conjuntado, que predice.

 

Es el soneto, no yo, lo que bendice

una lengua escueta y superior,

conjunta el pensamiento por señor

de cuanto escrito bien lo utilice.

 

Pasan los tiempos mas las palabras quedan,

acompañan certeras como amigas,

y hacen de la lectura el bien que heredan,

 

en un lugar del mundo, son enemigas

de la sinrazón y lo sin causa, enredan

el rigor y el placer de cuanto digas.

 

 

Otra vez con mi Rosa

 

Es tan bello mirarte y rodearte,

oler tu aroma recibir tu esencia

saber que eres mi amor y eres mi ciencia,

regalo de los dioses para amarte,

 

 es tan bello tenerte y desearte

sentir en mí tus halos de prudencia,

amar para saber, tu gran conciencia,

sencilla, elemental, llena de arte,

 

rosa de los jardines hechos de sueños,

labios rosas de piel embelesada,

rincón de amor, de gráciles empeños,

 

por tu hermosura y tu rubor ganada

en ti mira mi vida y en mis ensueños

estás por siempre tú, la más gozada.

 

 

El último poema

 

Mirarte fue la perfección, hundirse en la poesía,

nada más tenías qué hacer que estar al lado,

tú eras, en ese instante, el ser más perfecto;

la mirada flotaba por un tiempo infinito

con toda la belleza de un poema inexplicado,

nada quería el amor más que tu presencia,

el poema eras tú, absoluto y espléndido.

 

 

 

 

LOS POEMAS DEL SER

 

LOS POEMAS DE LA ALHAMBRA

 

 

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Iniciado: Madrid, febrero 9, 2011

Última revisión de los más de 200 sonetos: Madrid, diciembre 14, 2018

 

Coreografía: Ilustración: dibujos y  fotografías de José María Torres Morenilla, retratos y fotos de poetas y de pintores, frontispicio diagrama de Torres Morenilla, dibujo a lápiz de Claudia Cardinale por Torres Morenilla, retrato de Miguel de Cervantes, autorretrato en foto, retrato de Quevedo por Velázquez, Apolo y Dafne de Carlos Moratti, retrato de Lope de Vega , Venus de Giorgione, Retrato de Garcilaso de la Vega,  retrato de Luis de Góngora, retrato de W. Shakespeare, Lección de Anatomía de Rembrandt, Juan el Bautista de Leonardo da Vinci, Cuadro de Paul Delvaux, bronce de Catulo, Ragazzo de Giorgione, Venus y Cupido de Alegoría de Agnolo Bronzino, "La Venus de Urbino" de Tiziano, "Unas casas de París" de Juan Gris, Las hilanderas de Diego Velázquez y las tres gracias de Botticelli. Vox Clamantis de Diego Muelas.

 

 

email: morenilla45@gmail.com

 

 

 

© José María Torres Morenilla